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La vida de marx en el cine

Una mirada desde lo biográfico a la película alemana dirigida por el haitiano Raoul Peck.

Escena del film 'El joven Karl Marx'

Escena del film 'El joven Karl Marx'

La Razón (Edición Impresa) / Ignacio Vera de Rada - escritor

00:00 / 09 de enero de 2019

Der junge Karl Marx (El joven Karl Marx) es el título de una película extraordinaria que se estrenó hace relativamente poco y que lleva a la pantalla grande la vida del padre del comunismo. Al conmemorarse el aniversario 200 del nacimiento del fundador de la ideología socialista científica, Raoul Peck, exministro de Cultura de Haití, pretende mostrar el nacimiento de una lucha basada en los antagonismos, en las contradicciones históricas, en la lucha de clases. Un esfuerzo cinematográfico que pretende dar, en eterno dinamismo y movimiento, el origen del fenómeno dialéctico de la sociedad universal.

El filme está dirigido por el haitiano Peck, un hombre con un gran conocimiento en temas políticos y de activismo social. El reparto está encabezado por August Diehl, en el papel de Karl Marx, y Stefan Konarske, encarnando a Friedrich Engels.

El nacimiento de una rebelión. Un mundo cambiado por la revolución industrial inglesa y la aparición del proletariado. El proyecto de una doctrina basada en la contradicción. ¿Qué contradicción? La filosofía hegeliana: la oposición de la antítesis contra la tesis, que da origen a la síntesis. El devenir del mundo de Hegel, pero con una añadidura: el componente económico signado por la acumulación de capital por parte de la burguesía o los dueños de las fábricas. El nacimiento de una amistad: Marx y Engels unidos por una misma causa y un mismo pensamiento. Un mundo que se tambalea entre el socialismo y la anarquía y el espíritu monárquico en estado de muerte. Las primeras tentativas de la articulación de las masas obreras, que llegarían a consolidarse en la Rusia de Lenin y Trotski 70 años después.

Eso es la película de Peck, con algunos otros componentes de romanticismo e imaginación que no pueden faltar.

La cinta está bien producida, muy bien diríamos; los vestuarios retrotraen a la época decimonónica, los movimientos y maneras de los personajes son propios de aquellos de la sociedad europea del XIX y hay un muy buen cuidado en la elección de los lugares para el rodaje. Pero, principalmente, se muestra una representación integral y completa del joven filósofo y teórico social, como sus largas pláticas intelectuales con su amigo Engels, sus embriagueces con alcohol y sus pensamientos sobre el amor. Sin embargo, hay algo que le falta a la figura biografiada: el ludibrio, la característica libidinosa y el extremo apego al licor y las tabernas. Si bien otras características de su personalidad son resaltadas (como el mando, la imposición y la contundencia de su palabra y sus ideas), el aspecto descuidado, indisciplinado y hasta inmoral del joven Karl está un poco dejado de lado. Quizá se muestra a un Marx “muy ejemplar” o a uno mejor de lo que en realidad fue (humanamente hablando). Se representan acercamientos sociales de manera muy notable —y que son fieles a los hechos verídicos—, como el de Marx con Pierre Proudhon y Mijaíl Bakunin. Además, el romance del pensador socialista con la aristócrata Jenny von Westphalen, con quien tendría siete hijos. No obstante, lo que sí hay que rescatar es que se muestra a un Marx muy humano, muy de carne y hueso, muy empático con quienes le rodean (un padre querendón de sus hijos, por ejemplo) y que pasa penurias económicas lo mismo que momentos de tristeza, lo cual tiene mucho sentido —a despecho de los zalameros e idealizadores— cuando se trata de biografiar o retratar a un ser humano de renombre. Pintar con negro y blanco, ver luces y sombras.

La representación de las fábricas en pleno funcionamiento es espléndida, y sobre todo la actuación de los niños sufridos que trabajan horas y horas por un salario nada justo y la de algunas mujeres envalentonadas que alzan sus voces en contra de la explotación. Es especialmente destacable la actuación de Konarske, quien encarna a Engels, pues su interpretación del pensador socialista que proviene de una familia de industriales textiles es precisa.

La película acaba mostrando a un Marx en el clímax de su intelectualidad y su acción en la arena política: terminando de escribir el Manifiesto comunista y publicándolo. “Un espectro se cierne sobre Europa, el espectro del comunismo…”. Sus arengas a los obreros, despertando en éstos una conciencia de clase; sus decenas de artículos; sus discursos; en general, su obra, terminan consolidando la génesis de un movimiento político que cambiará el curso del mundo. Y quizá esta característica del filme, es decir, la conclusión en una etapa en la que el protagonista está en la cumbre de su carrera, deja un sabor un poco insípido al espectador, pero no olvidemos que este recurso cinematográfico consiste justamente en dejar la imagen de un personaje en estado viviente, latente, con muchas cosas que dar aún al mundo, como sucede con el personaje Goethe en la película dirigida por Philipp Stölzl llamada Goethe! (2010), que termina en la publicación del Werther.

Ficha Técnica:

Fecha de estreno: 19 de enero de 2018 (1h 58min)

- Dirección: Raoul Peck

- Reparto: August Diehl, Stefan Konarske, Vicky Krieps

- Género: Drama, Histórico, Biografía.

- Países: Francia, Alemania, Bélgica

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