Tendencias

‘En un teatro se aprecia la calidad’

Grillo Villegas ofrece un espíritu renovado en cuatro conciertos en dos días, con los que inicia una gira nacional para presentar su último disco: ‘Yo es otro’.

Trabajo. Villegas, en un ensayo para el show de la semana próxima, junto al pianista Heber Peredo. Foto: Alejandra Rocabado

Trabajo. Villegas, en un ensayo para el show de la semana próxima, junto al pianista Heber Peredo. Foto: Alejandra Rocabado

La Razón (Edición Impresa) / José Emperador / La Paz

00:00 / 16 de julio de 2017

Aún muchos conservan el recuerdo de la despedida de la banda Llegas hace casi exactamente dos años en el Teatro Municipal. Ahora tienen la oportunidad de llevarse otro, en los cuatro conciertos que Grillo Villegas va a ofrecer en el mismo escenario entre el jueves y el viernes. Ha habido que habilitar una segunda sesión cada día porque las entradas se agotaron a una velocidad asombrosa. “Es algo maratoniano, te destroza la garganta y los dedos. Pero aguanto todo, ya lo he hecho muchas veces y me encanta”, dice el músico, que de esta forma inicia una gira nacional para presentar Yo es otro, su nuevo disco, en el que el concepto y sonido son diferentes.

— ¿Cómo está preparando estos dos conciertos?

— Estos días son muy difíciles pero los manejo con más calma que antes. El día de tocar debería estar echado en casa después de la prueba de sonido tomando un rico té para después subirme al escenario tranquilo, abrir el telón y entregar todo. Pero eso es imposible. Voy a estar con el teléfono, con las entrevistas, siguiendo qué pasa con las luces, la escenografía, si falla algo en la boletería, si esto suena o no… Al terminar de tocar me quedo en el teatro con los técnicos a desarmar, a cargar en el camión, nos dan las cuatro de la mañana. Mi tipo de música es pequeña dentro de un mercado pequeño. Por eso soy independiente y autosuficiente en todo.

— Tocar en un teatro ¿es todo ventajas?

— No le encuentro absolutamente ningún inconveniente a pasar de los bares a los teatros: entra más público y está más cómodo, pueden ir los menores… En un teatro todo se cuida mucho más, disfruto de un silencio creativo, que no es solemne sino participativo, con el público. Permite tocar de la manera que se corresponde al espíritu de este disco: no tan plano, con dinámicas, subiendo, bajando… así se aprecia la calidad de una banda, y no en el ruido de un bar. Y se puede hacer: en seis meses voy a dar 17 conciertos en teatros de todo el país.

— Yo es otro suena diferente a su obra anterior, ¿los conciertos también serán distintos?

— Hay quien sube al escenario, suelta los clásicos y no arriesga. Este es mi 18 álbum y me gusta tocar de todos, pero siempre metiendo todas las canciones nuevas. Algunas de las nuevas se van añejando y entran en el bolsón de los clásicos, que los elige el público. Así espero que ocurra con este disco, en el que hay una canción especial, Juegos de espejos, que es como la muestra del cambio musical que propongo. Es una suite por su estructura, tiene ocho partes, ninguna se repite, lo que le da un movimiento, una dinámica diferente y va a ser lindísimo tocarla en el teatro. Para que suene como debe ser hay que elegir bien la banda, encontrar un buen balance entre el virtuosismo y el compromiso. Y ensayar bien para que las canciones tengan swing y grooves cuidados, hay que trabajar bien los arreglos, los finales de los temas…

— A la música que hace ¿se le puede poner una etiqueta?

— Si mi etiqueta es rock nacional, yo me siento bien. Me gustan muchas bandas, desde los Beatles hasta Radiohead, pero soy muy de seguir al autor: McCartney, Serrat, Charlie García y Spinetta... y los brasileños: Jobim, Joao Bosco… De hecho, yo me considero un cantautor más que otra cosa y entiendo y defiendo el cantautorismo como género. No todo el que canta su canción es cantautor, Michael Jackson escribía, pero lo suyo era pop. El cantautor puede dedicarse a un género u otro, pero siempre la canción y la voz son más importantes que el show mismo. Leonard Cohen tenía una gran banda detrás, pero se imponía a ella.

— ¿Cómo ve el panorama del rock nacional?

— El rock más visible de aquí me parece en crisis, no veo nada muy contundente. Por debajo de esa superficie sí hay bandas interesantes. Aunque sean chiquitas, bien under, ya tienen su pequeño grupo de espectadores que las consideran de culto… yo apuesto por ellas. Tienen que ir creándose un público que les siga y les compre la entrada. Porque las demás me parecen bandas infladas en Facebook. Allí se arman rankings y cosas así cuando el único ranking que existe es las entradas que cortas en un concierto.

— ¿Por qué ha mezclado e impreso el disco en el extranjero?

— Porque soy muy cuidadoso con el audio. En Bolivia existe quemado de CD pero no una verdadera fábrica, y la calidad no es la misma. Con los años me he ganado el derecho de acceder a una buena fábrica. Y también mezclar el disco donde hay estudios más equipados y gente con más currículum. Me parece algo muy lógico: a la gente no le importa cuando a su equipo de fútbol viene un 9 que no ha nacido acá pero es muy bueno. Con esto, lo mismo.

— ¿Sigue teniendo sentido un CD en los tiempos de Spotify?

— Creo que sí. Ahora, por primera vez he regalado el álbum. Está en todas las plataformas digitales, más de 30. Puede escucharse en un celular y bajarse gratis. Económicamente será antiproducente pero me gusta que la gente escuche mi música. Por eso hay que volver más atractivo el disco físico. El anterior llevaba el diseño de un arquitecto, que se abría, se desplegaba… a la gente le encantó. Y apuesto a esto otra vez. El CD de Yo es otro es un bonito objeto. Hemos importado tintas fluorescentes, otras cromadas y otras invisibles en dos tonos. Ha salido una caja de lujo con mensajes secretos que hay que leer cambiando la luz y así se construye un discurso que apoya los textos.

Ediciones anteriores

Lun Mar Mie Jue Vie Sab Dom
1 2 3 4 5
6 7 8 9 10 11 12
20 21 22 23 24 25 26
27 28 29 30

Suplementos

Colinas de Santa Rita, Alto Auquisamaña (Zona Sur) - La Paz, Bolivia