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Sidi, de Arturo Peréz-Reverte

El escritor español repasa relatos sobre Rodrigo Díaz de Vivar, el Cid Campeador. Foto: estatic.com

El escritor español repasa relatos sobre Rodrigo Díaz de Vivar, el Cid Campeador. Foto: estatic.com

La Razón (Edición Impresa) / Fernando Molina

08:00 / 01 de enero de 2020

Arturo Pérez-Reverte, el mayor bestseller español, escribe novelas de, al menos, tres clases: a) policiales, como La tabla de Flandes y El asedio; b) de aventuras, como La carta esférica o El club de Dumas o, sumándoles una ambientación histórica, las de las sagas de Alatriste y Falcó; y c) de guerra, como El Húsar, Mano de Águila, Territorio Comanche, Cabo Trafalgar y, ahora último, Sidi, un relato sobre algunos hechos, reales e inventados, de Rodrigo Díaz de Vivar, el Cid Campeador.

Si como inventor de tramas y de personajes de los géneros policial y de aventura resulta atractivo y destaca respecto de los escritores con los que podría compararse —en especial por su prosa correctísima, que le ha valido ser miembro de la Real Academia—, la excelencia de Pérez-Reverte reside en su trabajo como relator de historias bélicas, que es parte central de su identidad literaria. En este campo algo excéntrico es sin duda el mejor escritor de nuestra lengua.

Quienes conocen ya la obra de Pérez-Reverte encontrarán en Sidi una nueva expresión del “programa” narrativo que le es característico.

Este excorresponsal de conflictos bélicos sigue viendo a la guerra, a la antigua, como arte de perseverancia, valor y sangre fría. Para él, implica una forma de vivir y de morir que es, a la vez, exagerada y temeraria. La guerra despierta los peores espantos que somos capaces de imaginar: la violencia sin restricciones, los impulsos abyectos, la descomposición de los grupos sociales y la muerte, como temida anulación de las esperanzas y de los proyectos, como la nada misma. De ahí que sea o, al menos, pueda ser aleccionadora sobre su opuesto, sobre la vida cotidiana, ordinaria, que se vive en paz.

La visión de Pérez-Reverte sobre la guerra no es realista pero sí persuasiva e interesante. En Sidi elude toda la retórica de tipo hagiográfico sobre el Cid, y lo muestra como si fuera un contemporáneo nuestro, esto es, más laico, menos dogmático y, en política, más “maquiavélico” que como jamás haya sido presentado (o como jamás haya sido).

El propósito del autor es totalmente actual, ni nacionalista ni religioso, como fue el de tantos biógrafos del Cid. Ni siquiera aspira a contarnos toda la biografía de este gran guerrero castellano y cristiano; solo a mostrarlo como lo que también fue, y que es lo que entusiasma al escritor, esto es, un mercenario capaz de pelear a sueldo por los reyes moros y, también, un miembro de una idealizada hermandad de soldados, unida por la lealtad personal al jefe y los compañeros, dotada de disciplina ciega pero eficiente, impregnada de dureza tan implacable como exitosa, y de machismo y camaradería masculina.

Un Cid (o Sidi), entonces, emparentado con todos los otros personajes creados por Peréz-Reverte y, por tanto, más entretenido que veraz.

(*) El autor es periodista

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