Tendencias

Utópica, creación y gestión

La experiencia de dos artistas se resume en un centro para generar y disfrutar del arte.

La Razón (Edición Impresa) / Naira de la Zerda

00:00 / 29 de enero de 2020

Hacer arte, es hacer política”. Es incidir en la sociedad, intervenir en los asuntos públicos y ser parte de la construcción de una sociedad, afirma Juan Espinoza desde la barra de Utópica Centro Cultural (avenida García Lanza 1000, entre 9 y 10 de Achumani).

“Y para mantener este quehacer, los creadores necesitamos maneras de sostenerlo económicamente y tener espacios de reunión donde podamos apoyarnos y colaborar mutuamente. Por eso abrimos Utópica; que hereda el conocimiento que tenemos, tanto yo como Silvia, como creadores y gestores”, explica mientras destila un café y sirve un té de flores.

La danza es el camino que Silvia Fernández —quien está a su lado— escogió para desarrollarse como artista. Fue cofundadora de diversas salas, Kinesfera, por ejemplo, se formó en Estados Unidos y España y trabajó como docente por 14 años en el Instituto Eduardo Laredo, de Cochabamba. Después tuvo su propio proyecto, Vidanza, que estuvo ocho años en la urbe valluna y otros ocho en La Paz. “Utópica sintetiza mucho de lo que hice a lo largo de estos años; materialmente heredé cosas, como el piso o las luces, y en cuanto al trabajo administrativo que implica: experiencia”.

La sala —que se ve completa desde el café, un piso arriba— está equipada especialmente para entrenamiento físico. Allí se dan clases de ballet clásico, folklórico, flamenco y pilates. Sin embargo, en poco tiempo, puede ser una sala de ensayo musical o un escenario de teatro, con graderías para el público, sonido y luces aptas para presentar espectáculos.

“Aprender a colocar el piso tiene una técnica. Ahora, además, aprendimos sobre tuercas, tornillos y todo lo que implican los usos que le damos a la sala, que está diseñada para transformarse”, describe Fernández.

Espinoza es uno de los creadores de Runa Teatro. Una compañía que hizo arte y lo llevó al público, sin esperar que fuera al revés. Recorrió Bolivia con obras como Vida, pasión y muerte del Atoj Antonio. Con el tiempo, la conexión entre política y arte lo llevó a convertirse en gestor y en uno de los pilares de Telartes, red de participación y articulación del sector cultural en Bolivia, en la que también trabaja Fernández.

Utópica viene gestándose en los anhelos de ambos desde hace muchos años. El centro comercial que habita ha tenido muchos usos, entre ellos un sauna y un galpón de feria de objetos usados. Ya para entonces ambos tenían sus ojos puestos en él. Y el trabajo comenzó al convencer a los emprendedores alteños que compraron el manzano de que apostaran por un centro cultural. Así la sala abrió en 2017 y el café, hace un mes,  en diciembre de 2019.

Solo una pared de cristal divide ambas salas del centro cultural. Separación pensada para revelar procesos artísticos que generalmente están ocultos al público. El barista Johnny Cochi completa el equipo, que encuentra en esta iniciativa comercial gastronómica una forma de hacer sostenible Utópica como espacio creativo.

Una de las principales victorias de Telartes es la promulgación de la Ley Municipal de Culturas. En ella lograron introducir consideraciones especiales para los centros culturales. Por ejemplo, una licencia diferente para poder tener iniciativas económicas que los ayuden a sustentarse.

“No somos empresarios, buscamos maneras de hacer de nuestra actividad algo redituable. Y no es fácil. Gracias a la Ley Municipal de Culturas —propuesta de la que fuimos parte, junto a otras plataformas— además de comida, aquí podemos vender bebidas alcohólicas por copa, sin la necesidad de tener una licencia que nos avale como bar”, detalla el teatrista y comunicador paceño.

Utópica es una sala creativa, un café y busca ser un núcleo que reúna, también, a quienes deseen reflexionar y proponer. Quiere ser  un punto de encuentro para que aquellos que se alimentan de la cultura puedan compartir lo que saben. Y para ello se abre a los que propongan dar clases, seminarios y organicen ferias y mercaditos.

La pequeña biblioteca que mantienen es una iniciativa para el trueque de libros. Una forma para que la información y el conocimiento circulen sin la mediación obligatoria del dinero y nutra a todos los que tienen interés.

“Aún nos falta mucho para cambiar la visión de los que toman las decisiones en nuestro país. Pero hemos logrado que el Estado— la Alcaldía y el Ministerio de Planificación, por ejemplo—  destine recursos y cree fondos concursables para la promoción artística. Por eso seguimos soñando con ser una Bolivia Cultural, ¿Por qué no hacerlo?”.

Ediciones anteriores

Lun Mar Mie Jue Vie Sab Dom
1 2
3 4 5 6 7 8 9
17 18 19 20 21 22 23
24 25 26 27 28 29

Suplementos

Colinas de Santa Rita, Alto Auquisamaña (Zona Sur) - La Paz, Bolivia