Tendencias

Un baile de artificios sensuales

El menú del festival escénica 2018 tiene obras de diferentes géneros y para todos los gustos. Acá, una guía en que se destaca lo mejor de cada pieza.

La Razón (Edición Impresa) / Camilo Gil Ostria / Crítico

00:01 / 07 de noviembre de 2018

29 obras se presentaron, 11 fueron seleccionadas: en ellas se puede saborear un poco de las principales tendencias teatrales con las que se experimenta en La Paz. Los estilos, las escuelas y los códigos son diversos (desde teatro conceptual hasta teatro de la improvisación, pasando por la comedia o el melodrama amoroso); sin embargo, hay temas que comparten: el amor, ya sea como cadena o como liberación, como sombra o como iluminación, como guiño biográfico o como máscara, a la familia o a la pareja amorosa, es uno de ellos. También podría hablarse de la risa (risa carnavalesca, universal, irónica y crítica), del sueño, del teatro hablando del propio teatro; pero, a mi parecer, serán los ojos del espectador frecuente los que vayan haciendo estas relaciones temáticas. Es mi deseo, sin embargo, resaltar la gran calidad técnica y estética que permea a estas 11 obras: el cariño con el que han sido hechas es un gesto del que ninguna se salva y la selección, de la cual puedo presumir que he sido parte, ha sido hecha de forma cuidadosa: fijándose no en el contenido o en la corriente a la que se inscribe la obra, sino en su capacidad para conmover (en el sentido fuerte de la palabra).

Cuando hablo de conmover no hablo, entonces, de su sentido cursi que se inscribe en el diccionario como “hacer que una persona se emocione hasta el punto de hacerla llorar”, sino que hablo de su etimología. Conmover proviene del latín “commŏvēre” que quiere decir “poner en movimiento”. Éste es a mi parecer uno de los grandes valores del teatro: te toma de la mano, entre reflexiones y sensaciones (como diría Barthes, “esa especie de percepción ecuménica de los artificios sensuales, gestos, tonos, distancias, sustancias, luces”), te saca a la pista de baile y te obliga a bailar con él un vals de vida y de muerte, un vals lento de esos que vale la pena bailar, porque sientes la piel en la piel y el aliento fluir de boca en boca, casi de manera infinita: obligación siempre placentera de ver las sombras e ilusiones de esta edad que llamamos posmoderna y que, quizás, simplificamos con cada palabra nuestra. El teatro, siempre hablando del buen teatro, le devuelve su profundidad a las cosas porque no “refleja” nuestra triste realidad, sino porque la construye, trabaja con ella, volviéndola rica y compleja, nos hace bailar con sus elementos. A través de sus “artíficos sensuales” vemos con nuevos ojos. Baile de esperpentos, máscaras y disfraces entre reflectores que alumbran cuerpos siempre desnudos. Esta desnudez, evidente metáfora del trabajo del actor, es también la sensación con la que el espectador debería salir.

Debería salir; tras haber puesto “en movimiento” sus pensamientos, reflexiones, sentimientos; a poner en movimiento su vida. Escapar de la automatización del día a día, para adentrarse en un vivir más pleno que solo se puede hacer consciente a través del arte. No todos nos conmovemos con las mismas obras, se podría decir, en muchos casos, que es una “cuestión de gustos” o, prefiero pensar yo, de ir al teatro con el “alma” (no en el sentido metafísico y, a mi parecer, pobre de la palabra) abierta y dispuesta a dejar que la obra obre (porque de ahí viene el término opus) con toda su potencia en uno, pero también operar (misma raíz) uno en la realidad a partir de lo visto. Habrá, sin lugar a dudas, obras más potentes que otras y cada época tendrá por eso su propio teatro. Es también por eso que aquí ofrecemos al lector una guía para que, según sus gustos propios, pueda asistir a la danza que mejor le convenga.

  • ‘El show de los insectos maravillosos’, monólogo de Pedro Grossman

Trama: es una obra sobre un hombre de espectáculo que deja atrás todo por sus amigos insectos con los que recorre el mundo: una obra sobre la muerte y la memoria.

Público: aconsejable para mayores de 15 años en adelante.

Recomendable por: la actuación de Grossman pasa de forma sutil y elegante del llanto a la más hermosa alegría y va de ida y de vuelta como en un paseo por el carrusel, llevando siempre al público de la mano por esas subidas y bajadas.

  • ‘Mi hijo solo camina un poco más lento’,  Teatro Grito

Trama: es una obra sobre la familia y la situación de idealización opresora y asfixiante que a veces se vive en ella.

Público: aconsejable para mayores de 15 años.

Recomendable por: su mayor logro técnico es el manejo del escenario, dispuesto “a la italiana” en círculo. Cada elemento tiene su peso y su energía.

  • ‘Silla con mesa y moscas’ (Pequeño Teatro ) y ‘La razón blindada’ (Mandrágora Teatro)

(Dos obras en una misma noche) Trama: una organización maligna, integrada por todas las mujeres del planeta, pretende esclavizar a los hombres y alguien ha llegado a denunciarlo.

Trama: un paciente de un psiquiátrico le hará a la enfermera que lo atiende una tentadora propuesta.

Público: recomendable para mayores de 13 años.

  • ‘Xiao Xian’, Escena Porcina

Trama: un policía en una ciudad del Oriente lejano que nos cuenta sus vivencias y la corrupción (en todos los sentidos de la palabra) de su contexto.

Público: aconsejable de 15 años en adelante.

Recomendable por: las luces son perfectas, sutiles. Fuerzan al espectador a estar activo, a que sus ojos tengan que acostumbrarse de la oscuridad a la luz de formas más rápidas. Pequeños gestos, como la ceniza de un cigarrillo cayendo en la oscuridad, contribuyen a hacerse una idea de aquel lejano país donde el sol del sur nace.

  • ‘Carnaval’, Teatro Tabla Roja

Trama: una obra sobre el Carnaval en términos de Bajtín, donde nada está definido, donde el espectador es también actor y la historia la definen todos, donde la risa y la improvisación toman un rol principal.

Público: apto para todas las edades.

Recomendable por: el manejo de máscaras (tanto de la comedia del arte tradicional como nuevas variaciones hechas por el propio elenco) es sorprendente: la voz, el cuerpo, la actitud, todo cambia en el actor, pero siempre con la misma presencia y fuerza escénica.

  • ‘Un buen morir’, Teatro de los Andes

Tema: una obra sobre el amor maduro, contrario al inocente enamoramiento juvenil de Romeo y Julieta.

Público: de 12 años en adelante.

Recomendable por: difícil elegir solo un elemento: me decanto por la escenografía cuyos elementos han sido fríamente calculados para generar efectos elegantes y sutiles que conmueven realmente al espectador.

  • ‘La Barbarie/el texto’, Arfuy Teatro

Tema: una obra sobre la sexualidad y la asfixia con dos diferentes sinopsis: por un lado, un jefe, su empleado y su novia encerrados en un salón; por otro lado, un grupo de actores que se han reunido a leer La Barbarie.

Público: es una puesta altamente conceptual, recomendable para mayores de 18 años.

Recomendable por: no se puede resaltar solo un elemento: todos están dispuestos de manera coherente para la construcción de una sensualidad que no cae en ningún momento en lo grotesco, aunque coquetea con ello.

  • ‘La pieza 666’, Arfuy Teatro:

Tema: una obra sobre la religión católica y las ilusiones del mundo al que nos enfrentamos en nuestro día a día.

Público: es una puesta altamente conceptual, recomendable para mayores de 18 años.

Mayor logro técnico: la escenografía pone por sí sola ya en conflicto al espectador; en esta obra hay un gran trabajo de la imagen poética en el sentido que Octavio Paz le da a este término.

  • ‘Los Mauldorors’, Arfuy Teatro

Tema: aquí se explora la animalidad brutal del ser humano: la violencia, el instinto, el cuerpo en contacto directo con la naturaleza o lo real.

Público: es una puesta altamente conceptual, recomendable para mayores de 18 años.

Recomendable por: los actores logran meter a la fuerza al espectador a una fiesta que nunca acaba, entre los Cantos de Maldoror, invocan con sus cuerpos y sus expresiones exageradas a sus instintos animales.

  • ‘7 Menús’, Coyoacán en Agosto

Tema: una comedia que pone en escena el rol del espectador como central en el espectáculo teatral a partir de distintos fragmentos cortos.

Público: apto para todo público.

Recomendable por: hay muchos juegos sonoros que salen de los propios personajes, es impresionante, por ejemplo, el fragmento del campo de golf: seis voces jugando juntas.

Trama: un policía en una ciudad del Oriente lejano que nos cuenta sus vivencias y la corrupción (en todos los sentidos de la palabra) de su contexto.Público: aconsejable de 15 años en adelante.Recomendable por: las luces son perfectas, sutiles. Fuerzan al espectador a estar activo, a que sus ojos tengan que acostumbrarse de la oscuridad a la luz de formas más rápidas. Pequeños gestos, como la ceniza de un cigarrillo cayendo en la oscuridad, contribuyen a hacerse una idea de aquel lejano país donde el sol del sur nace.

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