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Sensaciones, arte para dirigir un viaje interior

Piel y corazón. Los artistas de ‘El capullo’  ofrecen más que un recorrido personal, invitan a tener un encuentro con uno mismo,

Danza. La bailarina Adriana Iturralde es la guía de un acercamiento a la corporalidad. Abajo, Mariana Vargas comienza el paseo por el jardín de los recuerdos.

Danza. La bailarina Adriana Iturralde es la guía de un acercamiento a la corporalidad. Abajo, Mariana Vargas comienza el paseo por el jardín de los recuerdos.

La Razón (Edición Impresa) / Miguel Vargas

00:00 / 01 de octubre de 2017

No existen casualidades en El capullo. Las decisiones que toma cada espectador —que entra solo en la experiencia de artes vivas en intérvalos de cinco minutos— inciden directamente en el desarrollo de un viaje introspectivo por los paisajes de sí mismo.

La directora y creadora de esta experiencia escénica es la teatrista Andrea Ibáñez, quien no se conformó con buscar a los mejores profesionales de diversas disciplinas artísticas, sino que se dejó guiar sobre todo por su calidad humana y una gran capacidad de entrega. Es así que se logró reunir en el recorrido a Mariana Vargas (actriz), Cynthia Díaz Quevedo (narradora), Alejandro Loayza (actor), María Teresa dal Pero (cantante y actriz) y Adriana Iturralde (bailarina y coreógrafa), quienes dan piel a distintos personajes que habitan este mundo interior. Cada espacio cobra vida gracias a las instalaciones y esculturas en papel creadas por la artista visual Marion Macedo, la iluminación de Sergio López, el maquillaje de Mariel Camacho, el vestuario diseñado por Carmencita Guillén y Lourdes Limachi, y la música y sonido creados por Bernarda Villagómez. Cada atmósfera es resultado de un minucioso trabajo multidisciplinario.

Esta pieza es una nueva entrega de Tractúa: Transformar al Actuar, un emprendimiento de Ibáñez en que se utiliza el arte como ente transformador de la sociedad. Un primer proyecto llevado con éxito a las tablas fue Imagocuentos, dedicado a despertar la imaginación de niños y jóvenes a través de las artes y la narración oral como un detonante creativo. Cada jornada era única, pues la audiencia del día determinaba el curso de las sesiones (dedicadas temáticamente a cuentos de dragones, Navidad, de la selva, del universo, del mar y muchos otros) y cada persona dejaba el teatro con una experiencia diferente.

Este nuevo proyecto lleva a la personalización a un siguiente nivel: un individuo ingresa solo cada cinco minutos al recorrido diseñado en las instalaciones del Centro Ser libre (Julio Patiño, entre calles 16 y 17 de Calacoto). El viaje tiene una duración aproximada de media hora, que variará según cada experiencia.

Es recomendable llegar al menos 10 minutos antes, el flujo del público es ágil. Un guía deja al viajero en la sala de espera donde se tiene a disposición un juego de cartas y otros objetos para aligerar la espera. En realidad ahí empieza la experiencia, con cartas de preguntas y respuestas que revelan mensajes y siembran la duda ¿Qué te hace elegir una carta y no otra? ¿El subconsciente, el azar?

La media hora de recorrido propicia múltiples encuentros con uno mismo: explora las memorias y ayuda a verlas en perspectiva, invita a desentrañar ideas a través del silencio, a tejer historias propias gracias de la imaginación, a desarrollar el sentido del tacto y la interpretación no verbal recorriendo diferentes texturas, a conectarse con el universo y la noche, a entender el canto como activador sensorial en distintas vibraciones y a reconocerse a uno mismo a través de la corporalidad. Cada expresión artística vivencial hace énfasis en el autoconocimiento, la autoaceptación y la autoestima. La entrega se convierte en un efectivo vehículo para recibir la paz.

Esta experiencia muestra una faceta poco explorada en nuestro medio de las artes más allá de la terapia ocupacional; para propiciar este encuentro con uno mismo la puesta recurre a una narrativa precisa, con un dominio de tiempos sólido, aunque siempre susceptible a los cambios de cada vivencia sin que se pierda el ritmo. Cada artista se adapta al espectador según su estado de ánimo y respuestas, juega también con el azar, con los sabores, las miradas y el tacto.

Amor y generosidad son las palabras clave de este trabajo artístico. No hay una búsqueda grandilocuente, sino una oportunidad de escapar de la cotidianidad para convertir la existencia de cada uno en un hecho mágico. Desde el primer momento, los regalos —más allá de lo físico— marcan el camino para comprenderse. Para recibir siempre hay que dar.

Los recorridos continuarán hoy y el 30 de septiembre y 1 de octubre desde las 19.00 hasta las 21.45. Para acceder a El capullo se debe hacer previamente una reserva al teléfono 70564364.

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