Tendencias

Roma

La más reciente cinta del mexicano Alfonso Cuarón  se exhibe en la plataforma Netflix.

Escenas del film 'Roma'

Escenas del film 'Roma'

La Razón (Edición Impresa) / Pedro Susz - crítico de cine

00:00 / 09 de enero de 2019

Una película en blanco y negro, sin una sola nota musical de fondo, ni stars en papel de carnada por si las moscas? No bien trascendió que semejante rareza había obtenido el León de Oro en la 75 versión del Festival de Venecia —de los pocos certámenes cinematográficos con el prestigio más o menos intacto—, dos presunciones alzaron vuelo: o se trataba de una obra maestra, o, por el contrario, era otra de las varias piruetas dizque autorales puestas en circulación en el modo de la golondrina insuficiente para hacer verano.

Añadiendo leña a la hoguera de las suspicacias, el hecho de tratarse de una producción para Netflix, estrenada por ende en la plataforma reservada a los  suscriptores, y solo exhibida en unas cuantas salas de algunos países, pareció inclinar la balanza hacia la segunda de las eventualidades mencionadas.

El fiel cambió empero pronto de inclinación merced a los halagos críticos que de forma, casi, unánime recibieron a Roma, octavo largometraje de Cuarón, gran parte de ellos rodados en Hollywood, marcando el retorno del director a sus raíces, dicho en el más literal de los sentidos, dado que se trata de un trabajo en buena medida autobiográfico, calificado en muchos de los balances cómo uno de los títulos imperdibles de la producción cinematográfica en 2018.

El director se propone en efecto recrear con el mayor detalle posible el lento, cuanto irreversible, desmoronamiento de una familia de clase media alta afincada en la colonia Roma, barrio céntrico de la capital mexicana donde transcurrió la infancia de Cuarón, mientras el entorno social y político, asentado en mantenidas inequidades y gestos discriminadores, aumenta de temperatura anunciando tormentas por venir, que llegarán cuando la película recrea, sin escatimar violencia, el Halconazo, masacre de estudiantes cometida el 10 de junio de 1971 por grupos paramilitares adiestrados por el régimen gubernamental con la colaboración de la CIA. 

No se menciona en ningún momento la data de los eventos narrados, apenas si un afiche del Mundial de México 70 adherido al ropero de uno de los chicos protagonistas, deja librada a la perspicacia de cada quien tomar debida nota. Refiero ese ejemplo puesto que ilustra a cabalidad el tono sugerente utilizado por el director para ir construyendo un fresco de época cuyo acabamiento demanda la activa atención del espectador retado a poner en acto su verdadera condición de interlocutor.

La trama pivotea en torno al personaje de Cleo, la nana mixteca fraguada en el entrañable recuerdo de Liboria Libo Gutiérrez, responsable en gran medida de la crianza del realizador y sus hermanos. La figura omnipresente de Cleo connota el rol de esas Otras de las cuáles dependía, en muchos casos depende todavía, en gran medida el diario vivir de los grupos familiares más o menos acomodados. Ella está siempre allí, aun cuando a menudo quede invisibilizada no bien los ritos sociales reinstalan el “orden natural” y pasa a ser un elemento decorativo más.

Movidos, como estamos por un apuro sin sentido, negados a la paciencia, es posible que los primeros treinta minutos del metraje nos parezcan eternos, pero el problema está en nosotros no en la calculada parsimonia de la descripción de la cotidianidad de esa familia y, en particular, en la minuciosidad focalizada  sobre los gestos siempre reiterativos de Cleo presa de ese rutinario, agobiante, ir y venir, presionada en todo momento por la acumulación de tareas que asume con una admirable disposición de ánimo.

Roma actualiza algunas lecciones esenciales del neorrealismo en su programa para aprehender sin afeites la vida, la realidad, en toda su crudeza. A tal efecto la puesta en imagen rescata cuando menos tres recursos discursivos arrumbados por el empacho tecnológico de efectos y efectismos que atiborran el grueso de la producción actual, pretenciosa, pero empobrecida en su envergadura narrativa.

En primer lugar le devuelve la potencia descriptiva, totalizadora, a la imagen mediante el uso sistemático de la panorámica, reemplazada hoy por el travelling. Con ese suave, prolongado, movimiento horizontal de la cámara sobre su propio eje va describiendo un mundo barroco, atiborrado de gentes y actividades evocadas con auténtica obsesión detallista en el propósito de revivir las remembranzas de aquellos tiempos.

Rescata asimismo el valor del plano general como equivalente icónico de una mirada abarcante que liga a los personajes a su entorno estableciendo un intercambio de significaciones enriquecedoras de la trama. Y tal alcance se halla potenciado por el trabajo sobre la profundidad de campo mediante el sostenido uso de grandes angulares, densificando, complejizando, el sentido connotativo de aquello que se ve en primer plano con lo mostrado “detrás”. Dos secuencias resultan ejemplares en dicho sentido. El mal parto de Cleo, uno de los momentos más tensos de la trama, con la imagen de ella contrastando con la preparación al fondo, levemente desenfocada, del cuerpo de su bebe muerto para ser sepultado. Y la visita de la misma Cleo al barrio marginal en busca del responsable de su embarazo, con la imagen de un hombre-bala asimismo al fondo de su andar en medio del barro, de la basura, y la precariedad de las construcciones de tal especie de villa miseria.

El tramado dramático rehúye en gran medida, de manera deliberada, los picos, salvo durante la turbadora secuencia final en la playa. Por lo demás, las conmociones puntuales: el temblor de tierra justo cuando Cleo curiosea al interior de la sala hospitalaria para recién nacidos, el incendio en plena fiesta, el ataque contra los manifestantes en medio de la compra de la cuna, están puestas no para sobresaltar al público, más bien en afán de puntualizar al paso que la rutina cotidiana es siempre momentánea.

Aparejado a la cuidada planificación visual-narrativa, el otro sostén fundamental de Roma está en la impecable tarea de su trío de protagonistas centrales.  La composición del personaje de Cleo por Yalitza Aparicio, maestra jardinera debutante en estas lides es, fuera de discusión, admirable por su fuerza y naturalidad.  Sólido de igual manera resulta el contrapunto con Marina de Tavira en el papel de la madre, con quien la relación fluctúa entre el cariño y la tensión. Completa el triángulo la no menos sugerente presencia de la abuela (Verónica García). Desde luego no es casual que sean tres mujeres las responsables del sostén dramático de la película puesto que otro de los blancos de esta mirada crítica, prescindente de subrayados, hacia las fisuras de la sociedad mexicana en aquel trance de mutación es el machismo, todavía empero en buena medida rampante.

En él debe es inevitable anotar no pocos minutos sobrantes de los 135 que se toma Cuarón para desarrollar la historia. Entre ellos el notorio tropezón narcisista con el injerto de la secuencia de los dos astronautas extraviados en el espacio, una suerte de auto-homenaje a Gravity (2013) su antepenúltimo largo que se alzó con siete tíos Oscar no obstante haber sido calificada por los científicos de la NASA como “la peor película del espacio jamás hecha”, mentando las inexactitudes, licencias si se prefiere, advertibles a lo largo de aquel relato.

Observables asimismo ciertos desajustes en la ecualización del sonido que dificultan la inteligibilidad de varios diálogos, aun cuando habrá que concederle a Cuarón el beneficio de la duda: tal vez el problema sea de la copia vista o del reproductor recurrido para la visualización. Y el contrasentido de una película figurativamente estructurada para ser vista en pantalla grande, pero difundida on line, medio en el cual extravía en gran medida sus cuidados icónicos.

En cualquier caso vienen a ser observaciones menores a un trabajo de nivel muy por encima del promedio apreciable en el grueso de las producciones que ha sido dable encontrar en las carteleras de un buen tiempo a esta parte, colocando a su director en foco a ver cómo sigue su filmografía de esta vara muy alta en adelante.

Ficha técnica

Título original: Roma

- Dirección: Alfonso Cuarón

– Guion: A. Cuarón

- Fotografía: A. Cuarón

– Montaje: A. Cuarón,  Adam Gough

– Diseño: Eugenio Caballero

– Arte: Carlos Benassini,  Óscar Tello

– Efectos: Sergio Jara,  Roberto Ortiz,

Alex Vásquez, Juan Álvarez,  Manidhar Areti

- Producción:  Nicolás Celis,  Alfonso Cuarón,

Jonathan King, David Linde

– Intérpretes: Yalitza Aparicio,  Marina de Tavira, 

Diego Cortina Autrey,  Carlos Peralta, Marco Graf,

Daniela Demesa,  Nancy García García, Verónica García,

Andy Cortés MÉXICO-EEUU/2018

P.D.: Para los interesados: Copias DVD de Roma circulan en el mercado local.  

Etiquetas

Ediciones anteriores

Lun Mar Mie Jue Vie Sab Dom
1 2 3 4 5 6
7 8 9 10 11 12 13
14 15 16 17 18 19 20
21 22 23 24 25 26 27
28 29 30 31

Suplementos

Colinas de Santa Rita, Alto Auquisamaña (Zona Sur) - La Paz, Bolivia