Tendencias

Néstor Peñaranda Durán: La primera traducción al aymara del Himno Nacional de Bolivia

El alcalde Juan Luis Gutiérrez propició la traducción, que se presentó en 1844.

Traductor. El ministro evangélico Néstor Peñaranda Durán.

Traductor. El ministro evangélico Néstor Peñaranda Durán. Foto: huntingtonfamily.org

La Razón (Edición Impresa) / Luis Oporto Ordóñez - Historiador y catedrático de la carrera de Historia

15:00 / 04 de diciembre de 2019

El notable patricio paceño, alcalde Juan Luis Gutiérrez Granier, tuvo el honor de inaugurar el moderno edificio de la Biblioteca Municipal Franz Tamayo, cuya belleza impresionó favorablemente al público por su “estilo sobrio, de líneas clásicas adaptadas a las características de los materiales modernos de construcción”. El edificio fue entregado por el presidente Gualberto Villarroel, el 17 de julio de 1944 en homenaje a la revolución del 16 de julio de 1809, “en acto especial y solemne con la presencia de ministros de Estado, cuerpo diplomático, delegados de la Cámara Argentina del Libro, principales autoridades de la ciudad y destacadas personalidades”. Para esa ocasión, el alcalde dispuso la adquisición de la biblioteca de Daniel Sánchez Bustamante, conformada por 2.588 volúmenes, a un costo de Bs 80.000; organizó la Exposición del Libro Argentino, con apoyo de la Cámara Argentina del Libro, los gobiernos del Gral. Farrell (Argentina) y Villarroel (Bolivia); y el concurso de las prestigiosas editoriales Kraft, Peuser, Viau, Espasa Calpe, Lozada, El Ateneo, Sudamericana, Capeluz, Joaquín Gil y Sopena, que exhibieron 10.000 volúmenes entre el 17 de julio y el 8 de septiembre, caudal libresco donado a la Biblioteca Municipal. El broche de oro fue la exitosa gestión para traer al país al célebre escritor Augusto Raúl Cortázar, bibliotecario y doctor en filosofía de la Universidad de Buenos Aires, acompañado por Carlos Víctor Penna, uno de los bibliotecarios más influyentes de América Latina, para clasificar la colección.

El alcalde creó el Consejo Departamental de Cultura, en previsión de los festejos del IV Centenario de la fundación de la ciudad de La Paz,1  que asumió el desafío de traducir el Himno Nacional y el Himno de La Paz al aymara, tarea encomendada a Néstor Peñaranda Durán. No fue labor sencilla, pues el célebre aymarólogo tuvo que investigar en fuentes primigenias, como la obra de Ludovico Bertonio (1612), para traducir ciertos vocablos que empleó José de Sanjinés en la letra de la composición musical de Benedetto Vincenti, recuperando para el léxico aymara cuatro voces: “Samiu= Suerte (Hado)”; “Aukasiña= Guerrear”; “Jaylliñani= cantemos”; y “Surañani= Juremos”. El opúsculo se imprimió con el epígrafe: “¡Collasuyos! orakesán k’ochupa. Take chuymampi jaylliñani”2

Bolivia k’ochu (Himno Nacional de Bolivia) Collasuyos: SAMIU yanapistu/ Jiwasán munañasajja phokasiwa;/ Khespiyatau, khespiyatau acá orake/ Tucusiwa alt’ata jacañajj./ Wasurojja ch’ajjwana saranaktan,/ Ajjsarañan AUKASIÑANAKAN taypina,/ Jichasti ucá ch’ajjwata mistusina/ Mojjsa samán k’ochu JAYLLIÑAN.Takenitaqui (Coro)

Oraketa jach’a sutipa/ Khapajj suma c’ajañapa imañani, / Sutipansti wastat SURAÑANI,/ ¡Jiwañán janirár t’akescasín!/

Atipirinacár yupaychañán,/ Jiwañaru jan ajjasaririnacaru,/ Jichurujj Bolivianajj kalltaraki/ Cusiri jupanacán laycuqui.

Sutinacapasti wiñayataqui,/ Kalansa, korinsa kellkatapanaya,/ Take ch’amanpistí art’ascaquiñani./ ¡Khespiyaw, Khespiyawi, Khespiyaw!

Juan Luis Gutiérrez Granier nació en La Paz el 19 de octubre de 1907. Falleció en Lima, Perú, el 9 de septiembre de 1990. Estudió en la Universidad Católica de Chile. Fue redactor de Última Hora (1931-1932), director de La Razón (1937-1939), presidente de la Asociación de Periodistas de La Paz (1938-1940) y jefe de redacción de El Diario (1939-1943). Fue diputado (1943), Alcalde de La Paz (1944-1945; 1953-1956), Embajador en Brasil (1946) y Perú (1957) y Ministro de Defensa (1961-1963).3

La historia ha sido ingrata con Néstor Peñaranda Durán. Barnadas presume que nació en Watajata y data su fallecimiento en 1946. Fue escritor, poeta, profesor, músico aymarólogo. Su obra poética se refleja en el Himnario aymara (1933).4 Lora relata que participó en el segundo congreso del movimiento obrero boliviano, convocado por la Universidad Popular y el Centro Obrero de Estudios Sociales (1925). “En el punto sexto se planteó el permanente problema de la alfabetización del indio, que era una forma de formular su liberación. Entre los relatores se encontraban Juvenal Mariscal, de destacada actuación en la Liga del Magisterio, y Néstor D. Peñaranda, evangelista de remarcable labor en la enseñanza rural”.5 Como Ministro de la Iglesia Evangélica y miembro de la Conferencia Misionera de Bolivia, participó en la Cuarta Conferencia Central de la Iglesia Metodista Episcopal, en Santiago de Chile (1936), donde integró la Comisión Permanente de Gobierno, Administración y Episcopado, responsable de definir el número y tiempo de duración de Obispos, la ayuda para el sostén del episcopado, la relación de miembros y no residentes, el procedimiento judicial (código de honor) y el Tribunal de Apelación. La Conferencia trató sobre la obra femenina misionera y dos temas de crucial importancia: “el capital y el trabajo”; y “las fuerzas sociales en lucha”, con espíritu autocrítico, afirmando que “el capital tiene una función económica insustituible, siempre que sea utilizado como instrumento del trabajo productivo y creador. Sin embargo, no justifica la injusticia en que se sustenta (…), por lo tanto, no tiene más derecho a subsistir. El que alquila al obrero su trabajo por el inicuo sistema de concurrencia, permitiéndole pagar salarios de hambre, gracias al considerable número de desocupados que es una reserva permanente del trabajo”; identificando “dos grandes tendencias (…) en el campo de la lucha: por un lado las fuerzas izquierdistas que luchan contra todos los poderes de prepotencias, anhelando una democracia abierta, libre, dando a cada hombre el derecho que le asiste (…); por otro lado, las fuerzas reaccionarias que se levantan parapetándose detrás de los poderes que están a su servicio para mantenerse en el poder estableciendo dictaduras que lo monopolizan todo, suprimiendo libertades y derechos a todos aquellos que no piensan y sienten como ellos”. Sus conclusiones se expresan en sus Declaraciones Sociales de la Iglesia Metodista Episcopal.6

Notas

1. Costa Arduz, R.: Historia de la municipalidad de La Paz. La Paz, Concejo Municipal de La Paz, 2012: 657.

2. Himnos Nacional y de La Paz. Edición auspiciada por el Alcalde municipal Juan Luis Gutiérrez Granier. Chuquiago Marka, Ed. Universo, s.f.

3. Costa: 354.

4. Barnadas, J.: Diccionario Histórico de Bolivia. Sucre, GEH, 2002. T. II, p. 506.

5. Lora, G. et al.: Sindicalismo del magisterio (1825-1932). La escuela y los campesinos; Reforma Universitaria (1908-1932). La Paz, Masas, 1979.

6. Actas de la Conferencia Central. Santiago de Chile, 1936.

Ediciones anteriores

Lun Mar Mie Jue Vie Sab Dom
1 2 3 4 5
6 7 8 9 10 11 12
20 21 22 23 24 25 26
27 28 29 30 31

Suplementos

Colinas de Santa Rita, Alto Auquisamaña (Zona Sur) - La Paz, Bolivia