Tendencias

Narrativa en teatro: ¿funciona?

Reflexiones en torno a ‘El Otro’ , una obra dirigida por Guido Arze y escrita por Diego Massi, en el Patio de Culturas.

Obra teatral 'El Otro (Zárate' Willca)

Obra teatral 'El Otro (Zárate' Willca) Foto: ENCUENTRO DE TEATRO BREVE

La Razón (Edición Impresa) / Camilo Gil Ostria - crítico

15:00 / 18 de julio de 2018

El miércoles 11 de julio inició, con El Otro (Zárate Willca) dirigida por Guido Arze y escrita por Diego Massi (llenando, hasta el punto que unas 30 personas vimos la obra parados, en el patio del Ministerio de Culturas) el Enkuentro de Teatro Breve y Dramaturgia que dice ser un espacio para la “cultura subterránea (…) que emerge”, “a la que no quieren reconocer”. Este encuentro que cumple su vigésima sexta versión será llevado a cabo hasta el día 30 de julio con más de 20 espectáculos. El título la delata: será la alteridad el centro de toda la narración. La historia fue escrita por los vencedores, pero estos “vencidos” se proponen a reescribirla desde el punto de vista del indio, del otro, del subalterno.

La obra, muy acorde al pensamiento del gobierno de turno y su agenda, ridiculiza a la figura de José Manuel Pando, líder del Partido Liberal y presidente entre 1899 y 1904. Él hace un pacto con Zárate Willca, el temible, y usa a los indios como carne de cañón para que luchen contra los “Alonsistas”. Le promete poder, finalmente, lo traiciona. Esa es la historia que se cuenta a través de tres voces: la de Pando; la de su esposa, Carmen Guarachi, y la de Willca. En último lugar, uno de los extras (de los que había más de 10 que pasaron más del 90 por ciento de la obra en el suelo) se imagina cómo hubiera sido la situación si Zárate hubiera sido presidente, si, en vez de temible, hubiera sido considerado sabio. Quizás esa obra sí hubiera sido la verdadera reescritura de la historia; tal vez si, en vez de contarla, hubiera sido hecha teatro, hubiera cautivado a los muchos espectadores que tenía. El concepto fue repetido hasta el cansancio, se rescata el trabajo de investigación y reflexión teórica e histórica del dramaturgo, pero no apareció en escena.

Esto abre campo para una breve reflexión acerca del acontecer teatral.  Ya Aristóteles define la tragedia como la “imitación de una acción elevada y perfecta (…) por medio de la acción y no de la narración”. El Otro demuestra que, a pesar de los siglos que han pasado, el filósofo griego aún tiene razón (las voces de los actores, aunque potentes, no podían contrarrestar la pasividad de sus cuerpos que, como máximo, se levantaban y daban una vuelta por el espacio en el que se debe generar tensión: los extras, echados, parecían dormidos y, quién sabe, tal vez lo estaban; los protagonistas, sentados, terminaban relajándose, pecado mortal en ese lugar que para los griegos era ritual) y que, si se va a incluir narraciones, deben ser siempre acompañados del movimiento, del gesto, de imagen teatral. Sino no hay drama, en términos de Barthes, no se logra involucrar al espectador y da lo mismo si se lo pone, al texto, en un libro o en un escenario. En el sagrado espacio escénico el otro es la moral, la narración y todo aquello que deja la acción mimética de lado.

Ediciones anteriores

Lun Mar Mie Jue Vie Sab Dom
1 2 3 4 5 6 7
8 9 10 11 12 13 14
15 16 17 18 19 20 21
22 23 24 25 26 27 28
29 30 31

Suplementos

Colinas de Santa Rita, Alto Auquisamaña (Zona Sur) - La Paz, Bolivia