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Música e imagen: El videoclip y la creación de una cultura audiovisual

Una imagen del tema Bohemian Rhapsody de Queen.

Una imagen del tema Bohemian Rhapsody de Queen.

La Razón (Edición Impresa) / José Cabrera Rivero / La Paz

01:51 / 27 de diciembre de 2017

A lo largo de nuestras vidas es normal ligar canciones que escuchábamos en un determinado momento con situaciones más o menos importantes que de alguna forma nos han marcado, o al menos le damos una importancia clave. Al escuchar una determinada canción, nuestra mente nos transporta a lugares del pasado y recordamos anécdotas de viajes, vacaciones o simplemente pensamos en alguien. Pero a veces las canciones evocan imágenes que no son nuestras, sino el trabajo imaginativo de otras personas que, inspiradas por la música, elaboran pequeñas piezas visuales que si son bien realizadas llegan a formar un todo indisoluble con la parte musical, las conocemos como videos musicales o videoclips.

El videoclip en la actualidad es una herramienta de marketing para tratar de promocionar las ventas de un producto discográfico. Para su elaboración tiene detrás a una buena cantidad de personas con gran creatividad que en ocasiones desarrollan piezas que trascienden la finalidad promocional y obtienen el estatus de obra artística, llegando a formar parte de la cultura pop de una generación, igual que lo hacen otras formas de expresión como la fotografía, los carteles publicitarios o los anuncios de televisión. En la actualidad es totalmente normal que la música se una con imágenes pero en el pasado siglo fue una verdadera revolución que permitió a generaciones de jóvenes crecer con las imágenes de sus ídolos. El video también permitió a los artistas poder comunicarse de forma rápida y audaz con sus seguidores.

Las nuevas generaciones ubican el origen del videoclip con la aparición de la cadena de televisión estadounidense MTV a principios de los años 80, pero esto es totalmente falso. El origen del videoclip es muy anterior a la televisión y va más de la mano con el cine de principios del siglo XX.

Los inventores de la tecnología para grabar sonidos en un soporte físico fueron los primeros que dieron los pasos para el desarrollo de los videoclips. En 1877 Thomas Edison inventó el fonógrafo, con la intención de registrar música y voces. Unos pocos años después Emile Berline logró grabar sobre un disco plano de gomalaca. En 1894 fue presentado el primer catálogo discográfico en Estados Unidos que reproducía música clásica, popular y country dirigida a la población de origen europeo.

La primera década del siglo XX dio paso a que grandes líricos como Caruso empezaron a grabar y a vender miles de unidades. En 1915 se difundió el jazz y los discos se comenzaron a conectar voces con rostros famosos, lo cual permitió diferenciar el género musical. En 1927 se filmó The Jazz Singer (El cantante de jazz), considerada como la primera película sonora de la historia. El protagonista, Al Jolson, interpretaba allí varias canciones. En las décadas de los años 30 y 40 apareció el género slapstick que se proyectaba como intervalo de la primera parte y segunda de una película, por lo general eran musicales.

A partir de los años 40 comenzaron a aparecer en Estados Unidos, Canadá y Europa diversas máquinas que funcionaban con monedas para visualizar cortos musicales de imagen real, estas máquinas se instalaban en cafeterías, bares y clubes nocturnos. La primera fue el Panoram, se fabricaba en Chicago y llegó en 1940, empleando cintas en loop continuo de 16mm con pista magnética de sonido para almacenar piezas de tres minutos de duración (conocidas como soundies) que se retroproyectaban en una pantalla de cristal de 27 pulgadas. El aparato tenía el tamaño aproximado de una nevera y se podría perfectamente definir como un Jukebox visual. Su popularidad duró hasta 1947.

La aparición del rock and roll originó un nuevo cambio que nos dirige aún más a la aparición de los videoclips. Al afrontar el nacimiento de este género musical, la mayoría suele detenerse en Elvis Presley y apenas citan a contemporáneos como Bill Haley o Chuck Berry. Aquí el interés hacia el Rey del Rock surgió por su capacidad de fusionar a un cantante, una banda, un género musical y el mundo de imágenes que giraban a su alrededor. Y lo más importante, cómo esa combinación llegó a significar algo para la sociedad.

Para su mánager, Tom Parker, Elvis Presley era un símbolo que todavía no era explotado. La instalación de programas televisivos nocturnos permitió que el futuro rey se convirtiera en un evento mediático de masas. Se puede decir que Elvis no hubiera transformado la historia de la música mundial sin la transmisión de ésta a través de las imágenes.

Entre 1956 y 1969 el Rey del Rock protagonizó 31 películas en las que cantó y actuó, disfrutando de especial éxito las que protagonizó en la primera mitad de los años 60, y siendo sus últimas películas las de menor interés para el público. Se rodaron aproximadamente tres por año, y Elvis llegó a cobrar hasta un millón de dólares por alguna de ellas.

Los Beatles fue el segundo gran cambio. En 1964 la película A Hard Day’s Night combinaba los géneros de falso documental y película musical. Un año después realizaron la cinta ¡Help!, de mayor presupuesto aunque igualmente una comedia con algún tinte absurdo. En ambas realizaciones se observan los primeros elementos de estilo que luego se reutilizarían en la realización de videoclips, como la forma de componer los planos en escenas musicales, ángulos de cámaras o los cambios de plano rítmicos.

Magical Mistery Tour, de 1967, fue otro modelo que dio los parámetros para las actuaciones musicales de los videoclips que se han hecho luego en la industria musical. En 1968 llegó Yellow Submarine, una película de animación y de temática altamente surrealista que también contribuyó dando más elementos.

En 1970 se estrenó Let it be, radicalmente diferente. Además de ofrecer  actuaciones musicales de la banda, éstas quedaban enmarcadas en el contexto del proceso de creación y grabación del disco de la banda, algo que en la actualidad es habitual ver en el trabajo audiovisual de muchas bandas. Adicionalmente, la escena final de la película en la que la banda sube a la azotea de las oficinas de Apple Corps y da un breve concierto interrumpido por la Policía, ha sido copiada incontables veces por numerosas bandas, como U2, Red Hot Chilli Pepers o el grupo Jarabe de Palo. Incluso la serie animada The Simpsons realizó una parodia en uno de sus capítulos.

También hay que recordar que The Beatles fueron pioneros en filmar los primeros proto-videoclips (clips promocionales) para ser emitidos en Tv con la finalidad de hacer conocer sus discos. Lo hicieron con las canciones Rain, Paperback Writer, Penny Lane y Strawberry Fields Forever. Y desde luego no fueron los únicos, otras bandas británicas de éxito como The Rolling Stones, The Kinks o The Who siguieron el mismo camino con videoclips que eran simplemente filmaciones de sus actuaciones o en ocasiones iban acompañados de pequeñas secuencias narrativas antes y después de la pieza musical.

Lo visto hasta ahora todavía no se parecía a los videoclips modernos, que incluyen elementos de ficción, construcción escénica e incluso una trama paralela al texto. El cambio llegó en 1975 cuando Bruce Gowers filmó Bohemian Rhapsody para el grupo británico Queen. Eligieron esta canción en particular por los particulares efectos sonoros, superposiciones de voces, ecos cambios de ritmo e intensidad. Según Gowers, estaba hecha para ser traducida a imágenes.

Para la historia del género audiovisual, Bohemian Rhapsody es recordado como el primer videoclip en los términos que se entiende hoy. Si bien este tema tan particular no fue destinado para el top ten del momento, fue el trabajo visual el que consiguió que se rompa la barrera del tiempo y fuera famoso. Al ver el éxito, David Bowie, Rod Stewart y los Rolling Stones filmaron videoclips con una construcción escénica, con elementos de ficción.

En 1979 hizo su aparición Pop Clips en el canal Nickelodeon, un programa de media hora de duración en el que se emitían videoclips de bandas de pop y rock. La idea era de Michael Nesmith, estrella de la Tv por haber sido miembro de la banda ficticia Monkees. El buen funcionamiento del programa inspiró a los ejecutivos Robert Pittman y John Lack para que el 1 de agosto de 1981 comenzaran con la transmisión de MTV, un canal en el que se emitirían videoclips las 24 horas del día, todo el año.

La programación de la cadena estuvo inicialmente muy centrada alrededor del rock, el hard rock e incluso el heavy metal. El pop también tenía cabida, pero la mayoría de artistas negros eran rechazados. Fue Michael Jackson quien, a través de su discográfica CBS, presionó al canal para conseguir que se emitieran los videos de su álbum Thriller (el videoclip completo del single que da nombre al disco es un cortometraje de alto presupuesto dirigido por John Landis), y abrir así una puerta para que otros artistas como Prince o Donna Summer también tuvieran cabida en el canal. Con todo, MTV fue fundamental en la popularización de géneros típicamente negros como el hip hop.

Otra artista que contribuyó con el avance del videoclip fue Madonna, pues apuntó toda su carrera al impacto mediático, en sus trabajos se puede ver cómo ella se reinventa año tras año en personajes diferentes, desde la muchachita rebelde hasta el personaje erótico que escandalizó al público. El fenómeno de Madonna demostró la potencialidad que tienen los medios de comunicación y que son inseparables del artista del género audiovisual, donde si tiene éxito el video, la canción también lo tendrá.

MTV ha jugado un papel clave para la industria discográfica y la cultura pop. Gracias a la popularidad que ganó, se convirtió durante los años 80 y 90 en una imprescindible herramienta de difusión del arte del videoclip y de la promoción de trabajos discográficos. El canal ha ido modificando contenidos y acogiendo diversos géneros musicales a lo largo de los años, aunque desde 2009 se ha reducido drásticamente de su programación la cantidad de videoclips que emite, siendo éstos sustituidos por programas de telerrealidad y concursos orientados a gente joven.

La década de los 90 trajo consigo numerosos movimientos musicales, así como cambios fundamentales en algunos géneros. Esto provocó una lucha por ganar adeptos en cada movimiento cultural, y transformó al videoclip en un arma publicitaria de eficacia creciente, más agresiva y fascinante. De esta forma, cada vez resulta mayor la especialización por géneros o tipos de música. Rock alternativo, hard rock, pop, hip hop, funky y new age, entre otros, disponen de manera diferenciada de sus puestas en escena en formato clip, atendiendo a las expectativas de su público objetivo.

Actualmente el videoclip es un valor añadido a la personalidad de un cantante, del cual no se puede prescindir, aparece como un modelo conductual para los jóvenes en un contexto general de velocidad, movimiento, look y posmodenidad llevados al extremo. Esto en primer lugar, porque la tecnología ha evolucionado en una dirección donde la difusión musical se encuentra en internet (YouTube, Google video, Yahoo o la Tv online) y donde el videoclip no hace sino encarnar el punto extremo de una cultura de lo express, donde todo cantante se debe adscribir para no perderse.

El videoclip es un producto audiovisual muy joven que gracias al avance de la tecnología está en constante cambio. Todavía no se puede afirmar con claridad dónde terminará su modo de representar, pues su complejidad y variedad están en constante transformación, por lo que, por el momento, solo podemos aproximarnos a su historia y evolución.

  • José Cabrera Rivero es Crítico y docente  universitario

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