Tendencias

Isabel Mesa recorre la historia de la literatura infantil

La experta presentó su investigación el 7 de agosto en la Feria del Libro.

Isabel Mesa

Isabel Mesa Foto: Luis Gandarillas

La Razón (Edición Impresa) / Naira de la Zerda

00:00 / 14 de agosto de 2019

Había una vez, en el altiplano boliviano, reyes, reinas, príncipes y princesas que recorrieron las regiones cercanas al Illimani durante sus aventuras. La fusión entre las tramas de los cuentos de hadas y personajes o paisajes locales fue una de las características del cuento infantil nacional a finales del siglo XVIII, detalla Isabel Mesa, que presentó el libro Historia de la literatura infantil y juvenil de Bolivia el 7 de agosto en la 24 Feria Internacional del Libro de La Paz (FIL 2019). 

La flor de Lirolay —o El agua milagrosa— es uno de los cuentos que fusionan elementos europeos y latinoamericanos y que, por lo tanto, tiene muchísimas versiones: “ninguna con una versión tan larga y local como la boliviana”. Hallazgos como éstos son fruto de una investigación de más de 20 años que requirió cinco más para organizar el material y escribirse. “La necesidad de darle orden a todos los cuentos que había logrado encontrar se hizo muy fuerte a lo largo del tiempo. Después, mi madre (Teresa Gisbert) me aconsejó hacerlo pronto. Así que emprendí el reto junto al invaluable apoyo de Raquel Montenegro”.

El libro tiene dos partes, la primera crea una línea temporal, con ejemplos, autores y análisis comparados del estado de este género literario en Latinoamérica. “La literatura infantil posterior a la época precolombina recoge mucha tradición oral de nuestros pueblos, que es con lo que comienza el estudio. Se han tocado personajes, mitos y tradiciones que influenciaron relatos para niños. Asimismo, es importante hablar sobre la educación en esa época, sobre la mirada que tiene la sociedad respecto a los niños y jóvenes”, describe la autora de varios libros de ficción en este género.

Durante la colonia, la información que más luces da sobre el tema son las bibliotecas, escuelas y universidades. En el primer caso, tener una idea de a qué libros podían acceder los niños y jóvenes dio un marco general de interpretación. Después, la educación dio claves más concretas al mostrar los textos que se utilizaban para educar en las diferentes clases sociales de esta época.   “En Potosí, además de los textos, el teatro jugó un papel muy importante, porque se realizaba en las calles y los niños eran su público natural”.

Luego, hay un salto temporal hasta 1922 con la publicación del primer libro propiamente infantil:  Leyendas de mi tierra, de Antonio Díaz Villamil. Entre las décadas de 1920 y 1940, la poesía y el teatro son los géneros literarios que más atención le prestan a los niños, hasta que en 1950 el cuento comienza a desarrollarse.

“Ya en los 40, en las normales se comenzó a pensar en que los niños necesitaban relatos adecuados para ellos. Y son un grupo de maestros que deciden comenzar a escribirlos, liderados por el conocido escritor Óscar Alfaro.”

Cara sucia de José Camarlinghi es la primera novela infantil publicada en el país, en 1962. Otros autores que sobresalen durante los siguientes años son Gastón Suárez, con su libro Mallku y  Yolanda Bedregal, con El cántaro del angelito, entre otros.

A partir de 1980, la escritura da un giro hacia los valles. Si antes su escenario privilegiado fue el altiplano, en las últimas décadas del siglo XX se situó en Cochabamba, Tarija y Chuquisaca, con exponentes también en Santa Cruz. “Relatan la relación con la zona rural, con las costrumbres y tradiciones locales, cuya gran figura es la escritora Gaby Vallejo”.

La última década del siglo XX  trajo la recuperación de las culturas indígenas y narraciones orales. Destacan aquí las obras de Liliana de la Quintana, Sara Mancilla y Mariana Ruiz. En el siglo XXI, diversos autores provocan una ruptura. “Gracias a la tecnología los autores nacionales pudieron estar al tanto de lo que se proponía afuera. Así, rompieron con la tradición y propusieron narraciones dinámicas y didácticas que retaban la creatividad de los niños, tocando temas trascendentes”.

La segunda parte del libro detalla otro tipo de publicaciones, como antologías, revistas y suplementos, así como instituciones relacionadas a la literatura infantil.

Con gran dificultad —después de identificar y analizar a cerca de 100 autores— cerró su investigación en los primeros meses de 2018. “La calidad editorial ha mejorado y también la calidad de lo que se escribe para niños y jóvenes. En los últimos años, Bolivia al fin pudo dejar de estar tan rezagada en comparación a propuestas de los países vecinos y cuenta con grandes exponentes como Rosalba Guzmán, Carlos Vera, César Herrera, Carolina Maldonado, y Marcelo Martínez”.

Ediciones anteriores

Lun Mar Mie Jue Vie Sab Dom
1 2 3 4
5 6 7 8 9 10 11
19 20 21 22 23 24 25
26 27 28 29 30 31

Suplementos

Colinas de Santa Rita, Alto Auquisamaña (Zona Sur) - La Paz, Bolivia