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Illimani in situ: 11 artistas en la montaña

La montaña icónica paceña como paisaje cultural será abordada a través de una expedición artística.

La Razón (Edición Impresa) / Miguel Vargas

00:00 / 05 de junio de 2019

La figura del Illimani despierta al poeta, al romántico, al querendón de su tierra. “/Aquí la nieve es mítica, /la luz seráfica/ Y la línea orográfica/ se ensalma pítica /mas capta el monte/ Ágatas y amatistas/ Del horizonte”, escribió Franz Tamayo. Obras maestras pintó Arturo Borda y Néstor Portocarrero le compuso un tango inolvidable. Esta mirada romántica da paso a una necesidad del arte contemporáneo de abordar la montaña no solo como la estampita, siempre presente aunque lejana; sino como parte de un paisaje cultural con el que se interactúa, se interviene y que, a pesar de ser tan familiar, se desconoce más allá de los tres picos visibles desde la lejanía.

Así nace el proyecto Illimani in situ, encabezado por la historiadora y curadora Marisabel Villagómez Álvarez Plata. “Conversando con la artista Georgina Santos surgió a fines del año pasado la idea de trabajar en un nevado. Yo ya estaba trabajando en el tema de paisajes culturales, buscando entender cómo es el relacionamiento que tenemos con la naturaleza y cómo construimos patrimonio basados en esta relación. Luego le propuse a Gastón Ugalde que vayamos juntos al Illimani y él aceptó. La idea era actuar en un lugar tan evidente y cercano, que a la vez es lejano para nosotros”.

Así se fue formando un grupo de 11 artistas que trabajan en diferentes disciplinas y con distintas miradas —Gastón Ugalde, Georgina Santos, Adriana Bravo, Tony Suárez, Sergio Bretel, Iván Cáceres, Santiago Contreras, David Aruquipa, María Fernanda Sandóval, Maximiliano Siñani y Raquel Schwartz— que el 8 y 9 de junio ascenderán juntos al nevado para gestar piezas in situ.

“El Illimani es nuestra montaña paradigmática paceña, es el apu mayor, con una construcción mitológica muy importante. Sin embargo, en la investigación descubrimos que las primeras pinturas con el Illimani recién en los años 1920 es que forma parte del imaginario paceño, pues no figura ni en el arte precolombino ni en el colonial. La idea de la modernidad tiene un fuerte vínculo con la construcción de los imaginarios, hay un momento en que comenzamos a plantearnos qué nos representa y con qué nos identificamos”, profundiza.

Tras una primera etapa en que se veía —y aún se ve— al nevado como decoración enmarcada, imperturbable y que no hay que tocar, el arte empezó a abordar su relación en la creación del paisaje cultural paceño. “La idea de que la naturaleza es intocable no es algo válido ni realista en la actualidad. Hoy, con celulares, cámaras y redes sociales, se ha perdido esa mirada romántica sobre la montaña imperturbable. El nuevo enfoque plantea éticamente el relacionamiento que tenemos con la naturaleza. Por eso este proyecto plantea en primer lugar dejar de lado lo sublime y después, propiciar una aproximación corporal a la naturaleza”.

Estando cerca del nevado, la situación cambiará para los creadores: la altura, la temperatura, el paisaje —“la perspectiva es distinta, en el trayecto su imagen va cambiando y estando ya ahí no se ven los tres picos icónicos”, puntualiza la curadora— y la fuente de recursos naturales, con los sistemas de riego y las minas. “Queremos establecer otro relacionamiento con la montaña, ver de más cerca los procesos, estar ahí, romper esa distancia, entender el límite entre la naturaleza y el cuerpo. De esta experiencia saldrá una reflexión desde distintas aristas sobre esta nueva relación con la naturaleza y el territorio, que se planteará en las obras y en los textos y registros que se verán en una muestra y un catálogo a fin de año”.

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