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Crear, el capricho de una amistad

Oráculo para dos pecadores es la obra de colección que el poeta Humberto Quino y el artista Diego Morales presentaron el miércoles en el Espacio Simón I. Patiño.

Humberto  Quino y Diego Morales. Foto: José Lavayén

Humberto Quino y Diego Morales. Foto: José Lavayén

La Razón (Edición Impresa) / Naira C. de la Zerda / La Paz

00:00 / 29 de noviembre de 2017

Un libro con 15 poemas serigrafiados y 10 grabados originales, reproducidos manualmente y con una edición artesanal, es un antojo, un gusto, un gesto arbitrario de voluntad estética, en un tiempo, lugar y precio adversos (300 dólares).

Oráculo para dos pecadores es la obra de colección —cuenta solo con 50 reproducciones— que el poeta Humberto Quino y el artista Diego Morales presentaron el miércoles en el Espacio Simón I. Patiño. (Y que puede adquirirse comunicándose al teléfono 75299658). Ambos conversan con Tendencias sobre los detalles de esa íntima construcción.

Humberto  Quino: ‘La poesía es un aullido en el desierto’

El escritor paceño Humberto Quino publicó sus primeros poemas hace 43 años, a lo largo de los cuales produjo más de 10 libros. Su pasión por la poesía es una rebeldía inevitable que ha sostenido por toda una vida.

— ¿Por qué la escritura? ¿Por qué la poesía?

— La escritura es mi doméstica terapia, mi esquizoanálisis de casa, mi enfrentamiento con un espejo deformado por la vida, esa musa perversa que nos zahiere cada día. Y la poesía es un aullido en el desierto, un intervalo en la desdicha, la transfiguración de un autocastigo. La purificación por el fuego de la letra.

— ¿Cómo surgió la idea de hacer un libro a dos manos?

— En una reacción falaz al deterioro (ambos somos unos alegres ancianos) y a las innumerables libaciones; una noche, hace más de cuatro años, decidimos invertir la situación, con lo único que sabemos hacer: con nuestro arte. Arriesgar la conjunción de dos lenguajes irreductibles, el de la palabra y el de la imagen: ambas resplandecen en universos distintos: “Lo visto no reside jamás en lo que se dice” (Foucault).

— ¿Cómo eligió los 15 poemas que son parte de Música del Cuerpo? ¿Por qué?

— El año pasado, un editor peruano me propuso hacer un libro con mis poemas de carácter amatorio, que van más allá de la treintena, proyecto que está en curso. Y de ellos, elegí 15 para este libro. Una erótica que trascienda lo socrático-platónico, reconoce la preeminencia del deseo, una vía por la cual el sujeto se reconstituye para ser un verdadero sujeto. La vivencia, la reflexión y la escritura sobre el arte amatorio responden a una tradición tan antigua como el hombre mismo. Enumerarlos sería un acto de extrema pedantería, un sucio juego de nombres.

— ¿Qué encuentra en la obra de Diego Morales que lo llevó a querer hacer un libro con él?

— Diego Morales me parece que encara su trabajo (sus obras están ahí) con un rigor y una seriedad poco habituales en nuestro medio. Las líneas y los colores que atraviesan sus cuadros me fascinan, me asombran; esos cuerpos de luz y de sombra que produce son movimientos de una creación que nos interpela profundamente. El simbolismo subversivo de su arte constituye su soma esencial, su grafía de contacto con la realidad.

— ¿Qué hay en el libro que requiera una forma física tan particular? ¿Por qué solo 50 ejemplares?

— Nuestro entusiasmo por la belleza tenía que ser expiado por un libro-objeto, los grabados de Diego, así lo merecían. Y los grabados originales, si pasan de los 50 pierden su calidad.

Pérfil:

Nombre: Humberto Quino Márquez

Nació: La Paz, 1950

Profesión: Escritor y docente

“Contrahecho por las decepciones y los descalabros, aún vivo; para el regocijo de algunas damas y la cólera de algunos colegas de oficio” H. Quino.

Diego Morales: ‘Este libro es una despedida’

Diego Morales Barrera, el pintor, grabador y escultor, sonríe inevitablemente cuando habla de Oráculo para dos pecadores, la obra que acaba de presentar junto a su amigo Humberto Quino. En ella incluyó 10 grabados que titulan  Inmersión en las sombras y que si bien plantean un discurso propio, también son parte de un encuentro que ha despertado una ilusión infantil en ambos artistas, que sienten que han logrado crear un libro, que es además una obra de arte. 

— ¿Cómo fue el proceso de producción del libro?

— Ya hace tiempo que yo les decía a mis amigos escritores que hiciéramos un libro y el más eficaz ha sido Humberto. Generalmente el artista ilustra el libro, lo que yo le propuse es que hiciéramos una colección; que nos diéramos el gusto de tener nuestras dos obras juntas en un mismo espacio, pero que cada una pueda decir sus cosas particularmente. Al principio él estaba un poco acelerado, porque ya tenía escritos los poemas, así que le hice una demostración del trabajo que yo tenía que hacer, empezando por el boceto, después cómo se pasa eso a la plancha y las pruebas que se tienen que hacer para reproducir el dibujo y se tranquilizó; empezamos a trabajar más lento. Hay que considerar que he hecho 500 grabados, estamos más de un año haciendo el libro, por eso hemos decidido ponerle ese precio (300 dólares), porque lo vale, además de que el material que se necesita es muy caro.

— ¿Cómo creó los grabados de Inmersión en las sombras?

— Es una recopilación de cosas que yo hice hace muchos años, y quería mostrar que no ha cambiado nada, seguimos viviendo en una desesperación social increíble que ha existido siempre en nuestro país. En realidad este libro lo veo como una despedida de la actitud que he tenido siempre en mi pintura. Despedirme de esos problemas sociales que me han conmovido, que me han hecho traspasar ciertos límites en un época muy dura en mi vida (Morales sufrió la censura de su obra durante la dictadura militar de Luis García Meza, fue perseguido, apresado, torturado y exiliado). Ahora quiero entrar a otra forma de hacer dibujo, a divertirme más, porque ya me estaba olvidando de lo bello que es vivir, de lo bello que es mirar el sol, ese tipo de cosas; quiero hacer algo más tal vez más íntimo.

— ¿Qué lee en la poesía de Humberto Quino que lo convenció de trabajar con él?

— La de Humberto es una poesía que uno tiene que volver a leer dos o tres veces, trabaja tanto en ella, la hace con tanto cariño... Se ve lo satírico, la muerte, el amor desgarrado, el lado oscuro del ser humano, pero al mismo tiempo tiene mucha esperanza. Además, incluso sin entender, es tan linda la forma en que escribe, cómo suenan las palabras, que da mucho gusto leerla.

Pérfil:

Nombre: Diego Morales Barrera

Nació: En La Paz, 1946

Pintor, escultor y grabador, docente

Pintor que vivió una década en el exilio. Reconoce que en el extranjero tuvo mucho éxito como artista, pero volvió porque necesita “mojar sus pinceles en esta tierra” que le da dolor y alegría al mismo tiempo.

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