Tendencias

‘Contacto’, el latido que nutre

El chef artista Marco Antonio Quelca repuso su instalación organoléptica, que se centra en la vida de quienes dan alimento

Artista. El paceño Marco Quelca (Sabor Clandestino) presentó una exploración individual en las instalaciones de Persona Casa Galería, ubicada en Sopocachi.

Artista. El paceño Marco Quelca (Sabor Clandestino) presentó una exploración individual en las instalaciones de Persona Casa Galería, ubicada en Sopocachi.

La Razón (Edición Impresa) / Naira C. de la Zerda

00:00 / 06 de diciembre de 2017

Con el sonido constante de un latido, la vulnerabilidad de un torso desnudo y comida que reposa sobre él, la acción artística Contacto, de Marco Antonio Quelca, propone sacar a los seres vivos de los que extraemos alimentos de la enajenación, reconocer que debajo de su pasividad hay un cuerpo y una energía vital.

La instalación se presentó en la bienal Siart 2016 —presenciada solo por los jueces— y por segunda vez el 18 de noviembre en Persona Casa Galería (Av. Ascarrunz 2592). Marco Antonio Quelca es un chef artista paceño que descubrió en la gastronomía una “curiosidad infantil” que lo ha llevado a ser parte de las mejores cocinas nacionales e internacionales. Por su lado, el arte le permite cuestionar el ambiente en que trabaja, su propuesta culinaria y la sociedad en la que vive. Desde que comenzó a incursionar en este ámbito, ha expuesto en varios eventos artísticos en Bolivia, Inglaterra y España. Contacto es la quinta de sus obras de arte contemporáneo.

A los cerca de 30 asistentes en el evento en Persona Casa Galería se les pidió que guardaran completo silencio y se les dio toallas húmedas para que se limpiaran las manos. Cuando entraron, hallaron a un colaborador del artista (Marcos Bernal) sentado sobre un círculo de arena, sobre el que recaía la única luz del salón. En su espalda descubierta reposaban varios comestibles: sobre una capa de miel había gránulos blancos parecidos a la sal, con flores blancas, hojas y salsas verdes y púrpuras en forma de caracol encima. Cada cosa tenía un sabor distinto, entre ácido y dulce. Un micrófono amplificaba los latidos de Bernal a través de un estetoscopio adherido a su pecho.

Una persona del público se acercó y cogió un poco de la preparación con la mano para iniciar la acción. Todos la imitaron, tomando bocados una, dos, tres veces. Tras media hora hubo momentos de consumo continuo intercalados con quietud y acciones inesperadas —como cuando alguien desparramó parte de la preparación sobre la espalda de Bernal—, hasta que una voz anunció el final con un “gracias”.

La interrupción, que marcó el final de la acción, se sintió arbitraria porque la tensión no se había desvanecido naturalmente. Muchos asistentes se quedaron observando, comentando y sacando fotos. Faltó un tiempo —un silencio final— para cuestionarse más allá de averiguar lo que se comió.

El cuerpo expuesto y pasivo y los elementos naturales del suelo y la comida remiten a los seres vivos de los que se extrae alimento, todos ellos vulnerables ante quienes los utilizan y les sacan provecho. El cuerpo humano, al pasar de un “qué” a un “quién” que acoge o contiene la comida, tiene mucho más en común con los cuerpos y las vidas desde las que se alimenta, que éstos con las cosas inertes con las que se los asocia. ¿Qué sucede cuando un cuerpo, del que además se extrae comida, es vulnerable?

Este cuerpo terminó por enajenarse a pesar de que los latidos de su corazón recordaban que no se trataba de un ente inerte. Es más fácil ignorar que aquello que se come está vivo. El individuo —dador, recipiente— desaparece: tanto por su pasividad como por la acción de consumo/desperdicio de los otros. Al alimentarnos, tomamos vida —vegetal, animal— pero ignoramos/negamos su cualidad de ser y la cosificamos. La consciencia de la esencia de nuestros alimentos crea un vínculo de respeto y también aleja los radicalismos.

Ediciones anteriores

Lun Mar Mie Jue Vie Sab Dom
1 2 3
4 5 6 7 8 9 10
18 19 20 21 22 23 24
25 26 27 28 29 30 31

Suplementos

Colinas de Santa Rita, Alto Auquisamaña (Zona Sur) - La Paz, Bolivia