Mía

En pareja, pero sola

Si percibes que tu pareja se está enfriando y que los momentos de calidad son cada vez menos, es una oportunidad para que medites seriamente acerca de este tema.

Compartir el amor y un proyecto de vida con alguien

Compartir el amor y un proyecto de vida con alguien Fotos: CDE y cobodybrite

La Razón (Edición Impresa) / Rubén García

00:00 / 08 de abril de 2019

Quizás eres de aquellas a quienes su relación simplemente ya no las satisface y vives en pareja, acompañada, pero sola.

Puede que ese sueño de compartir el amor y un proyecto de vida con alguien se haya derrumbado, o sientes que está a punto de hacerlo.

Si percibes que tu pareja se está enfriando y que los momentos de calidad son cada vez menos, es una oportunidad para que medites seriamente acerca de este tema.

Primeramente, es necesario que identifiques cuál es el motivo que produce esta sensación, a fin de que puedas tomar el mejor curso de acción.

Los motivos del enfriamiento de tu relación pueden ser muchos y variados. A veces la rutina y la costumbre hacen que la chispa del amor se vaya apagando; y sientes que ya no compartes tu vida con tu pareja, sino que simplemente vives con un compañero de casa.

Quizás sucede que tu pareja está demasiado pendiente de su trabajo o de sus proyectos personales y descuida la relación, en cuyo caso puedes sentirte ignorada.

Estos motivos parten de un adormecimiento del amor, pero es posible trabajar con miras a recomponer ese vínculo, siempre y cuando ambos miembros estén de acuerdo con intentarlo, ya sea solos o con la ayuda de un profesional.

Existe también la posibilidad de que en tu pareja no haya amor, ya sea porque se acabó o porque nunca lo hubo. Aunque parezca un despropósito, hay mucha gente que está en pareja con quien no ama.

Las razones por las cuales la gente está en pareja con personas a quienes no las une un amor verdadero pueden ser muchas: cariño, atracción sexual, costumbre, conveniencia, comodidad, seguridad económica, dependencia, miedo a la soledad, etc.

A veces esto hace que se conformen parejas de tipo “isla”, las cuales se caracterizan por un modo de comunicación paralela. No se entienden, ya que cada uno vive en su propio universo, donde no existe el otro.

No hay encuentro, aunque puede haber relaciones sexuales disociadas, solo por placer.

No existe diálogo… no hay amor, solamente conveniencia y comodidad. Se usan mutuamente y la relación es en realidad un medio para otros fines.

No hay un compromiso afectivo y la unión es apenas una formalidad sin esencia. Normalmente, tampoco hay conflicto; sino solo indiferencia, a partir de acuerdos que mantienen un pseudoequilibrio entre ambos.

Porque la característica más notable de este tipo de vínculo es, precisamente, la soledad en compañía.

Esto provoca, a la larga, una gran sensación de vacío en ambos, justamente por la ausencia de una comunicación verdadera y profunda; pudiendo manifestarse cuadros depresivos en alguno de ellos.

También pueden aparecer relaciones paralelas o dobles vidas en alguno o ambos integrantes de la pareja, ya que la cobardía para afrontar una separación puede conllevar a la búsqueda de una sucursal afectiva que al final tampoco satisface.

Por lo tanto, querida mujer, piensa detenidamente en la situación que estás viviendo.

La pareja no es una prisión, sino un camino de aprendizaje y crecimiento, tanto personal como conjunto; con base en la sinergia que produce.

Si tu compañero de viaje no te aporta nada o, por el contrario, te resta, es momento de pensar en tomar caminos distintos, a partir de entender que las rupturas y las pérdidas son parte de la vida y que, cuando una cosa se quiebra, se puede construir otra.

Recuerda que si el amor no se ve o no se siente, no existe o no te sirve.

Adelante mujer… ¡Tú lo vales!

  1. La relación de pareja es un terreno para desarrollar amor y  cumple un rol esencial para nuestro desarrollo personal.
  2. Las personas deberían elegir a sus parejas por amor.
  3. Lamentablemente, a menudo esa elección se realiza solo con base en el enamoramiento… cuando no por peores motivos, como la conveniencia.
  4. Revisa si tu compañero sigue cumpliendo los valores, expectativas, deseos y metas del acuerdo de pareja que hayas realizado.
  5. Puedes acomodarte a las cualidades del otro, pero no a los déficits.
  6. Acepta que los problemas de pareja siempre son responsabilidad de ambos.
  7. El amor se puede terminar y cuando finaliza hay que seguir adelante. 
  8. Una pareja debe permanecer junta, solo mientras esa unión significa un crecimiento para ambos.
  9. Si estás insatisfecha con tu relación de pareja, no te quejes… ¡haz algo!
  10. Recuerda que el poder afectivo lo tiene siempre quien necesita menos al otro.

Rubén García

Coach en Inteligencia Emocional – Especialista en

problemática de la mujer y de la pareja

Etiquetas

Ediciones anteriores

Lun Mar Mie Jue Vie Sab Dom
1 2 3 4 5 6 7
8 9 10 11 12 13 14
15 16 17 18 19 20 21
22 23 24 25 26 27 28
29 30 31

Suplementos

Colinas de Santa Rita, Alto Auquisamaña (Zona Sur) - La Paz, Bolivia