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Efectos de la falta de imagen del papá

Una cosa es la presencia y otra la imagen y ésta es la que la madre puede edificar en bien de su hijo, porque como fuera ese hijo o hija, “lleva”, de alguna manera, al padre.

Falta de una imagen paterna en los niños.

Falta de una imagen paterna en los niños. Foto: Internet

La Razón (Edición Impresa) / Mitsuko Shimose

10:14 / 02 de abril de 2018

Tanto la presencia de la madre como del padre son de importancia para los hijos, especialmente en la infancia. Sin embargo, por un sinfín de situaciones que ahora no están bajo análisis, y sin pasiones, la figura paterna es minimizada. Esa imagen débil y hasta negativa —y no se habla de la presencia física sino de la imagen que se construye en el imaginario del niño— puede tener diversas consecuencias en su desarrollo integral y en sus relaciones de adulto, según diferentes especialistas y disciplinas.

Cabe destacar que si la presencia del padre es nociva en un entorno familiar, la cosa cambia. “Depende de la edad de los niños, de la relación padre e hijo o hija y de los problemas, como consumo de alcohol o violencia de parte del padre, que hacen que su ausencia más bien sea positiva”, señala el psicólogo clínico Juan José Vargas.

Pero, una cosa es la presencia y otra la imagen y ésta es la que la madre puede edificar en bien de su hijo, porque como fuera ese hijo o hija, “lleva”, de alguna manera, al padre. “Los hijos no solo reciben una herencia biológica de sus padres, sino también psicológica”, dice el facilitador en Constelaciones Familiares Sistémicas Patricio Asenjo, ya que también se transmite la información de los traumas que han ocurrido en la familia y las formas de adaptación que se han generado a partir de ellos. Esto va generando patrones de comportamiento que se repiten de manera inconsciente y pasan a ser parte de lo que en esa familia es “normal”.

“Cuando, por ejemplo, la madre desvaloriza al padre, los hijos varones después van a buscar a una mujer que los desvalorice; de esa manera continúan el patrón y son fieles tanto al padre como a la madre”, indica.

La ‘incompletitud’ es el sentimiento más claro que tienen los hijos de padres ausentes, ya sea porque puede haber muerto, porque la madre no haya hecho real su existencia, porque se haya ido o esté enfermo. Esto pasa en los hijos porque llevan sus genes, la historia y los antepasados, dice la también facilitadora en Constelaciones Familiares Marilú Krebes.

Por eso, esa imagen depende de cómo percibe la madre la situación y relación con el progenitor, ya que si ella no las tiene resueltas puede crear una falta en sus hijos, es decir, puede construirles una realidad con la ausencia del padre, según la terapeuta familiar Scherezada Exeni.

La ausencia del padre es más evidente en el desarrollo inicial del niño, según Vargas, ya que en la adolescencia el hijo cambia la familia por la socialización con sus pares. Contrariamente, Asenjo dice que “los hijos hombres, en su adolescencia, van a necesitar más la imagen paterna porque a esa edad van a completar su ser masculino en el padre y con él van a aprender a ser padres”.

Entonces, ¿qué hacer? Si el padre no está presente físicamente pero la madre lo recuerda con cariño y agradecimiento, algo de esa presencia va a llegar al hijo y lo va a completar, recomienda Asenjo. Pero, si el padre no está o aunque esté, la madre prefiere borrarlo de su mente y de la del hijo, éste se va a sentir responsable, con muchas más cargas que le corresponden y hasta más grande que su papá, y va a cuidar a su madre como si fuera su pareja, explica Asenjo. “Y esto le va a traer dificultades como inestabilidad en la pareja, mala relación con sus hijos y hasta alcoholismo”.

En cuanto a la hija, la madre puede apoyarla construyendo una buena mirada hacia su padre, por ejemplo decirle ante un logro: “Tu papá debe estar muy contento”. Es importante que la madre comprenda que aunque el vínculo de pareja se quebró, la relación de padres continúa y un vínculo, aunque no físico, saludable, edifica a los hijos, dice Krebes.

Si la madre tiene mal concepto, resentimiento o siente desprecio por su expareja, e incluso por su pareja, la hija —inconscientemente— puede aliarse con su padre, aún sin conocerlo y puede “enamorarse” de ese padre ausente y con los años buscar una pareja ausente o con aquellos grises que tanto destacó la madre. Es por eso que para Asenjo el rol de la madre es importante, porque al dar la vida y sostenerla en los primeros años es ella la que “abre la puerta” a los hijos para que “vayan” hacia el padre. Pero si ella no lo hace, o adopta una actitud indiferente, el hijo va a quedar conectado solo a la madre, lo que le genera un desequilibrio.

¿Cómo superar eso?, la hija o hijo adulto puede ir más allá del pasado y agradecer la vida, asumiendo su responsabilidad ante ella y dejando de juzgar y culpar a su padres. Así completarse y estar en paz.

Señales de alerta

Problemas en la conducta. Son rebeldes e intolerantes ante reglas impuestas.

Bajo rendimiento escolar. La ausencia del padre afecta a los hijos, por lo que suelen sufrir de una falta de concentración escolar.

Baja autoestima. En la edad escolar, los hijos manifiestan la falta de confianza en sí mismos; miedo y frustración. En esa etapa toman conciencia de la existencia de una figura paterna y, cuando el padre no está, se enfrentan a una realidad dolorosa, sin tener la madurez necesaria para comprenderlo.

Descontrol en la identidad. Sin la imagen del padre, los niños encuentran difícil el desarrollo de habilidades y comportamientos sociales.

Fuentes: Juan José Vargas (psicólogo clínico), Scherezada Exeni (terapeuta familiar), Patricio Asenjo (constelaciones familiares), Marilú Krebes (constelaciones familiares)

Fotos: Internet

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