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Wollying, acoso y agresión entre mujeres

Una forma de evitar el wollying es demostrando un carácter fuerte y poniendo límites desde un principio. Es mejor expresar un sentimiento de desacuerdo cuando alguien hace una broma o genera incomodidad hacia uno o hacia otra persona.

Wollying, una forma de agresión de mujeres a mujeres.

Wollying, una forma de agresión de mujeres a mujeres. Foto: Internet

La Razón (Edición Impresa) / José Luis Mariscal

00:00 / 23 de abril de 2018

El bullying es una palabra que al solo pronunciarla genera preocupación en los colegios, pero no solo se lo practica en ese ambiente y entre niños. En la universidad, en el trabajo e incluso en los grupos sociales se generan situaciones de abuso y acoso, tanto psicológico como emocional y hasta físico, y uno de esos entornos es entre mujeres. A éste se llama wollying.

Y, ¿qué es el wollying? Es esa forma sutil con la que muchas mujeres se agreden. Es una manera de crear pertenencia cuando no la hay; un mecanismo que utilizan algunas para no sentirse solas e incluso generar una imagen de que son fuertes y aceptadas. La psicóloga clínica Cecilia Bandín explica que el origen para que se dé este tipo de comportamientos proviene del hogar, ya que allí se cimientan ciertos rasgos de la personalidad, así como la autoestima.

“Durante la transición etaria de un individuo se generan las vulnerabilidades y fortalezas. Especialmente cuando van buscando su lugar dentro de los círculos sociales”, dice Bandín. En esas etapas, los pares se reúnen por características de edad y actividades. Con los años, se hace evidente la individualidad, y la agrupación se debe a intereses comunes, personalidad y gustos, entre otros.

Si unas no comparten con otras tienden a criticar. La psicóloga y terapeuta familiar Cecilia Prado señala que las victimarias ejercen este tipo de acoso y abusos por envidia en rasgos físicos, aptitudes académicas o por  competencia en metas comunes.

El wollying se puede ejercer de muchas formas, “a través de chismes, rumores, injurias, intimidaciones, humillaciones, sarcasmos, burlas, aislamiento, maltrato y, en algunos casos, abuso de autoridad”, detalla la psicóloga clínica. También recalca que es importante identificar esos patrones para generar límites con la o las agresoras.

Según las psicólogas —y de acuerdo a los motivos explicados— cualquier mujer puede ser víctima de este tipo de agresiones, pero aquellas que tienen baja autoestima son las más propensas a ser agredidas, advierte Bandín. “Una de las maneras de hacer este tipo de acoso es con la crítica al físico de las demás. La victimaria busca desacreditar a la chica linda o llamativa, mientras que ignora, ridiculiza y humilla a la que tiene sobrepeso”, ejemplifica Prado.

El acoso entre mujeres se da en distintas situaciones y espacios, puede ser en el área laboral, en el entorno familiar o incluso —si la mujer tiene hijos— en el círculo de madres de un colegio. Prado advierte que el permitir que otras personas ejerzan algún tipo de acoso o abuso puede generar conflictos en el hogar, ya que la víctima suele soportar esas molestias, pero al final reacciona, sea con ira o desquite, lo cual se puede convertir en un interminable círculo.

¿Y cómo evitarlo? Ambas especialistas concuerdan que lo primero que se debe generar es empatía entre las mujeres, ya que en muchos casos existen ciertos niveles de complicidad. “En cualquier caso de wollying o bullying están los observadores quienes ven cómo un individuo o un grupo de individuos agreden a otro. Ellos, o ellas, juegan un papel importante y se convierten en cómplices del victimario”, expone Bandín.

Otra forma de evitar el wollying es demostrando un carácter fuerte y poniendo límites desde un principio. Es mejor expresar un sentimiento de desacuerdo cuando alguien hace una broma o genera incomodidad hacia uno o hacia otra persona.

Empatía: Una forma de evitar el acoso es siendo empática/o con las que sufren acoso. Ponte en su lugar... No hagas lo que no quieres que te hagan.

Reflejo: Si eres de las que ejerce agresión sobre otra mujer, reflexiona acerca de lo que criticas, puede que sea algo tuyo.

La regla de oro: Trata como quieres que te traten. Piensa antes de dañar a otros.

Crisis: Si experimentas  una situación conflictiva, antes de reaccionar cuenta hasta 10 y piensa antes de actuar.

Respeto mutuo: Practica el respeto y la tolerancia mutua.

Consejo de Sócrates: Aplica los tres filtros del sabio y antes de hablar respóndete: ¿Estás segura de lo que vas a decir es cierto?, ¿es algo bueno lo que vas a decir de alguien? y, si lo que dirás tiene utilidad.

Fuentes: Cecilia prado (psicóloga y terapeuta familiar), Cecilia Bandín (psicóloga Clínica)

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