Mía

El amor y su destrucción creativa

La resistencia a experimentar el dolor es una forma de perpetuarlo y te impide evolucionar y seguir tu camino personal.

Dolores de la vida

Dolores de la vida

La Razón (Edición Impresa) / Rubén García

00:00 / 17 de diciembre de 2018

Hola mujer, hoy quiero hablarte de ese dolor que quizás en algún momento de tu vida aparezca. Hablo de aquel en el que, por la razón que sea, una pareja llega a su fin.

Tal vez el golpe sea tal que sentirás que no tienes fuerza para continuar.

Si ese momento llega, tendrás que encontrar en ti los recursos que te permitan acomodarte y seguir adelante.

Deberás aprender a reconciliarte con tus heridas emocionales, encontrando el significado de esos dolores.

No tienes que desconocer esas heridas, sino aceptarlas y ver cómo y con qué recursos puedes transitar con ellas.

Ten en cuenta que, por su naturaleza, la mujer es de aferrarse más a los sucesos y retener más el dolor; razón por la cual necesitarás hablarlo, transitarlo, elaborarlo y entenderlo. Por lo tanto, no temas buscar ayuda.

Frente a los grandes dolores de la vida, la única forma de seguir adelante es atravesar cualquier proceso de duelo que te toque vivir. Y el dolor por la pérdida del amor no es la excepción.

La resistencia a experimentar el dolor es una forma de perpetuarlo y te impide evolucionar y seguir tu camino personal.

En cambio, atravesarlo, respetando tus tiempos y modalidades es dejar de pelear con eso que te lastimó para empezar a sanar esa herida, aceptando lo nuevo que la vida te ofrece.

Tendrás que elegir entre frenarte y dejar tu vida en pausa; o bien transitarla con lo que las situaciones te invitan a resolver; o, simplemente, a aceptar.

La lección consiste en no pretender evitar las penas que provoca el fin del amor, sino en encontrar tus propios recursos de supervivencia y ponerlos en práctica.

Esto te permitirá crecer de manera más segura y con un sentido de subjetividad más integrada.

Durante este proceso, el dolor cada tanto golpeará tu puerta y te conectará más de una vez con emociones angustiantes; pero una vez terminado el proceso, éstas se retirarán y entonces sentirás que puedes respirar distinto, más libre… mejor.

Dejar de batallar contra lo inevitable; asumirlo, transitarlo, soltar y renacer como el ave fénix es la única manera de seguir adelante cuando una pareja termina.

Querida amiga, no es posible transitar el camino del amor sin sufrir heridas emocionales; pero no amar por temor a sufrir es como no vivir por temor a morir.

Lo que debes hacer es aprender a aceptarlas e integrarlas a tu vida; ya que éstas son las lecciones que te permiten crecer.

Cada rotura en tu vida te deja con la sensación de aquello que pierdes, pero también te trae algo nuevo.

Te encontrarás frente a frente con tu realidad y, en ese instante, en el que todo se destruye, es cuando tendrás que elegir.

Entonces, a su tiempo, replantéate la vida otra vez y date la oportunidad de volver a elegir cómo, cuándo, dónde y con quién quieres vivirla.

La destrucción creativa del amor implica la necesidad de volver a “armarte” y recrearte mucho mejor.

Las roturas duelen, pero también son una nueva oportunidad para reconstruirte a ti misma y seguir adelante, continuando el viaje más hermoso, duro, difícil, pero honesto de tu vida: el viaje hacia ti misma.

Adelante mujer… ¡tú lo vales!

Rubén García

Coach personal-especialista en problemática

de la mujer y de la pareja - www.superarse.net

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