Mía

No te acostumbres al amor

Si este es tu caso, ¡despierta mujer! Tienes un corazón para experimentar y sentir el amor; no te pierdas lo que la vida te ofrece. Porque vivir se trata de que te sucedan cosas.

Las acostumbradas del amor

Las acostumbradas del amor

La Razón (Edición Impresa) / Rubén García

12:00 / 07 de mayo de 2019

Hoy quiero invitarte a reflexionar acerca de esa costumbre que hace que nunca levantes la cabeza para apreciar la belleza del cielo, porque lo tienes siempre a la vista.

Lo mismo sucede con las personas “acostumbradas del amor”. Esas que con sus varios años de relación, cuando uno les pregunta: “¿cómo andas con tu pareja?” te responden con sus “todo bien”, “todo tranquilo”.

Querida amiga, ¿cómo se puede estar tranquila y enamorada? ¿No es el amor acaso pura turbulencia, un huracán que arrasa la rutina? ¿No es el amor el más milagroso y hermoso estado de revolución y crecimiento?

Y, sin embargo, allí están ellas, las acostumbradas del amor, con su excesiva vida social, sus almuerzos en casa de sus suegros… y sus sábados de cine… y sus domingos de nada. Viviendo en un limbo emocional donde no hay sufrimiento… ni alegría.

Con sus besos de pareja fríos, sin lengua… apurados y habituales. Teniendo sexo siempre de la misma forma, sacándose la ropa siempre de la misma manera… desvistiéndose cada uno por su lado, para hacer “eso” que se tiene que hacer.

Cuidado, querida mujer, porque a veces el amor tiene esa maldita costumbre de acostumbrarte. Y de pronto, pasas de ser una persona que vive de manera apasionada, a ser aquella  que se levanta antes de que termine un recital para evitar el tránsito y volver rápido a la casa.

Las acostumbradas del amor hablan demasiado de la casa, del club, de los logros económicos… y callan el hastío y la tristeza de ver pasar los días sin que nada les pase.

Las acostumbradas del amor se niegan a hacer cosas que las hagan felices, independientemente de su pareja,  por el miedo a que eso las separe y a darse cuenta de que, quizás, separadas están mejor.

Odian la costumbre; sin embargo, no pueden dejarla porque en el fondo no saben quiénes son sin su pareja. ¿Tú, querida amiga, sabes quién eres sin alguien a tu lado?

A las acostumbradas del amor las definen sus miedos y todo gira alrededor del miedo: el miedo a quedarse sola para siempre, a no encontrar alguien mejor o a que su disconformidad y aburrimiento sea algo pasajero; o acaso el miedo a que su próxima relación también sea así; porque quizás el amor para ellas sea así…monótono como lo viven.

Si este es tu caso, ¡despierta mujer! Tienes un corazón para experimentar y sentir el amor; no te pierdas lo que la vida te ofrece. Porque vivir se trata de que te sucedan cosas.

A veces el amor —como los ciclos de la vida— debe morir para renacer. Pero aún si muere, afuera del miedo encontrarás otros amores vivos que como todo lo nuevo, asustan.

Así es amiga, los amores vivos asustan más que los amores muertos, pero ten en cuenta que los amores muertos no son amor… son fantasmas.

Y cuando abrazas demasiado tiempo un fantasma, corres el riesgo de convertirte en uno.

Entonces, mucho cuidado con eso, “acostumbrada”, porque los fantasmas no sienten ni aman. 

Adelante mujer… ¡Tú lo vales!

Rubén García

Coach personal-especialista en problemática

de la mujer y de la pareja - www.superarse.net

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