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Regalos que no tienen precio

Una de las emociones más beneficiosas para el ser humano es la gratitud y saber agradecer por lo que se tiene enriquece a la persona. 

Los regalos de navidad

Los regalos de navidad Fotos: Internet

La Razón (Edición Impresa) / Mitsuko Shimose

12:00 / 18 de diciembre de 2017

En Navidad, los regalos deben mantener su esencia y finalidad; son muestras de cariño, respeto o consideración y su valía no debe estar asociada a su precio. Reconocer este valor y transmitirlo a los niños es un paso para edificar sus virtudes.

De ahí que los valores deben ser fomentados y qué mejor que ciertas fechas y tradiciones para reafirmarlos. La Navidad es una de esas ocasiones. “Esta fiesta es una celebración familiar, aunque poco a poco se volvió comercial. Sin embargo, es fundamental la ‘re-unión’ familiar, el encuentro con los seres queridos que da la sensación de unidad”, dice el psicólogo clínico Juan José Vargas.

Es así que la celebración navideña se torna en una oportunidad para que los niños “afiancen su identidad, estima y valía. Es una ocasión extraordinaria que tienen los adultos para demostrar no solo con objetos materiales, sino con afectos, qué tan importante es el pequeño para ellos”, dice Paulo Acero, psicólogo especialista en trauma y resiliencia.

Entonces, ¿cómo fomentar el espíritu navideño en tus hijos?

Lo más importante es el acompañamiento, el ejemplo y la participación en actividades lúdicas y, si se prefiere, religiosas. “Todas las culturas y las familias se establecen alrededor de rituales, los cuales generan identidad y pertenencia en el ser humano”, explica Acero.

Para Vargas, se debe anticipar la Navidad resaltando la reunión familiar, hacer saber que hay la posibilidad de regalos, pero que el mejor obsequio es compartir con los seres queridos, celebrar la vida y recordar con amor a quienes partieron.

Una de las emociones más beneficiosas para el ser humano es la gratitud y saber agradecer por lo que se tiene enriquece a la persona. Cultivar y reforzar en el niño ese bienestar le abrirá puertas en el futuro, será capaz de ver luz en la oscuridad, y apostar por las soluciones y no quedarse mirando los problemas. Será agradecido con la vida y ésta no le será un peso.

Esas emociones positivas también se gestan en su ser con la creencia en seres mágicos como Santa o los duendes. El sembrar en el pequeño esas ilusiones siempre ha sido un tema de discusión. Sin embargo, está comprobado que guardar buenos recuerdos y emociones positivas le servirán para ver la vida con buenos ojos cuando sea adulto.

El psicólogo sugiere no quitar a los niños la ilusión de Papá Noel, por ejemplo. El hecho de que deje unas galletitas favorece el pensamiento mágico que se pierde de adulto. Así los pequeños viven la Navidad como especial y la familia, la solidaridad y la unión son algo que pone color a la vida. Son relaciones y sentimientos edificantes, remarca Acero.

Lo mismo que un regalo, el que debe servir para generar valores afectivos basados en el dar y el recibir, y en compartir con otros. Ese intercambio fomenta además la capacidad de socialización. “Un pequeño que tiene la oportunidad de tener afecto socializa mejor y es más seguro de sí mismo”, dice Acero, a lo que Vargas apunta que no solo la Navidad debe ser motivo para crear valores, sino “los 364 días restantes. Así, el niño los vive siempre”.

Fuentes: Juan José Vargas (psicólogo clínico / [email protected]),

Paulo Acero (psicólogo especialista en trauma y resiliencia / abcdelbebe.com)

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