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Psicología felina

Por más cariño que se los tenga, a los gatos no se los debe obligar al contacto físico y apretarlos con expresiones de afecto, porque se estresan.

Psicología felina. Foto: Internet

Psicología felina. Foto: Internet

La Razón (Edición Impresa) / Mitsuko Shimose / La Paz

00:00 / 18 de mayo de 2017

Mientras lo estás acariciando, tu gato te muerde? ¿Nunca está en casa y solo vuelve para que lo alimentes? ¿Se torna cariñoso cuando quiere sacar algún provecho de ti? Entonces, vale la pena conocer la cognición, emocionalidad y sociabilidad de tu felino domesticado.

“Comencemos por diferenciar las formas de sociabilidad que tienen los gatos en comparación con los perros. Los felinos no son sociables, mientras que los perros tienen un origen social porque, sus antecesores, los lobos, viven en manadas”, dice el etólogo Andrés Salamanca.

Robert K. Wayne, de la Universidad de California, en Los Ángeles, publicó sus investigaciones que concuerdan con otras y que indican que los primeros humanos domaron a los lobos al inicio de una selección que creó las diferentes razas de perros existentes hoy.

De ahí que los canes gustan estar con gente y han desarrollado la expresión emocional en mayor grado que los gatos, resalta Salamanca. Por eso, no es extraño que tu minino casi no tenga emociones y mire todo con recelo. “Esto es porque el gato, en su origen, no tenía  tanta necesidad de expresión emocional”. Sin embargo, ya lleva con el hombre casi 5.000 años y en ese tiempo ha modificado algunas de sus conductas solitarias para sociabilizar con el ser humano, dice el etólogo. “Como ejemplo está el maullido, que es una comunicación netamente hacia humanos, porque ellos no se maúllan entre sí”.

En ese sentido, si tienes un gato en casa y quieres una relación grata con él, basta con cubrir sus necesidades: su alimentación, seguridad y uno que otro mimo. “Considera que él te elige a ti, él escoge a su dueño y crea un vínculo solo si éste hace un buen trabajo, pues para los felinos, los humanos son solo sus esclavos”, dice Salamanca.

Por más cariño que se los tenga, a los gatos no se los debe obligar al contacto físico y apretarlos con expresiones de afecto, porque se estresan. Ellos son, por naturaleza, distantes. La recomendación del especialista es dosificar las muestras de amor, según las señales del minino. “Lo mejor es esperar que él se acerque”, aconseja.

En cuanto a su cognición, ésta se desarrolla según los estímulos con los que crece, ya que suelen adaptar sus conductas de acuerdo con experiencias registradas con el humano, las cuales de ser buenas o malas harán que sea o no un gatito sociable, amistoso y que sepa confiar, dice la veterinaria Mariana de la Peña.

No es todo, los felinos son de primeras impresiones. Salamanca explica que lo que experimenta en su periodo de impronta (aproximadamente entre sus primeros tres y siete meses) va a determinar su personalidad a futuro. Por ejemplo, “si lo expones a perros o ruidos y se asusta, va a preferir estar encerrado y posiblemente no vaya a tener una buena respuesta emocional con experiencias nuevas”.

 Ya sabes, a tu minino atiéndelo con esmero y nada de tanto beso y abrazo.

Fuente: Andrés Salamanca (etólogo / [email protected]; fb: kamuk.e2c/), Mariana de la Peña (veterinaria / [email protected]; fb: servivetdelap/)

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