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Juego de roles, que gane la pasión

Esta práctica, también conocida como role playing, consiste en adoptar, tanto tú como tu pareja, personalidades distintas. Por ejemplo, el de policía y ladrón; médico y paciente, el de la bestia y la damisela o el tímido y la seductora, y más.

Asumir roles diferentes en las relaciones.

Asumir roles diferentes en las relaciones. Foto: Internet

La Razón (Edición Impresa) / José Luis Mariscal

00:00 / 28 de septiembre de 2017

El sexo es fundamental en la relación de pareja, pero cuando éste se vuelve rutinario la pasión suele disminuir y, por lo tanto, la magia y la chispa se van apagando. Sin embargo, un juego de roles puede ser una gran idea para avivar la llama y recuperar el apetito sexual.

“El juego de roles es una iniciativa, una forma, para recuperar el deseo sexual que se tiene al inicio de una relación amorosa”, afirma Anahí Navarro, sexóloga y psicoterapeuta.

Esta práctica, también conocida como role playing, consiste en adoptar, tanto tú como tu pareja, personalidades distintas. Por ejemplo, el de policía y ladrón; médico y paciente, el de la bestia y la damisela o el tímido y la seductora, y más.

“Esos juegos siempre ponen un toque especial, hacen de la persona alguien diferente a quien conocer y eso es estimulante. En sí, son nuevos aspectos que ver en tu pareja”.

Por otra parte, el hecho de actuar permite liberarse de estereotipos, de miedos y vergüenzas. Así que hay más soltura entre sábanas.

Pero, ¿por qué la cama se enfría? Según Navarro, una de las causas es la monotonía en las relaciones largas. Para el psicólogo Juan José Vargas la rutina es la causante. Como fuera, ambos especialistas encuentran en la cotidianidad y la falta de emociones el nicho de la pasión. “Cuando llevas mucho tiempo con tu pareja hay aspectos que van cambiando. Con esto no digo que se va perdiendo la pasión, pero sí se transforma”, afirma la sexóloga.

Y la repetición al hacer las cosas, como la forma de abordar, seducir, besar y hasta tener las mismas posiciones en la cama va apagando esa chispa y con ella, el interés.

No dejen que eso pase. Una charla íntima para conocer sus fantasías puede que ayude a sorprender con algo gratificante que estimule la mente y, claro, el cuerpo. “Eso sí, debe divertir y no provocar incomodidad”, recalca Vargas. “La práctica debe ser consensuada entre los integrantes de la relación”, enfatiza Navarro.

La elección de roles debe ser planeada a fin de no despertar temores.  Por ejemplo, si se sugiere el del profesor y la colegiala, “muchas mujeres pueden sentirse susceptibles, pues podría demostrar que la pareja tiene atracción por las menores”, lo que acabaría con la fantasía.

No obstante, “esto no quiere decir que esté prohibido, puesto que si ambos desean interpretar el papel y jugar, la valía es óptima”.

Al ser un juego de poder, algunos podrían interpretar que el role playing genera violencia, pero esto es un mito. No olvides que al optar por esta práctica estás consensuando con tu pareja que uno llevará el control de la relación en la intimidad. “Uno tiene un papel de dominador y el otro de sumiso”, explica la sexóloga.

El miedo y la vergüenza son los principales enemigos para poner en práctica este juego, puesto que puede ser complicado el proponer algunas ideas a tu pareja. De acuerdo con la experiencia de Navarro, en Bolivia hablar de sexo sigue siendo un tabú. Aun así afirma que las mujeres son las que mayormente proponen experimentar juegos, y el de roles es uno que les atrae. “Ellas, en su mayoría, son las que ven las falencias o algo que podría mejorar la relación y se ponen a investigar respecto a qué podría reavivar la pasión”.

Navarro observa también que “los varones no se sienten en la libertad de decir que falta algo. Sienten que tienen toda la presión encima, que la relación sexual depende de ellos y que deben buscar la manera de satisfacer a sus parejas”.

Si sientes que la pasión ha disminuido, no temas proponer un cambio e intentar reavivarla, al final tu pareja es también tu compañera de juego.

Enciende la chispa

Los disfraces pueden ayudar a encarnar con más facilidad esos papeles eróticos. Estudios demuestran que los hombres son visuales; a ellos “les gusta ver” y a las mujeres, oír, pues son más auditivas.

Encarna a un personaje con el cual te sientas a gusto.

Ambienta el espacio. Ponte de acuerdo con tu pareja para darle realismo al juego.

Deja de lado los tabúes sexuales, pues éstos matan la pasión y sobre todo la imaginación.

El juego del policía y el ladrón, la enfermera y el paciente, el ama de casa y el jardinero son algunas sugerencias.

Fuentes: Anahí Navarro (Sexóloga - Psicoterapeuta / [email protected]) y Juan José Vargas (psicólogo / [email protected])

Fotos: internet

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