Mía

Diálogo entre padre e hijo

El maltrato es como meter a alguien en una jaula, con el techo encima y sin aire. Es violencia. Es violencia silenciosa, constante, que dicen que no mata. Mentira. Mata igual. Mata la alegría, mata las ganas de vivir, mata la confianza y la libertad.

Diálogo entre padre e hijo

Diálogo entre padre e hijo

La Razón (Edición Impresa) / Pedro Brunhart

00:00 / 04 de febrero de 2019

Hijo: Che, viejo, hay algo que hace mucho te quiero decir.

Padre: Dime, ¿qué te pasa hijo?

H: Te quiero hablar de… de una mujer.

P: ¿Qué pasa? ¿Estás mal con tu chica? ¿Eh? ¿Hay otra? Contame, dale, puedes confiar en mí.

H: La mujer es mamá.

P: ¿Qué pasa con tu madre? ¿Hay algo que yo no sé de mi propia mujer? Mira tu madre y yo…

H: La maltratas, viejo. La ninguneas. Le controlas todo: lo que dice, lo que hace, si llega tarde, lo que gasta, si se arregla… Le dices cosas horribles… la dejas en ridículo delante de todos. La tratas de ignorante: vos no sabes, vos de esto no opines, delante de sus propios hijos.

P: Me parece que estás exagerando.

H: Yo pensé que esto de ser un poco duros, indiferentes, era de los hombres, pero…, ¿sabes qué?… Es maltrato, es violencia.

P: Pero ¡qué bárbaro! Me tienen harto con esta cuestión del feminismo. Pero podrido me tienen ya. Ahora, resulta que todo es violencia. ¿Qué pasa? ¿Es esa chica con la que estás saliendo, que te está llenando la cabeza, ¿no?

H: No, viejo. Lo que me llena la cabeza es la tristeza de mamá. Esto no es de ahora. Es de toda una vida así. Y vos estás seguro de que no te va a dejar porque... porque te quiere. Y no se anima. ¿Y sabes qué? ¡Ojalá que se animara!

P: Sí, pero yo a tu madre la quiero.

H: Sí, pero la quieres mal.

P: Bueno, es mi forma.

H: Bueno, cambia la forma, no sé…. Y si tanto la quieres, trátala con respeto, con amor, con cariño.

El maltrato es como meter a alguien en una jaula, con el techo encima y sin aire. Es violencia. Es violencia silenciosa, constante, que dicen que no mata. Mentira. Mata igual. Mata la alegría, mata las ganas de vivir, mata la confianza y la libertad.

(*Este diálogo copié con pocos cambios de: https://www.youtube.com/watch?v=gpH3UVyQv3Q)

Y hay algo más. El maltrato impide una relación que hace feliz a los dos. Si este papá empezara a tratar a su mujer con cariño, con respeto, dejándole su libertad, ganaría una compañera, con la cual puede compartir sus preocupaciones, sus alegrías, su tiempo libre. Podría vivir sin estrés, pues no tendría que ser el macho que sabe todo, que resuelve todo, que nunca se equivoca. Podría vivir como una persona libre, como una persona feliz.

Pedro Brunhart

Investigador y miembro de Círculo Achocalla.

Se dedica hace seis años al tema de sociedades

matrifocales y patriarcales ([email protected])

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