Mía

Alumno motivado, alumno destacado

En el argot de la Psicología se conoce a esto como el efecto Pigmalión y consiste en que las altas expectativas de alguien en relación a otra persona dan como resultado un alto rendimiento en esta última.

Una estudiantes reconocida

Una estudiantes reconocida Foto: LIBERTADDIGITAL.COM.

La Razón (Edición Impresa) / Patricia Cusicanqui.

00:00 / 27 de enero de 2020

Cuánto y cómo pueden influir las expectativas y las acciones de un maestro en el desarrollo cognitivo y emocional de sus alumnos? Pues la ciencia de la Pedagogía y diversos estudios psicológicos prueban que mucho.

En el argot de la Psicología se conoce a esto como el efecto Pigmalión y consiste en que las altas expectativas de alguien en relación a otra persona dan como resultado un alto rendimiento en esta última.

Un experimento aplicado en 1968 a 300 estudiantes de una escuela pública estadounidense probó el poder que tienen la motivación y la atención en el desempeño de los educandos. Los 300 alumnos fueron sometidos a una prueba de inteligencia y los resultados fueron, en promedio, similares, pero los psicólogos Robert Rosenthal y Leonore Jacobson eligieron a un reducido grupo de estudiantes al azar e informaron falsamente a sus maestros que habían demostrado tener una “inteligencia extraordinaria”. Durante todo un año, este grupo siguió su formación académica en el aula, pero al cabo de la gestión lectiva, su evaluación mostró un gran desempeño individual.

El psicólogo Alberto Soler reseña este experimento en su canal de Youtube y lo explica: “Sucede que estos niños comenzaron a recibir mayor atención por parte de sus maestros, hubo más contacto visual con ellos, si se equivocaban les repetían más veces, les alentaban constantemente, les daban más oportunidades, pues sabían que podían esperar mucho de ellos. Por tanto su rendimiento fue superior. Las expectativas que tenemos sobre nosotros y sobre quienes nos rodean puede repercutir positivamente, pero no por magia, sino mediante acciones” como las que aplicaron estos profesores.

La pedagoga Jeannette Vargas, experta en educación preescolar, destaca la importancia de emplear este enfoque en el aula. Lo llama “prejuicio positivo”. Primero —dice—, ayuda a tener una percepción positiva de las personas, en este caso los niños, y segundo, ayuda enormemente a desarrollar más las capacidades de los niños, en particular, y de las personas en general.

“Como en todo, si quieres que las cosas salgan bien es muy importante que los directores (del centro educativo) sepan de la profesión y sean positivos y propositivos, jamás negativos, de manera que contagien ese positivismo en sus docentes para que éstos trabajen siempre pensando que sus estudiantes son lo mejor y que obrando responsable y sistemáticamente alcanzarán sus objetivos”.

EFECTO PIGMALIÓN

LAS ALTAS EXPECTATIVAS con RELACIÓN A OTRA PERSONA DAN COMO RESULTADO UNA RESPUESTA POSITIVA DE PARTE DE ÉSTA.

PREJUICIO POSITIVO

TENER UNA PERCEPCIÓN POSITIVA DE LAS PERSONAS, EN ESTE CASO DE LOS NIÑOS, LOS AYUDA A DESA-RROLLAR MÁS SUS CAPACIDADES.

Fuentes: Jeannette Vargas, pedagoga

y Alberto Soler, psicólogo.

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