El Financiero

Temor y enfado; en Argentina se avizora la crisis

Finanzas. El hecho de que Macri acudiera al FMI trae a la memoria épocas difíciles.

Temor y enfado; en Argentina se avizora la crisis.

Temor y enfado; en Argentina se avizora la crisis.

La Razón (Edición Impresa) / AFP / Buenos Aires

00:00 / 16 de mayo de 2018

“Tengo 66 años y he vivido muchas crisis financieras en este país”, afirma Mabel Chamatropulos, una exempleada bancaria para quien el hecho de que Argentina buscara una línea de crédito con el FMI es “un deja vu a épocas terribles”.

Como ella, muchos argentinos fueron sorprendidos con la decisión del presidente Mauricio Macri de acudir al Fondo Monetario Internacional (FMI) para atajar fuertes turbulencias financieras que llevaron a una devaluación de más del 7% de su moneda en un día y a subir la tasa de interés a 40%

En Argentina, marcada por crisis cíclicas con hiperinflación, devaluación y bloqueo de cuentas, el FMI es mala palabra y mencionarlo cambió el ánimo.

“Sería tristísimo que nos transformemos en una sociedad de clase baja con unos pocos ricos. Espero que esto no sea como en 2001”, cuando el país entró en una crisis económica y social y se declaró en cesación de pagos, dice desolada Natacha, de 46 años, en el centro de Buenos Aires.

Ricardo Rouvier, sicólogo social y consultor de opinión pública, sostiene que “la reacción del Gobierno de acudir a la ayuda del FMI reaviva viejos fantasmas. Y el nombre del FMI, más allá de la mayoría que lo rechaza, genera también una percepción de mayor gravedad de la crisis”, explica.

En 2006, Argentina había saldado su deuda con este ente, por 9.600 millones de dólares, y suspendió durante una década las revisiones periódicas del organismo.

En 2015, con la asunción de Macri, Argentina volvió a la libre flotación del peso, después de años de control cambiario durante el gobierno peronista de centroizquierda de Cristina Kirchner.

De comprar dólares en efectivo en “cuevas” que desarrolló el mercado negro, los argentinos pasaron a abrir cuentas en divisas en sus propias agencias bancarias.

El mercado inmobiliario, que históricamente ha operado en dólares, se reactivó. Y aunque los argentinos piden préstamos bancarios en pesos para adquirir vivienda, los usan para comprar dólares y cerrar la transacción.

“Argentina, a pesar de que no es un país legalmente bimonetario, es culturalmente bimonetario. Hacemos nuestras transacciones en pesos pero realmente estamos pensando en el dólar. El dólar es una moneda de ahorro, de reserva, es una moneda que sirve para prevenir situaciones como la actual”, refiere Rouvier.

En su taller de servicio de automóviles en Buenos Aires, Juan Carlos Lissa, de 64 años, le da la razón. “Este mes ha venido con una notoria caída de clientela. Y no es solo en mi establecimiento, a otros colegas les pasa igual. Es algo típicamente argentino, cuando el dólar empieza a fluctuar el argentino se frena en el gasto”, indica. “El dólar impacta en la tranquilidad. Desgraciadamente el argentino se basa mucho en él”.

Por eso, no podía haber peor noticia que la devaluación del peso ni más shock que un acuerdo con el FMI. “La deuda siempre la terminamos pagando nosotros”, afirma Lissa.

“La situación actual genera en la población temor, incertidumbre y recuerdo de la crisis de 2001. Eso —en criterio de Rouvier— provoca un malhumor social”.

Un sondeo de la consultora D'Alessio Irol-Berensztein realizado en todo el país previo al anuncio de Macri reveló que 75% de los encuestados consideró “inadecuada” esa salida, 58% de ellos votantes del actual Mandatario.

La confianza en la pericia económica del Gobierno también está en jaque. Apenas un 16% lo apoya, mientras que el 57% considera que no logrará afianzar su plan económico, 37% de ellos votantes oficialistas, según la encuesta. Además, un 66% lo responsabiliza por la crisis cambiaria. En el Ejecutivo hay conciencia del efecto que acudir al Fondo Monetario tendría sobre las posibilidades de reelección de Macri en las presidenciales de 2019.

“No es cierto que la historia siempre se repita”, aseveró el jefe de gabinete Marcos Peña, quien afirmó que el auxilio del FMI es “una tarea preventiva para evitar que llegue el impacto de una crisis fuerte a los hogares argentinos”. Nicolás Dujovne, ministro de Economía, también intentó tranquilizar. “Estamos hablando con un FMI muy distinto, uno que aprendió de las lecciones del pasado, así como todos lo hicimos”, dijo antes de partir a Estados Unidos.

Pero no convence a Chamatropulos. “Gran parte del equipo económico tiene sus ahorros en el exterior, en cuentas offshore”, lanza.

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