El Financiero

Eficiencia, el nuevo lenguaje de las cementeras

Los nuevos proyectos y las inversiones para ampliar la capacidad instalada perfilan un mercado más competitivo y de posibles mayores beneficios para el consumidor.

Yacuses. Itacamba, última factoría en incorporarse al mercado. Foto: itacamba

Yacuses. Itacamba, última factoría en incorporarse al mercado. Foto: itacamba

La Razón (Edición Impresa) / Wálter Vásquez / La Paz

00:00 / 12 de septiembre de 2018

La industria cementera del país apuesta por optimizar sus procesos para enfrentar un mercado más competitivo por el ingreso de nuevas empresas y el incremento de la capacidad instalada en el sector, variables que se prevé beneficiarán a la población.

El 20 de agosto, este medio informó que la Empresa Pública Nacional Estratégica Cementos de Bolivia (Ecebol) está casi lista para iniciar sus operaciones en 2019 e incorporar desde ese año a la producción nacional del insumo 950.000 toneladas (t), mientras termina de desarrollar una capacidad instalada de 2,6 millones de t con la que apunta a cubrir entre el 25 y el 30% de la demanda del país.

La próxima “presencia de un nuevo actor y el incremento de la capacidad productiva de la industria beneficia al mercado y al consumidor porque garantiza el abastecimiento y presenta una oferta variada para la elección”, considera Juan Mario Ríos, subgerente general de la Sociedad Boliviana de Cemento (Soboce). Sin embargo, alerta, “un aspecto a cuidar es la sobreoferta del producto, que más allá de beneficiar al mercado puede significar un costo para la industria”.

“Soboce está lista para el nuevo escenario de competencia. Somos una empresa que invirtió para modernizar sus operaciones y la gestión administrativa, y para ampliar su capacidad productiva”, lo que posibilitará entregar al mercado “productos de calidad y un alto servicio al cliente”, agrega.

“El ingreso de la planta de Ecebol Oruro incrementará la sobreoferta que existe actualmente, con lo cual la competencia en la industria nacional se tornará más compleja”, considera a su vez la Fábrica Boliviana de Cemento (Fancesa).

Medidas. “Ante este contexto, las cementeras deberán optimizar sus costos, y únicamente aquellas empresas que logren optimizar su cadena productiva, canales de distribución, conectar con las necesidades del cliente y logren diferenciarse, podrán perdurar en el tiempo”, sostiene.

En ese sentido, Fancesa ya inició una estrategia de optimización de costos, con la que prevé lograr una reducción significativa en todos los procesos, desde el inicio del ciclo productivo hasta la entrega del producto. Asimismo, está en camino de implementar su “Nueva Línea de Producción” con la tecnología más moderna en plantas cementeras, la cual permitirá incrementar la eficiencia en su proceso productivo.

“Siempre el ingreso de un nuevo competidor favorece al consumidor final, pues los competidores deben redoblar esfuerzos para ofertar productos de calidad a un precio competitivo, disminuyendo costos y apuntando a una mayor eficiencia”, indica de su lado la Cooperativa Boliviana de Cemento, Industrias y Servicios (Coboce).

Para enfrentar este escenario, detalla, “apostamos a la calidad de nuestro producto como elemento diferenciador con la competencia, lo que le permite al consumidor final tener la certeza de que su obra —desde un punto de vista estructural— está garantizada en el largo plazo. Además, que este elemento diferenciador le permite mayor eficiencia en el uso del cemento lo que equilibra los costos operativos. Adicionalmente hemos equiparado los precios con la competencia, contando con certificados de calidad y manteniendo la eficiencia en el servicio”.

Espere…

Al momento, el mercado local del cemento cuenta con cinco empresas (cuatro de ellas en operación) que acompañan el avance de uno de los sectores más pujantes de la economía: la construcción, que registró en los últimos 12 años un crecimiento anual de 8,56%.

Tras activar en marzo de este año la nueva ampliación de su planta en Viacha, Soboce subió su capacidad instalada de 1,6 millones a 2,9 millones de toneladas.

El año pasado, la empresa aprovechó el 96,8% de la capacidad productiva que entonces tenía y prevé que el volumen de 1,55 millones de toneladas fabricado el año pasado “se incrementará” en esta gestión con su nueva unidad de procesamiento.

Inversiones. Coboce, por su lado, tiene una capacidad instalada de 810.000 toneladas (t) de cemento y un volumen anual de producción de 710.000 t.

Fancesa tiene una capacidad instalada de 1,05 millones de toneladas, cerró la gestión fabril 2017 (de abril del año pasado a marzo de 2018) con 958.000 t y se propuso para el nuevo periodo fabril el reto de procesar 1,03 millones de t, lo que “representará un récord de producción anual en la historia” de la compañía.

“A lo largo de la historia, Fancesa se ha caracterizado por ofrecer productos de alta calidad, prueba de ello son las certificaciones (boliviana, americana y europea) que nuestros productos poseen. Por lo tanto, si bien se están realizando optimizaciones significativas, no es la intención de la empresa posicionarse en el mercado como una marca barata de menor calidad”, apunta.

Itacamba, que comenzó sus operaciones el año pasado, cuenta con un potencial de 1,2 millones de toneladas.

Ecebol inaugurará su primera planta de 1,3 millones de toneladas en 2019 y la segunda del mismo volumen en 2020.

“Consideramos que todas las empresas estamos realizando el mayor esfuerzo para estar listos para el nuevo escenario competitivo, el que esperamos sea con igualdad de condiciones para todos”, afirma el Subgerente General de Soboce. “De la misma manera, estamos seguros de que el sector estatal tiene planes para incentivar el uso del cemento en obras de infraestructura como pavimentos rígidos”, agrega.

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