Escape

Saberes y máquinas para enfrentar el cáncer

La ciencia desarrolla el conocimiento y la tecnología para enfrentar uno de los males más temidos.

La Razón (Edición Impresa) / Marco Fernández Ríos / La Paz

00:01 / 12 de diciembre de 2018

Ligia Avilés tiene un sueño. Sentada en su oficina de Aranjuez —en la zona Sur de La Paz—, la radiooncóloga revisa los expedientes que guarda en su gabinete. Uno de los documentos muestra el caso de una persona adulta con cáncer cerebral, quien después de haberse sometido a una intervención quirúrgica resultó con secuelas. Su situación era difícil, pues el tumor estaba pegado al tronco cerebral, que conecta el cerebro con la médula espinal. Su familia estaba angustiada, más considerando que el galeno que lo operó prácticamente lo desahució. Hace unos meses, la clínica donde trabaja la médica boliviana recibió su caso y casi de inmediato lo sometió a sesiones de radioterapia.

La radioterapia es un tratamiento que usa altas dosis de radiación para destruir células cancerosas y reducir tumores. Este proceso no es inmediato. Se requieren varias semanas para que el ADN de las células se dañe y éstas mueran después de poco tiempo. Eso es lo que ahora está viviendo —con éxito— el convaleciente.

Cuando Ligia recuerda este episodio y otros que ha vivido durante su etapa de médica es inevitable que sus ojos se humedezcan, que se contenga y esboce una sonrisa, como la que tenía su pediatra, quien fue su inspiración para que decidiera estudiar medicina.

En el transcurso de la carrera se dio cuenta de que no se daba mucha importancia a la oncología —que se especializa en el análisis y tratamiento de tumores malignos y benignos—, así es que cursó un posgrado en Epidemiología Clínica y se metió de lleno en la materia.

Estudió Oncología Clínica en Buenos Aires (Argentina), donde descubrió la radiooncología, que en lugar de tratar a los pacientes con quimioterapia o cirugía, lo hace mediante radiación, para lo que se necesita conocimiento profundo de la patología oncológica y de los avances de diagnóstico por imágenes, entre otros.

Al concluir su especialización pasó un periodo de formación en un hospital de Boston (Estados Unidos). “La tecnología era abrumadora. No solo había aceleradores lineales (que personalizan los rayos X de alta energía para que se ajusten al tumor y destruyan las células cancerosas sin afectar el tejido normal circundante), sino que tenían equipos modernos, un centro de protonterapia (terapia con protones) y se hacían radiocirugías”. Al ver esa tecnología, Ligia se puso como meta volver a Bolivia para instalar un centro donde pueda ofrecer la misma atención.

Con un masterado en Radiocirugía en España, la radiooncóloga retornó a Argentina para trabajar en el Hospital Alemán de Buenos Aires. “Tienes que volver a La Paz (Bolivia). Hay un proyecto serio, con una clínica de alta tecnología, y tienes que dirigir el proyecto”. El presidente de la Asociación Ibero-Latinoamericana de Terapia Radiante Oncológica, Hugo Marsiglia, llamó a Ligia para que aceptara la propuesta de los médicos Martín Ticona y Gonzalo Solís, quienes en 2014 iniciaron el plan para crear una clínica en Aranjuez.

La médica entonces regresó a Bolivia, donde halló los cimientos de la nueva infraestructura y el pedido para que asesorara en la instalación de los equipos. “Me enganché con el proyecto al saber que iba a haber una clínica a la altura de las necesidades de nuestra gente”.

En este proyecto le acompañó la argentina Marisol Rosas, especialista en Física de la Radioterapia, con 15 años de experiencia en el Hospital Italiano y jefa de Física Médica en el Hospital Alemán de Buenos Aires, quien en todo momento apoyó a Ligia y luego eligió trasladarse a la sede de gobierno para desempeñar el rol de física médica en la clínica. “Lo pensamos con mi familia y vinimos a conocer la ciudad”. Les gustó el clima y, sobre todo, el proyecto, así es que desde hace cuatro meses asesora en la parte técnica y apoya en la planificación del tratamiento.

El sueño se hizo realidad en julio con la inauguración de OncoService, el primer centro oncológico que ofrece servicios de un ciclotrón (equipo que trata el cáncer con medicina nuclear) y un acelerador lineal, que tiene —además de Ligia Avilés— a los galenos Hernán Vera, Pablo Fernández, Daniel Bogado y Rosas como los responsables, detrás de las máquinas, para dar esperanza a los pacientes con cáncer.

“Ayudar a una persona que tiene un diagnóstico tan asociado con la muerte, porque se piensa que el cáncer es sinónimo de muerte, tiene una compensación enorme al ver que el paciente se va satisfecho y que mejora en su tratamiento”.

Situado metros abajo del Valle de la Luna, el centro médico ofrece al paciente un servicio que —aseguran— “está al mismo nivel que el de capitales mundiales”. Como ejemplo citan el equipo de tomografía por emisión de positrones, utilizado para ayudar en el diagnóstico y seguimiento de enfermedades neoplásicas (formación anormal de un tejido) o neurológicas y cardiovasculares. “Para acceder a estos estudios, los pacientes debían viajar a Chile, Perú o Argentina, pero ahora lo tenemos en La Paz”, y a un costo hasta 40% más reducido, afirma.

Después de todo lo avanzado, los médicos todavía tienen planes, como la instalación de otro acelerador lineal, dar charlas de capacitación a galenos, ofrecer talleres a pacientes y familiares para que conozcan los cuidados, y desmitificar el cáncer como sinónimo de muerte, para afrontarlo de mejor manera.

A veces Ligia se pregunta si fue correcto decidir su retorno al país. Confiesa que estaba acostumbrada a otro tipo de vida, pero también que sentía que su corazón estaba incompleto cuando sabía que todo lo que había aprendido en el exterior podía aplicarlo en Bolivia. “En este tiempo puedo evaluar que regresar fue la mejor decisión que he tomado en mi vida, porque duermo feliz, duermo tranquila”.

Ediciones anteriores

Lun Mar Mie Jue Vie Sab Dom
1 2
3 4 5 6 7 8 9
10 11 12 13 14 15 16
17 18 19 20 21 22 23
24 25 26 27 28 29 30

Suplementos