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Los arlequines San Ignacio de Moxos

Con trucos de magia y alegría contagiosa, Dus y Chulita se van ganando la confianza de los niños, quienes ríen o miran con curiosidad las manos ágiles de los artistas.

Los arlequines San Ignacio de Moxos. Foto:  Compañía de teatro Infantil DUS

Los arlequines San Ignacio de Moxos. Foto: Compañía de teatro Infantil DUS

La Razón (Edición Impresa) / Marco Fernández R.

00:00 / 22 de noviembre de 2017

Como si se hubiera mimetizado entre los árboles, de repente aparece el multicolor Dus, un arlequín de zapatos grandes y traje ancho, quien con movimientos ágiles y sonrisa plena encandila de inmediato a los niños que están sentados en sillas acomodadas sobre el pasto. Así suelen comenzar las presentaciones de este artista francés, quien estableció su hogar en San Ignacio de Moxos (Beni) y que dedica su existencia a llevar alegría y enviar mensajes de cuidado del medio ambiente y conciencia ciudadana.  

Después de haberse graduado de profesor, Didier Baumle —el álter ego de Dum— se dedicó 30 años a la dirección de centros culturales franceses en todo el mundo. En unas de esas misiones fue enviado a Cabo Verde —un archipiélago africano ubicado en el océano Atlántico, al frente de las costas de Senegal—, donde conoció a la boliviana Sandra Bowles, maestra de español y quien se convirtió en su compañera de la vida.

“Conocí a Sandra en África, un poco lejos de América, pero así fue mi encuentro con Bolivia, hace muchos años”, recuerda Didier, una persona alta, de complexión delgada y con barba canosa, que con un poco de pintura hace desaparecer para convertirse en el arlequín que divierte a los chicos moxeños.

“Nunca había pensado hacer obras para niños”, asegura, pero cuando llegó a San Ignacio de Moxos —municipio ubicado a 90 kilómetros de Trinidad— le sorprendió la cantidad de menores de edad que caminaban y corrían, algo extraño para alguien que vivió en Europa, donde la población en su mayoría es adulta.

En cambio, según el Instituto Nacional de Estadística (INE), la población menor de 15 años en Bolivia representa el 32,4%, algo que se notaba en la capital de la provincia Moxos, “porque no puedes salir a la calle sin verlos jugando”.

Con el fin de divertir y generar conciencia ciudadana a esta población, Didier creó su personaje a partir del sobrenombre con que le llamaban sus familiares (Dus), mientras que eligió un traje oscuro, un sombrero melón y un bastón para caracterizarse como Charles Chaplin.

“Chaplin no es muy conocido en la generación actual a diferencia de Pokémon, Pepa o los personajes de Walt Disney”, reflexiona Didier en su hoja de vida.

Por esa razón guardó esa indumentaria y la transformó en una especie de arlequín de la Edad Media. “Actúo en el ámbito cómico vestido de pies a cabeza con un disfraz para establecer de inmediato una relación de bienestar, confianza y alegría con el público”.

Para completar su caracterización, Didier se basó también en el Achu, el personaje que aparece en las fiestas patronales de Beni, hábil en los juegos de palabras, imitador y cuentacuentos, que lleva cascabeles en las pantorrillas para anunciar su llegada, al igual que Dus.

Aunque pareciera que sus presentaciones son improvisadas, para cada espectáculo elabora un guion a partir de la cotidianidad del pueblo, para lo cual utiliza un abanico, un paraguas, alguna muñeca o un biberón mágico. “Pongo todos estos objetos sobre mi cama, porque no entran en mi escritorio, y los relaciono, les doy una segunda vida hasta tener una historieta, una escena”, confiesa.

Sandra —vestida de arlequín, con un antifaz multicolor y guantes blancos— es quien alcanza los elementos que necesita Dus para hacer reír al público, pues durante las actuaciones deja de ser la maestra de español o ama de casa y se transforma en Chulita. “Ese nombre me lo dio mi abuela, porque era muy bonita”.

Con trucos de magia y alegría contagiosa, Dus y Chulita se van ganando la confianza de los niños, quienes ríen o miran con curiosidad las manos ágiles de los artistas. “A-bra-ca-da-bra”, grita y repite este público para que en una bolsa roja aparezcan monedas o que un pañuelo azul se convierta en uno de varios colores.

“El títere es el testigo silencioso del niño, a quien le confía sus deseos, sus preocupaciones y sus angustias”. Por esa razón es que el pequeño escenario se abre para que los muñecos interactúen con los menores, que alegres aplauden a los personajes creados por Dus y Chulita. Y cuando la confianza de la audiencia está asegurada, con la misma alegría con que han presentado los actos de magia y de títeres, los artistas empiezan a hablar acerca del respeto de las reglas de tránsito, la prevención del abuso sexual infantil y el cuidado del medio ambiente.

Se han presentado en varias ciudades y quieren llegar a las poblaciones del TIPNIS con el mismo alborozo que hacen reír y reflexionar a los niños de San Ignacio de Moxos, que tienen en Dus y Chulita a sus queridos arlequines.

‘Dus’ quiere ir a El Alto  

Creado en octubre de 2012, con la intención de divertir a niños y adolescentes de San Ignacio de Moxos, la Compañía de Teatro Infantil Dus se ha presentado en Trinidad, Santa Cruz y Sucre, mientras que está iniciando una gira por el área rural de Beni, con el fin de llegar dentro de poco a las poblaciones que forman parte del Territorio Indígena y Parque Nacional Isiboro Sécure (TIPNIS). Después de haber recorrido el oriente boliviano, Sandra Bowles confiesa que su deseo es visitar El Alto  para contagiar su júbilo y ayudar en la conciencia ciudadana.

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