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39 años de canciones

39 años de canciones.

39 años de canciones.

La Razón (Edición Impresa) / Manuel Monroy Chazarreta

00:00 / 09 de mayo de 2018

La luna me mira suspendida al frente, qué magia absorbente su estampa henchida soldada a la noche. ¿Y si se cae?, pienso decrépito mientras reviso las letras de las canciones a interpretar el 10 y 11 de mayo en el Teatro Municipal de La Paz. Recién me di cuenta: en el concierto está mi nieta sobrina, la Joaquina, que acaba de cumplir seis añitos y al otro extremo el gran Omar León, con sus 66 abriles encima, histórico bajista de Wara. 60 años los separan, ¿serán tres generaciones?, nunca supe esto, pero suena lindo todo este tiempo que transcurre en escena. ¿Cómo será que se van armando estos conciertos? ¿De dónde sale el dedo del inconsciente para elegir canciones e invitados? No lo sé. Tampoco sé de dónde salieron las cinco canciones que estrenamos, una dedicada a La Paz, mi ciudad (qué k’onana con ese tema), no puedo cantarla todavía enterita que me ataca una lágrima en el medio, sin motivo. En cuanto a Ojos de Botón, era una cancioncita de cuna que le cantaba al Poeta, mi perrito adoptado, tenía una mirada divina, dialogaba con su mirada, era quiteño, mi compañera lo vio en el Face, un joven sacaba fotitos de perros abandonados, ahí estaba, cuando vi la foto lo llamé Poeta, tenía esa mirada nostalgiosa que parecía ansiar nuestro encuentro, llegó a casa gracias al joven fotógrafo y se quedó tres lindos años, tenía tendencias suicidas que aplacamos con amor y paciencia. Hasta que partió. Nunca pensé cantar esta canción en público, por su simplicidad, su verso naif, su obviedad de acordes, pero le daremos alas para que navegue, más aún en las voces de la Joaquina, el Amaru (10), la Warita (8), el Hectitor (8) y la Ale (12), que cantan la canción con gran convicción: son el Papirri’s kínder, la alegría de este concierto. A la canción Mamita Cantila la soñé entera, letra y melodía, desperté en la oscuridad sudando su sentir y la grabé en el celu, al día siguiente la pulí corriendo por un parque, era domingo, no sabía bien quién era, en el chat oficinesco del lunes apareció un cuate a quien había visto una vez en Cocha y no sé por qué le pregunté; me dijo: “Es la Virgen del Socavón, yo bailo en los Cocanis”.

Los más jailas le llaman Candila, los del pueblo aymara Cantila, el Jach’a Flores le decía Cantila: wuauuu le había hecho una canción/oración a la Virgen del Socavón… ¿Por qué?, le pregunté al Pato, mi guía espiritual. “No te olvides que fue la primera maestra de Jesús”, respondió. Esa época meditaba más y tenía una Virgen bella con el Corazón de Jesús en la cabecera, ella me dictó la morenada que estrenaremos con David Portillo, un personaje paceño que no solo es cantautor, yo diría que es un filósofo sanzeano. Fue el David quien escogió el estreno, como escogió que cantemos juntos Nada es para siempre, una canción dedicada a los presos que no interpreté más, ésta sí no podía cantarla, el llanto me vencía, ahora trato de balbucearla de nuevo.

Al grupo Wara lo extrañaba mucho en Ecuador, me pasaba tardes escuchando el Maya y el Paya, hasta que logré llevarlos en 2012 para nuestro 6 de agosto. Su presencia motivó la canción Mama Coca, es para que ellos agasajen a la Inal mama, lástima que no esté Dante, lo extrañaremos. En cuanto a mi amigo Pocholo (el actor y músico Guery Sandóval), me encanta que aparezca en escena, es un gran artista, su comunicación con el público es entrañable, le pediré que estrenemos una cueca en batería llamada Para qué, dedicada a las maridas celosas, luego jugaremos con la Diawadacapotaquitonada, que transcurre cinco géneros y regiones del país; será divertido. El Papirri’s Kintet (Heber Peredo, Raúl Flores, Vico Guzmán, Ariel Choque, Roby Morales) revivirá Alasita y el taquibossa No quiero perderte, una canción romántica estándar dedicada al celular. El guitarrista tupiceño Tincho Castillo le dará energía a la reciente estrenada cueca Ingratitud, versionada por Tere Morales y al rebelde Bailecito terapéutico, que dará paso a Zamba geisha interpretada junto a Heber antes de que ambos la toquen en un Festival Internacional de Jazz en Francia, hecho histórico para el jazz boliviano: los dos jóvenes docentes del Conser representarán internacionalmente a Bolivia con gran músculo musical y verdadera sapiencia jazzística, sin mamar en el arte de la improvisación. Mi amigo querido, el artista plástico Ale Arxondo dibujará mientras cantemos Historia de Maribel y lanzará su dibujo al público de la manera más futbolística, mientras la aún veinteañera Imilligan afila su rap para metafisiquear de lo lindo.

Una tarde paceña en el Día del Maestro aparecieron por casa dos jóvenes cantautores alteños, ZegaleZ y Gabo Poma, me hicieron emocionar de lo lindo cuando interpretaron la canción Mi compañera, que compuse 10 años antes de que ellos nacieran, tenía 20 cuando la hice, van a disculpar, me hicieron llorar de turbación y brindamos porque nuestra especie en extinción se renueva en sus voces. Mi amigo el actor Sergio Caballero representará la entrañable crónica del Papirri, La Hilariashon. Ayer se adhirieron al evento la Kullawada Whapuris Galan, [email protected] [email protected] encabezados por mi amigo David Aruquipa, danzarán Alaracamente. Además ch’allamos nuevo disco en formato DVD y CD, tremendo esfuerzo sin motivo que documenta los conciertos de retorno de 2017. A casa de Gabo cierra el concierto, cumbia con swing colombiano. Ya saben. Jueves 10 y viernes 11 de mayo. No es posible repetir este ch’enko de conciertos cada vez más difíciles de realizar, los 60 ya me llegan implacables, con su colesterol colonizado, su angustiosa falta de aire y sus dolores guitarrísticos varios. Vengan pues. Bien vastar.

  • El papirri: personaje de la Pérez, también es Manuel Monroy Chazarreta

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