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Rubén Cambero ‘iracundómano’ por siempre

El beniano —fanático del grupo uruguayo— viajó a Paysandú para rendir honores a la vida del músico Eduardo Franco.

La Razón (Edición Impresa) / Naira de la Zerda

10:38 / 06 de noviembre de 2019

La predilección que Rubén Cambero siente por las canciones de Los Iracundos no cabe en palabras. Su emoción se expresa en  el tono de su voz, que se entrecorta cuando trata de explicar por qué le gusta tanto la música de aquellos uruguayos que se hicieron famosos hace más de cinco décadas. “Me emociona mucho. Tienen poesía, demasiada poesía, que viene del talento de Eduardo Franco”, detalla el beniano que llegó a La Paz junto a su familia cuando era un niño.  

La muerte de Franco, en 1989, despertó algo muy fuerte en Rubén. La idea de no poder conocerlo, de no llegar a tener una foto con él, hizo que la pasión que sentía por el grupo que había escuchado desde su juventud se desbordara. “Desde entonces quise tener todo lo que pudiera de ellos. Tengo los discos de vinilo que sacaron y las reediciones en discos compactos, —absolutamente todos—,  además de los libros que se escribieron sobre Los Iracundos. Incluso logré conseguir una fotocopia del certificado de nacimiento de Eduardo Franco, que le mostré a su único hijo cuando lo conocí, aquí en La Paz”.

En su juventud, las radios solían nutrir su repertorio con las canciones más conocidas del conjunto que nació en Paysandú, en 1958. Así conoció su música y pudo verlos cuando dieron un recital en el estadio Hernando Siles, antes de un partido entre Bolívar y The Strongest.

“Me sorprendió que las coristas llevaran camisetas de los equipos de fútbol. Fue un gran concierto de Eduardo Franco, jamás pensé que iba a morir tan joven”. Franco murió de cáncer terminal antes de cumplir 50 años de edad. Y pocos meses después el grupo llegó a La Paz para dar un concierto programado antes de la tragedia. “No cancelaron el evento. La voz de Jorge Gatto reemplazó a la de Franco, pero se escuchaba muy poco, ya que la gente no paraba de llorar y cantar”.

Gracias a la colección de discos y libros que había reunido, Rubén produjo diferentes programas de radio, primero en la radio Continental, luego en la radio Mundial y por último en Radio Cadena Nacional. Con toda su producción a mano, podía satisfacer los gustos musicales de sus radioescuchas; y con los libros, darles a conocer anécdotas de vida de los seis integrantes originales: Leonardo Franco (guitarra), Juan Carlos Velázquez (batería), Juan Bosco Zabalo (guitarra), Hugo Burgueño (bajo), Jesús María Febrero (teclados), además de, claro, Eduardo Franco.

“Tuve varios ciclos, tras el primero, me fui a vivir a Perú. En Lima Los Iracundos tienen grandes fanáticos. Junto a ellos pude obtener aún más material y conocer y entrevistar a dos de los integrantes originales: Leonardo Franco y Juan Carlos Velázquez, conocido como Juano. Ese material lo usé para otros programas”.

Este año se cumplen  tres décadas de la muerte del compositor. Y Rubén fue invitado por otro fanático, el uruguayo Julio Baccaro— quien también difunde la música de Los Iracundos por una radio de su país— a ser parte de las actividades que se llevaron a cabo en Paysandú.

“Allá se organizó un programa especial en conmemoración. Conocimos la casa de Franco, a su esposa Dana Maria Karlowicz y a sus hijas, —Gisella y Julia— y visitamos el mausoleo donde están enterrados él y parte de su familia. Además vimos el parque donde solían reunirse a tomar mate, charlar y ensayar juntos, así como videos, exposiciones y charlas”.

Y si bien todos los que llegaron a Paysandú de diferentes países latinoamericanos tienen a los seis integrantes en alta estima, la “iracundomanía” también tiene divisiones internas que no están libres de controversias. “Soy ‘eduardista’. El corazón del grupo fue Eduardo Franco y eso debe reconocerse. Tras su muerte no hubo más éxitos. Todos siguieron interpretando sus canciones”, dice con firmeza Rubén.

El 19 de noviembre, el teatro 6 de Agosto (Av. 6 de Agosto y Rosendo Gutiérrez) se llenará de piezas como Va cayendo una lágrima en tu mejilla o Las puertas del olvido. Los eduardistas acordaron hacer todos los esfuerzos necesarios para costear una estatua, de tamaño real, de Franco, que se alzará en su ciudad natal.

Para eso, Rubén organizó un concierto con invitados especiales y la proyección del documental La vida de Eduardo Franco, del argentino Guillermo Sapienza. Los interesados pueden llamarlo al 70113488 o bien acercarse a él, por las noches, en el atrio de la iglesia San Francisco, donde no solo podrán comprar entradas, sino tener una charla musical, llena de nostalgia y de romance.

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