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Refugios de sal, piedra y desierto

Comunarios de tres pueblos de Potosí se hicieron empresarios mediante la red de hoteles Tayka.

La Razón (Edición Impresa) / Marco Fernández Ríos

00:00 / 26 de junio de 2019

Piedra, sal y desierto son elementos que abundan al oeste del departamento de Potosí. Ahí, el terreno parece inhóspito, pues las bajas temperaturas impiden el desarrollo de la agricultura y la ganadería, por lo que la población tiene los mayores índices de pobreza. En ese ambiente poco alentador, tres comunidades apostaron por construir Tayka, una red de hoteles que les convierte en actores de su progreso.

“En el desierto no hay absolutamente nada, ni plantas, ni  casas; solo está el hotel”, comenta Nelson Cruz, poblador de Zoniquera, comunidad que se encuentra en el municipio de Colcha K, 410 kilómetros al sudeste de la ciudad de Potosí. Con una altitud entre los 3.600  y 5.000 msnm, su principal actividad económica es la crianza de llamas y alpacas, porque, hasta hace algún tiempo, esta región no se beneficiaba con el turismo que abunda en alrededores del salar de Uyuni.

La situación era similar en los municipios de Tahua y San Pedro de Quemes, donde las poblaciones estaban compuestas por niños y personas de la tercera edad, ya que los jóvenes emigraban a las principales ciudades del país, a Argentina o a Chile para mejorar sus condiciones de vida.

Como respuesta a este panorama poco propicio, el año 2000, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) lanzó un concurso nacional para la ejecución de un proyecto que fomente emprendimientos turísticos comunitarios en las provincias Daniel Campos, Nor y Sud Lípez, que tienen en común los espléndidos paisajes naturales, aunque también comparten el área con más carencias económicas.

“Hay que ser un soñador para decidir invertir $us 2 millones en una de las regiones más pobres de Bolivia, con la esperanza de despertar en sus habitantes el sentido empresarial. Luego había que construir hoteles en lugares donde los accesos eran muy complicados y las condiciones climáticas eran extremas”, cuenta Carlos Juan Iturri, director ejecutivo de la Fundación IES (Innovación en Empresariado Social), que ganó la convocatoria del organismo internacional.

El proyecto se materializó través del modelo Tayka, en el que los socios comunarios son dueños de un porcentaje de los hoteles y reciben dividendos. De manera paralela, los alojamientos se convierten en fuentes de trabajo para los miembros de las asociaciones. Por último, por cada turista se destina un dólar para un proyecto que beneficie a toda la población, como la apertura de caminos, alcantarillado o el pago de un bono para adultos mayores.

“Después empezó la parte más complicada: el diálogo con las comunidades. Había que hacerles entender que queríamos formar una empresa, de la cual ellos serían socios y posteriores dueños. Algunos dijeron que sí, otros respondieron que no”, afirma Jonny Fernández, gerente de Empresas de la Fundación IES, en el libro Un sueño colectivo de largo plazo.

“En un principio, en el pueblo no creyeron en la propuesta; al final hemos aceptado, pero nos ha costado comenzar”, comenta Bertha Ballesteros, vicepresidenta del hotel Tayka de Sal, dependiente de la Asociación de Beneficiarios del Proyecto de Red Ecoturística Comunitaria de Tahua Tunupa Inti Pueblo Andino (Atipa).

“Cuando nos hablaron del proyecto, nadie creía que sería una realidad. Nosotros estábamos pensando en hacer algo con el turismo, veíamos que era una alternativa para nuestra comunidad, solo que desconocíamos cómo y qué hacer”, rememora Franz Mamani, vecino de la comunidad.

La mayor ventaja de este refugio es su ubicación, porque se encuentra al norte de la provincia Daniel Campos, en las faldas del volcán Tunupa, desde donde se puede observar —en un día despejado— los salares de Uyuni (al sur) y Coipasa (al norte). Además se puede visitar la cueva de Chiquina, que tiene en su interior formaciones rocosas semejantes a telarañas que fueron petrificadas en miles de años.

Para estar en consonancia con lo que le rodea, el hotel fue construido completamente de sal, desde sus paredes, pasando por sus pisos, sus mesas, sus sillas, hasta sus camas y sus sofás. “Durante los primeros años nos ha costado mucho porque chorreaba el agua y la sal corroía las tuberías. Ganábamos solo para mantener las paredes y los techos de paja”, cuenta Ballesteros. Después de casi dos décadas, la situación es distinta, ya que la infraestructura se encuentra en perfectas condiciones. Es por ello que durante la temporada alta suelen llegar 300 personas al mes, mientras que en la época baja se alojan aproximadamente 150 visitantes.

Al sur —al otro lado del salar de Uyuni— se encuentra el hotel Tayka de Piedra, en el municipio de San Pedro de Quemes (provincia Nor Lípez). Este sitio protegido por cerros es atractivo porque tiene las pinturas rupestres de Jawincha, el santuario de cactus y minerales petrificados, los dos cráteres del volcán Irruputuncu y el Pueblo Quemado, el sitio donde militares chilenos incendiaron varias casas para invadir el territorio boliviano, en 1879, durante la Guerra del Pacífico.

“Nuestro hotel es totalmente hecho de piedra y con techo de paja, igual que las casas antiguas”, asegura Valerio Lucas, presidente del hotel Tayka de Piedra. Este alojamiento es como revivir los tiempos del Pueblo Quemado, aunque con mejores condiciones, como habitaciones calientes, camas cómodas y una chimenea que está cerca del comedor.

Como ocurrió en Tahua, la mayoría de los vecinos de San Pedro de Quemes no quería participar en el proyecto, aunque al final aceptaron 52 socios. Ahora, por el éxito del emprendimiento, se sumó más gente. “Estamos muy contentos porque muchos jóvenes tienen empleo y ha rebajado la migración”, manifiesta Reynaldo Condori, gerente del alojamiento pétreo.

La comunidad de Zoniquera está mucho más al sur —en el municipio de Colcha K—, 410 kilómetros al suroeste de la capital potosina. Ahí está el hotel Tayka del Desierto que, a diferencia de los demás refugios, se encuentra alejado de los pueblos, en medio del desierto de Siloli.

Nelson Cruz tiene razón, en toda el área no hay viviendas ni plantaciones. Solo está el hotel hecho de piedra. Este proyecto comenzó en 2002, cuando ejecutivos de IES viajaron a Zoniquera para convencer a los pobladores de que se podía hacer un alojamiento en el corazón del páramo.

Una de las ventajas de su ubicación es que se encuentra cerca de la Reserva de Flora y Fauna Andina Eduardo Avaroa, que protege la laguna Colorada, el Árbol de Piedra y géiseres, además de ofrecer amaneceres y atardeceres singulares.

“Lo más complicado es la parte logística, porque el hotel está en el desierto, no hay absolutamente nada, no hay caminos asfaltados; entonces, es un poco difícil llegar hasta el destino y abastecernos como un servicio hotelero de calidad”, afirma Josimar Pérez, administrador del refugio.

A pesar de ello, el emprendimiento es exitoso, ya que llegan entre 500 y 1.000 visitantes al mes, lo que animó a los comunarios a construir otro hotel.

Las comunidades que se hicieron empresas quieren crecer mucho más, así es que la Fundación IES posibilitó que las escuelas de cocina Manq’a renueven el menú de los tres hoteles, para lo cual se efectuó un concurso en el que participaron siete escuelas Manq’a de El Alto, dos de Sucre y dos de Colombia. “No ha sido solo un concurso de cocina, sino de investigación”, afirma Varinia Balboa, facilitadora del área de repostería. Al final se presentaron menús que tienen como ingredientes principales cañahua, papas de colores, harina de cebada y quinua.

“Como el turismo está abundando, los jóvenes están volviendo del exterior. Ahora queremos que nuestros hijos estudien gastronomía e idiomas, porque nosotros somos personas mayores y necesitamos que ahora ellos trabajen en el hotel”, comenta Ballesteros, una de las comunarias que aceptó el desafío de ser empresaria. Porque en el desierto, la piedra y la sal también puede florecer el progreso.

Comunidades empresarias

Comunarios de Tahua, San Pedro de Quemes y Zoniquera son empresarios que manejan sus refugios. Para más información comunicarse con los teléfonos 591-22712828 y 591-72022637, la página www.taykahoteles.com o en Facebook como Tayka Hoteles.

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