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Oruro, otro mar de sal en territorio boliviano

Esta ciudad estaba conformada por casas circulares y pequeños templos construidos con piedra sedimentaria en los que se practicaban sacrificios humanos.

Salar. Forma parte de la llamada Ruta Intervolcánica; con más de 2.000 kilómetros cuadrados es el segundo ‘mar de sal’ boliviano. Foto: La Razón

Salar. Forma parte de la llamada Ruta Intervolcánica; con más de 2.000 kilómetros cuadrados es el segundo ‘mar de sal’ boliviano. Foto: La Razón

La Razón (Edición Impresa) / Wálter Vásquez

00:00 / 13 de agosto de 2017

Se trata del Salar de Coipasa, el segundo más grande de Bolivia (después del de Uyuni), con una superficie aproximada de 2.218 kilómetros cuadrados; está ubicado al suroeste del departamento, en el municipio de Coipasa, en la provincia Sabaya (antes Atahuallpa) del departamento de Oruro, a 3.680 metros sobre el nivel del mar. Está a 260 kilómetros de la capital Oruro. El nombre de Coipasa deriva de la voz aymara qollpa, que significa sal.

Entre las peculiaridades del salar se puede mencionar el hecho de que rodea enteramente al lago Coipasa; la vegetación que sobrevive en la región está conformada en lo principal por cactus; uno de sus límites es la frontera con Chile.

Por otro lado, Oruro también esconde Opoqueri, una antigua ciudad perteneciente a la cultura Vizcachani; la antigua sociedad se desarrolló cerca del lago Poopó entre 1500 a.C. y 1700 d.C.

Esta ciudad estaba conformada por casas circulares y pequeños templos construidos con piedra sedimentaria en los que se practicaban sacrificios humanos, cuenta Vicente Fuentes, guía turístico orureño, propietario de Taypi Tours. En este centro cívico ceremonial, que es parte del “turismo mitológico” del país, confluyeron no solo los cuatro elementos habituales en la cultura andina, sino cinco: la tierra, el agua, el aire, el fuego y lo negativo, lo que causó la aparición de espíritus. Una leyenda dice que la fatalidad cubre a Opoqueri porque el Dios del trueno puso su mano sobre ésta para tenerla para él solo.

Gente que vive cerca de Opoqueri asegura que en el lugar permanece una “fuerte presencia negativa” y que “le pasará algo malo” a quien se atreva a  acercarse a las ruinas.

La Ranchería, entre el museo y los choripanes

Si algo distingue a la calle Soria Galvarro es que en ella se ubican dos de los más representativos atractivos de la ciudad de Oruro: el Museo Iglesia de San Miguel de la Ranchería y los populares choripanes de la Plaza de la Ranchería. La iglesia fue construida antes de la fundación de la Villa de San Felipe de Austria (primer nombre de Oruro). Los sándwiches de chorizo, se dice, son el patrimonio gastronómico de Oruro junto al charquekán, el rostro asado y el api.

Se trata de chorizos fritos que se sirven acompañados de una ensalada, la infaltable llajua y la opcional guarnición de mote (maíz).

El museo se distingue por guardar allí decenas de cuadros de estilo popular, barroco mestizo, de tendencia manierista, tenebrista y de estilo neoclásico. También conserva esculturas y retablos dorados en pan de oro.   

El mercado más grande   de ropa usada

Dicen que es la “meca” de los mercados de venta de ropa usada del país. Tal es su fama que cada martes y viernes viajeros de Cochabamba, Santa Cruz, La Paz, Potosí, Sucre e inclusive Tarija llegan a las calles que cobijan esta feria. La venta, incluso por fardos, se abre cuando el sol ni siquiera ha asomado al lugar. Pero no solo se encuentran prendas de vestir, también es un centro de abasto de alimentos imprescindible por la gran variedad de productos agrícolas que se producen en Soracachi y que son comercializados en el gigante galpón, que es el centro del lugar.

En este centro comercial al aire libre confluyen las avenidas Tacha y Del Valle de la zona noreste de la ciudad de Oruro. El servicio de minibuses y taxis es permanente hasta ese punto de la urbe durante toda la jornada.

La Isla de Panza, el hábitat que aún pervive

Hasta antes de noviembre de 2014, cuando el calor empezó a secar el lago Poopó, hasta la Isla de Panza se llegaba solo en barcazas. Ahí, los visitantes practicaban la pesca y caza; hoy la cúspide apenas es parte del paisaje afectado por la sequía. No obstante, el sitio aún conserva parte de su hábitat pues las vicuñas y suris (ñandús andinos) no se han marchado. Perviven también centenarios cactus que han resistido el paso del tiempo.

Está ubicada al sur de la capital de Oruro. Los visitantes que no cuenten con vehículo propio pueden abordar transporte público a la municipalidad de Toledo desde la parada ubicada en la plazuela Walter Khon (zona Sur). 

El tiempo del viaje es de dos horas y 30 minutos por una carretera asfaltada y un tramo corto de carretera ripiada. El clima es frígido y se recomienda ropa de abrigo.

Pumiri, la mítica fortaleza de piedra

Las leyendas que se tejen alrededor de este lugar lo han transformado en algo mítico. No por nada, dicen, era una de las fortalezas más preciadas del incario, ya que en ésta se guardaban objetos de oro. Los lugareños advierten que los visitantes no deben oír el repicar de una milenaria campana escondida entre las gigantes piedras, porque pueden convertirse en parte de ese indómito paisaje. Es un sitio “encantado” y “maldito”, al menos así lo describen los relatos antiguos que aún recuerdan al pueblo que osó mirar al astro rey para luego quedar petrificado. Desde entonces los farallones de Pumiri se han eternizado en la retina de los visitantes.

Está ubicada en las cercanías de la población del Pumiri, en el municipio de Turco, a 140 kilómetros al oeste de la capital. El clima es frío, por ello es recomendable llevar ropa de abrigo.

Cala Cala y la pintura rupestre más antigua

A 25 kilómetros de la ciudad de Oruro se encuentra el Parque Arqueológico–Ecológico Cala Cala, que guarda al interior de las cavernas pinturas y grabados rupestres que datan de la llamada época arcaica (10.000 años de antigüedad). Se destaca una llama blanca, a la que se suman figuras de pastores de rebaño y cóndores.

Desde la carretera, antes de llegar al lugar, se observa el cerro Chijchi Khollu, que popularmente es identificado como un reptil decapitado.

A dos kilómetros de las cavernas se encuentra el Santuario del Señor de Lagunas, hasta donde van los creyentes a pedir favores.

El Parque Arqueológico-Ecológico de Cala Cala se encuentra en la provincia Cercado, municipio de Soracachi.

Un Museo Mineralógico de más de 7.000 muestras

Más de 7.000 muestras de rocas y fósiles de los cinco continentes (Asia, África, América, Europa y Oceanía) se albergan en el Museo Mineralógico de la Universidad Técnica de Oruro. Esta colección de minerales lo convierte en el más grande y completo de Sudamérica y está dentro de los cuatro más importantes del mundo.

Tiene casi 7.800 muestras de minerales, muchos explotados en Bolivia. Está dividido en Petrografía, Mineralogía y Paleontología.

Para los estudiosos o aficionados a los minerales, el museo cuenta con material bibliográfico y fotográfico.

El repositorio se encuentra en la Ciudadela Universitaria, ubicada en la zona Sur de la ciudad de Oruro.

Las pinturas de la Capilla Sixtina del Altiplano

Se trata de una de las capillas más antiguas de Sudamérica, conocida también como la Capilla Sixtina del Altiplano. Fue construida en 1608 y declarada Monumento Nacional mediante ley del 17 de noviembre de 1960. En su interior se encuentra una variedad de pinturas que están plasmadas en todas las paredes y techo.

Destacan el Jardín del Edén, La Última Cena y El Juicio Final. En varios frescos se representan elementos propios del área andina.

El retablo es barroco mestizo, el tallado de la madera está bañado en pan de oro, la imagen principal es de Santiago.

Está ubicada en el municipio de Curahuara de Carangas, provincia Sajama. Para ir se toma la carretera a Tambo Quemado.

Gastronomía singular con el Chef Sin Fronteras

La Casona de la Pascualita es una propuesta culinaria que llegó a Oruro en agosto de 2015, de la mano del denominado Chef Sin Fronteras, Emilio Garnica, quien supo fusionar técnicas internacionales y productos de la región. Se ofrece lazaña, canelones, cabañitas de trucha, milanesa de surubí, feijoada pollo a la crema, entre otros.

El Chef Sin Fronteras abrió una serie de cursos cortos para enseñar las artes de la comida boliviana o internacional.

La Casona de la Pascualita tiene su central en Cochabamba, con sus sucursales en Oruro y Potosí.

El local de comida se encuentra en la calle Velasco Galvarro, a una cuadra de la Estación del Ferrocarril.

Adrenalina  y escalada en Rumi Campana

En Oruro se encuentran los peñascos de Rumi Campana, más conocido por el nombre de Parque Ecológico Pisko Ujyana. “Es un lugar para escalar. La roca tiene un cierto parecido al granito por su solidez y adherencia. Hay aproximadamente 30 rutas (de escalada) con diferentes tipos de dificultad”, explica el guía y escalador Freddy Soto. El atractivo está a 3.750 msnm.

Para visitar el lugar se puede tomar un bus desde el centro de Oruro, que demora unos 20 minutos en llegar allí.

Si se desea pernoctar en el sitio, hay zonas de camping en los sectores El Ángel y Palestras Viejas. Se recomienda llevar abrigo.

A cinco minutos de las rocas se puede encontrar almuerzo. El alquiler de material (arnés y zapatos para escalar) cuesta Bs 20.

Pazña, la de las vertientes volcánicas

Pazña, ubicada a 7 kilómetros al sur de la ciudad de Oruro, tiene como principal atractivo sus aguas termales, que son conocidas desde 1950. Las aguas provienen de vertientes que nacen en volcanes. A 20 minutos se encuentra Urmiri, donde hay una iglesia patrimonial y colonial que data de 1798.

En el camino entre la capital Oruro y Pazña se pueden encontrar formaciones rocosas que emulan cabezas de leones.

Para llegar al balneario es posible hacerlo contratando empresas turísticas, en automóviles particulares o en buses de transporte público. Tiene un terreno semiárido y está a 3.700 msnm.

La iglesia de la población se construyó sobre una gran roca del cerro Torre Jake. Las edificaciones datan del siglo XVII.

La lujosa casa del ‘barón del estaño’ 

La casa de estilo francés que construyó para su familia entre 1900 y 1913 el magnate minero boliviano Simón Iturri Patiño es hoy un museo y centro cultural ubicado en la calle Soria Galvarro. Guarda un archivo documental y fotográfico que conserva la memoria de una importante parte de la historia de la empresa del “barón del estaño”.

Entre los atractivos del palacete de Patiño se encuentran esculturas, muebles de estilo Luis XV, XVI y XVII y una pinacoteca.

Patiño vivió en esa casa junto a su esposa Albina Rodríguez y sus hijos René, Antenor, Graciela, Elena y Luzmila. En 1912, todos se fueron a vivir a Hamburgo, Alemania. 

En el inmueble hay un piano del siglo XVII con teclas de marfil y un violoncello Stradivarius original, entre otros artículos lujosos.

Arenales de Cochiraya, el ‘sitio de las hormigas’

Los arenales de Cochiraya, ubicados al noroeste de la capital, encierran la cosmovisión del pueblo Uru. Según una leyenda, estas dunas son hormigas que fueron convertidas en arena gracias a la piedad de una ñusta celestial, que contrarrestó la ira del dios Huari contra los humanos. En el sitio se desarrollan festivales de arte en arena.

Caminando desde el centro se puede llegar en 30 minutos a las dunas. También hay minibuses y buses que van al sitio por Bs 1,50.

Estos arenales están desapareciendo porque hay camiones que sacan la arena de manera clandestina.

Uno de los problemas del lugar es que se tornó en un basural. El Gobierno Municipal de Oruro realizó campañas de limpieza para conservar el espacio.

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