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Mes aniversario

Tras casi una década, celebré mi cumpleaños en casa; comimos, reímos, cantamos y la tarde se destiló plena, para eso es pues la familia.

Mes aniversario.

Mes aniversario.

La Razón (Edición Impresa) / Manuel Monroy Chazarreta

00:00 / 01 de octubre de 2017

Este 18 cumplí 57 septiembres. Jamás pensé llegar a tanto. Los médicos pronosticaban que técnicamente estaba chau. Por eso festejo a la vida, a este milagro absoluto, este instante precioso del latir y respirar. Pasé ocho años de cumpleaños desolados, lejos de mi ciudad y de mi reducida familia. Recuerdo cumpleaños quiteños con hermanos cantautores solitarios dándole a canciones insólitas, otros con compatriotas migrantes dolidos danzando morenada en círculos, alguno en almuerzos protocolares con embajadores y su whisky de indumentaria, siempre con Carolina a mi lado como columna de amor. Este año decidí dejarme de cantautores y vainas convocando a mi familia desperdigada en sus desiertos privados, logré reunir una veintena de rostros sublimes, inolvidables. Qué lindo sentir que había tenido familia, con sobrinas y nietos postizos, todos palpitando gestos similares, guiños naturales, toses y ruidos conocidos.

Entonces Carolina trajo una sorpresa impar, un regalo absoluto. Cuando empezábamos a almorzar, sonó el timbre y apareció mi entrañable amiga Matilde Casazola con un hermoso regalo, su último libro, además de bombones de Sucre y una rosa. No la sentía tan cerca hacía muchos años, pese a que cinco días antes estuvimos presentes en el solemne acto donde la UMSA le entregaba el Doctorado Honoris Causa, pero fue imposible estar con ella pues una multitud se le abalanzaba, querían tocarla, recibir su bendición. Cuando me abrazó sentí aquello que siempre siento en su presencia, una paz sensible, una sabiduría de sustancia, una pulsación perfecta, nada había cambiado en nosotros, solo nuestras carnes ahora más viejas, pero lo otro, lo importante, latía imperecedero en nuestras almas infantiles. Comimos, reímos, cantamos y la tarde se destiló plena, para eso es pues la familia, pensé obsoleto y admirado.

Este mi mes aniversario tuvo un regalo musical especial y fue tocar en la clausura del Festijazz y en su aniversario 30, con tres sudamericanos excelentes, del grupo Tres butacas de Colombia. Tocamos mi Zamba geisha, lo jodido fue que nos conocimos el mismo día que tocábamos. Fue el viernes 15 de septiembre, llegaron al Teatro Municipal de La Paz a las 18.00, el guitarrista líder Camilo Vásquez, bogotano de 35 años, arribó con su sonrisa fresca y nos dimos un abrazo de soles y patria grande en el camerino. En aquel momento vimos la partitura, yo había trabajado una partitura de mirada global aparte de la oficial sacada del Real Book boliviano, hermosa edición realizada por el pianista Danilo Rojas y gestionada por el director y creador del Festijazz, Walter Gómez. Camilo llamó al bajista, Quique Haker, también joven bogotano que le dio una mirada al tema y ya lo tenía atrapado a primera vista; luego llegó el baterista Pedro Acosta, también bogotano, dígito tres, serio, preocupado y preguntó sobre la intro y su ritmo de vidala, entonces le toqué el ritmo, todo en el camerino, ya eran las 19.00. Pedro escribió el ritmo sobre la partitura, más el ritmo de zamba y nos fuimos a probar la música en carne viva al escenario. Le dimos dos vueltas, salió muy bien, ya entraba la gente, una hora después tocábamos ante un teatro repleto. Fue un verdadero regalo musical.

Los festejos públicos de este mes aniversario llegaron el viernes 22 mediante un encuentro musical en el Equinoccio Pub, lugar al que volví a tocar luego de 10 años de ausencias. Se aparecieron amigos queridos, cantamos hasta el amanecer, y de allí a correr al aeropuerto, pues jóvenes músicos cochabambinos me esperaban en el Mesón del Cantor de Juri Ortuño para festejar mi cumple en la Llajta. El mes aniversario termina en Sucre, este 26, gracias a la invitación realizada por el FIC (Festival Internacional de Cultura) para compartir una mano de charla sobre la canción boliviana.

Bueno, el periódico me había sugerido que escribiera algo sobre Santa Cruz, pero pudo más mi celebración personal. Sin embargo, le deseo a la hermosa tierra camba un feliz aniversario, el 8 de octubre estaremos cantándole al Che en La Higuera y el 20 tocaremos luego de 10 años de ausencia en el café cultural Tapecua del centro cruceño. Seguro allí nos abrazaremos con tantos amigos que son parte de mi historia recordando mi canción Enay Puej, aquella de cambas collas y collas cambas, tejidos con amor en la nueva Bolivia, y que en el estribillo dice:

“Enay Puej, Enay puej/ es el colla camba abrazando a su mujer/ Enay Puej, Enay Puej /es la camba colla preparando el jasayé/ vámonos al campo amorzango, ya viene cantando el atardecer/ tráete a los dos peladingos que los bautizamos como Chairo y Cuñapé”.

  • El papirri: personaje de la Pérez, también es Manuel Monroy Chazarreta

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