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Madidi, pasión de Guardaparques

Algunos responsables de cuidar el Parque Nacional Madidi cuentan sus historias.

La Razón (Edición Impresa) / Marco Fernández Ríos

00:00 / 21 de noviembre de 2018

Como guardaparques corremos riesgo porque en cualquier momento podemos desaparecer o ser agredidos con armas blancas. A pesar de todo eso seguimos luchando y le damos duro al trabajo”. Después de la lluvia de la noche anterior, San Buenaventura ha amanecido nublada pero con una temperatura agradable. Ahí, en el pueblo perteneciente a la provincia Abel Iturralde —en el departamento de La Paz—, Alex Nay está reunido con algunos de sus colegas guardaparques en la oficina central del Parque Nacional y Área Natural de Manejo Integrado Madidi, donde hablan sobre cómo se desarrolla su trabajo.

¿Cómo se protege el área rural más diversa del mundo? Alex sabe que es una labor riesgosa, pues incluso estuvo a punto de morir por defender este territorio de cazadores furtivos y de taladores ilegales de árboles, principalmente. Pese a ello, asegura que seguirá cumpliendo su deber.

El Parque Nacional Madidi tiene una extensión de 1.878.750 hectáreas, que incluye tierras bajas a 183 metros sobre el nivel del mar (msnm) hasta picos de montañas a 6.100 msnm. En 2015, científicos del proyecto Identidad Madidi —patrocinado por Wildlife Conservation Society (WCS)— exploraron el territorio para registrar la mayor cantidad de especies vivientes en esta región. Los resultados, que fueron publicados en mayo de 2018, señalan que hay 265 especies de mamíferos, 1.028 aves, 105 reptiles, 109 anfibios, 314 peces, 5.515 plantas, además de 1.544 especies y subespecies de mariposas. “En este viaje por la ciencia y el descubrimiento hemos logrado todo lo que esperábamos y aún más (…). La cantidad de imágenes y datos recopilados en la expedición nos proporcionan la información necesaria para proteger esta maravilla natural para las futuras generaciones de bolivianos y del mundo”, sostiene Robert Wallace, director del programa Gran Paisaje Madidi-Tambopata y líder de Identidad Madidi.

Este panorama optimista contrasta con las 26 personas que deben proteger el Madidi. “No tenemos horarios de trabajo. Cuando vamos a un campamento lejano, no se puede salir, así es que debemos trabajar hasta tres meses seguidos. Nuestra labor es sacrificada porque llegamos a donde no llega otra persona”, cuenta Remberto Chihuapuri, quien desde 1997 forma parte del equipo de guardaparques.

“Una vez encontramos a gente que traficaba tapires y monos araña, por lo que procedimos de acuerdo con lo que manda el reglamento, pero pusieron resistencia. A un compañero mío casi lo hicieron ahogar, a otro lo golpearon con un palo. A mí casi me chocan la embarcación en la que me transportaba por el río”, relata Alex. “Hay gente que sí entiende, principalmente en las comunidades originarias, con las que hacemos un trabajo conjunto para proteger su territorio y el medio ambiente”, sostiene José Luis Howard, jefe de Protección del Parque Nacional Madidi.

Como parte de sus actividades anuales se ha programado una reunión de coordinación de guardaparques en San Buenaventura, pero son pocos los que asisten porque la mayoría se encuentra en lugares lejanos, donde su labor no se limita a evitar el ingreso de cazadores y madereros, sino también a cumplir las funciones de enfermeros, guías de turismo, orientadores en proyectos agropecuarios y hasta mecánicos. Hace tres meses, por ejemplo, un indígena leco llegó al campamento de la comunidad Torewa para pedir ayuda, porque su esposa estaba a punto de dar a luz. A pesar de estar solo, el guardaparques caminó varias horas con tal de llegar a la vivienda, donde socorrió a la madre y a su bebé. “El guardaparque es el esposo ideal, porque hace de todo”, bromea José Luis.

El 8 de noviembre se celebra el Día del Guardaparque Boliviano para recordar el sacrificio de estos trabajadores. Aquella fecha, pero en 1995, dos guardaparques que patrullaban el Parque Nacional Amboró (en Santa Cruz) vieron al otro lado del río Yapacaní a una persona armada que estaba en apronte para cazar un jochi. Clemente Cruz —quien tenía más experiencia en la protección de áreas protegidas— ordenó a su compañero Erwin Bravo que cruzara por la parte más baja, mientras que él iba a hacerlo directamente hacia el cazador. Si bien salvó la vida del jochi, a pesar de ser un nadador experto, Cruz falleció en cumplimiento de su deber.

En el ámbito nacional, hasta el momento han fallecido 17 guardaparques que resguardaban los recursos naturales de las áreas protegidas. Unos sufrieron accidentes, otros se ahogaron y algunos fueron acribillados, como en Apolobamba (La Paz), donde tres personas fueron asesinadas por cazadores de vicuñas.

Por ello, los “guardas” del Madidi —como son mejor conocidos— coinciden en que se necesita más apoyo logístico, renovación de equipamiento y, sobre todo, más guardaparques que protejan el área protegida, una de las 22 que existen en Bolivia, donde no solo está el futuro de la fauna y flora del mundo, sino de la humanidad.

El área fue creada en 1995

El Parque Nacional y Área Natural de Manejo Integrado Madidi fue creado en 1995, a través del Decreto Supremo 24123, durante la presidencia de Gonzalo Sánchez de Lozada. Con una extensión de 1.878.760 hectáreas, este sector tiene cinco ecorregiones: sudoeste de la Amazonía, cerrado, yungas, bosques secos interandinos y puna norteña.

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