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Llévame en tu bicicleta

Para conmemorar el 32 aniversario de El Alto, la Alcaldía organiza el cicloturismo Altupatamarka.

Una postal a los pies de la Virgen Blanca, en la zona Tejada Alpacoma. Foto. Pedro Laguna

Una postal a los pies de la Virgen Blanca, en la zona Tejada Alpacoma. Foto. Pedro Laguna

La Razón (Edición Impresa) / Marco Fernández R. / La Paz

00:00 / 12 de marzo de 2017

A Rocío le encanta manejar bicicleta desde pequeña. Es que nada se compara con la sensación de equilibrar el cuerpo sobre un equipo de dos ruedas y combinar el movimiento de los pies para pedalear. No obstante, eso de ir sola y no saber adónde hicieron que deje esta práctica por algún tiempo, hasta que en enero se enteró de que el Gobierno Autónomo Municipal de El Alto (GAMEA) está organizando, para el sábado 18 de marzo, el cicloturismo Altupatamarka, un recorrido imperdible que combina el deporte y la visita a lugares de belleza natural.

Esta práctica recreativa no competitiva combina la actividad física y la visita a sitios de interés. Para acercarnos un poco a los inicios del cicloturismo habrá que remontarse a julio de 1842, cuando al escocés Kirkpatrick Macmillan —un herrero que fabricó la primera bicicleta a pedales de la historia, en 1839— se le ocurrió la idea de viajar desde su natal Keir hasta Glasgow. Con un vehículo que pesaba más de 26 kilos, con ruedas de madera maciza forradas con hierro, el inventor empleó dos días y medio para cubrir 109 kilómetros. Lamentablemente, Macmillan también es recordado porque cometió el error de nunca haber patentado su invento, pues cuatro años después (1846) Gavin Dalzell copió el diseño y lo anotó a su nombre.

La posibilidad de salir al campo, conocer nuevos lugares, rodearse con la naturaleza y hacerlo sin la ayuda de algún motorizado ha llevado a que en la actualidad existan distancias amplias y trayectos regulares para desarrollar esta diversión ecológica, como ocurre en ciudades de Holanda, Alemania e Inglaterra, aunque es el cicloturista quien suele definir su propia ruta y distancia.

La marca turística que la municipalidad alteña está promoviendo combina  tres elementos: cultura, naturaleza y aventura. “Queremos que la población conozca más y se sienta más querendona de su ciudad”, sentencia Diego del Carpio, responsable de Promoción Turística del GAMEA, quien promovió en 2013, con motivo de conmemorar un año más del aniversario de la ciudad joven, el primer cicloturismo de esta ciudad, que por tal motivo fue bautizado Altupatamarka.

De acuerdo con un estudio de la municipalidad, de cada 10 alteños, seis suelen manejar bicicleta, debido a que la urbe es plana. Aquella primera vez participaron 70 deportistas, con un recorrido que empezaba en la plaza Juana Azurduy de Padilla, pasaba por Villa Dolores y culminaba en Amachuma, en el distrito rural 10.

La segunda versión se denominó Jach’a Sariri y enlazaba varios sectores del centro urbano, a la misma asistieron solo 70 personas como consecuencia de la dificultad de la ruta, por lo que desde el año pasado fue retomado el Altupatamarka.

“Es muy interesante porque comienzas en la urbe, después pasas por la parte periurbana y luego vas al área rural. Es una mezcla de belleza paisajística”, asegura Diego momentos antes de dar las indicaciones a los jóvenes (en su mayoría estudiantes de Turismo de diversos institutos y universidades) que se preparan para ser guías del cicloturismo por el 32 aniversario de El Alto.

El encuentro no podía ser en un lugar más intimidante que las inmediaciones de la plaza Juana Azurduy de Padilla, donde por esos días se está realizando la feria de Alasita. Es por ello que las calles circundantes están llenas de bocinas y gritos de reproches por la trancadera vehicular.

Al contrario de ese panorama, los futuros guías lucen seguros y decididos a comenzar la ruta en bicicleta, que después de pasar por la plaza donde se encuentra la estatua de la guerrillera pasa por algunas calles hasta llegar a la Casa del Arquitecto. Entre sus características singulares, la urbe alteña es conocida por la forma y colores de sus edificios, que han sido catalogados como arquitectura andina, que fue impulsada por el ingeniero y constructor Freddy Mamani. No obstante, observar la Casa del Arquitecto es llevarse una sorpresa por la manera en que fue edificada, como si fueran seis cajas puestas una sobre otra de manera aleatoria. Rubén Darío Ramos, vicepresidente del Colegio de Arquitectos de El Alto, explica que esta construcción es una propuesta no tradicional que se enmarca en el estilo deconstructivista, que se caracteriza por la fragmentación, el diseño no lineal, la manipulación de la superficie de las estructuras y una geometría no euclídea —que distorsiona y disloca algunos principios arquitectónicos—. Para sintetizar, algunos albañiles y vecinos lo llaman el edificio borracho o la casa que se está cayendo.

Después de la explicación, la comitiva sube a sus bicis y se traslada a Ciudad Satélite. A Rocío le encanta el ciclismo, así es que se preparó mucho para este itinerario de seis atractivos, pero de repente escucha una explosión seca en la parte trasera de su vehículo. “Quería continuar, pero al momento de pedalear sentía dura la bici”. La llanta trasera ha reventado. Uno de los objetivos de esta actividad es fomentar la solidaridad, por ello uno de los ciclistas se apresura en observar el desperfecto, mientras que los demás detienen la marcha para ayudar en lo que pueden. El recorrido continúa por las vías que de a poco dejan de ser atolladeros, hasta arribar al museo Antonio Paredes Candia. El estanque que algún día sirvió para dotar de agua potable a los primeros vecinos de Ciudad Satélite fue convertido en un repositorio donde hay esculturas de artistas como Gonzalo Condarco, Susana Castillo y Marina Núñez del Prado, además libros y restos arqueológicos y memoria histórica.

La siguiente parada se encuentra en Alpacoma, donde la estatua de la Virgen de Copacabana —de 10 metros de alto y con forma triangular— luce —con los brazos extendidos— como protectora de la ciudad que mañana cumplirá 32 años. Es el primer mirador de la ruta, donde los ciclistas dejan de sentir el cansancio porque se dedican a observar parte de La Paz.

Falta poco para llegar  a Kaque Marka, el último de los seis puntos turísticos de Altupatamarka.

Apenas queda tiempo para disfrutar de este espacio, ya que continúa el recorrido por la avenida Panorámica, donde niños y padres observan con curiosidad el paso de las bicicletas, incluida la que maneja Rocío, quien cambió por otra en mejores condiciones. El tramo tranquilo, con pocos vehículos, cambia cuando se ingresa a la carretera que conecta La Paz con Oruro. Es el momento en que los participantes sienten la emoción de circular en contrarruta con cientos de vehículos. “Es adrenalina intensa porque a metros pasan varios camiones, a más de 40 y 60 metros por hora”, comenta Diego, quien lidera la comitiva sobre dos ruedas.

Después de unos minutos de sol intenso, el grupo llega a uno de los miradores más bellos de la urbe: Atipiris. Luego de arribar al cruce Ventilla se dobla a la izquierda hasta alcanzar un parque enmallado que tiene parrilleros. Al continuar avanzando para descansar en la amplia terraza, de repente se abre un panorama sin igual, con una franja horizontal donde se puede observar la magnificencia del Huayna Potosí, el Chacaltaya, el Mururata y el omnipresente Illimani. Esta vista se completa con la laguna de Achocalla, que a esa hora luce más azul que nunca.

Ya se siente el cansancio, pues han sido muchos kilómetros los que se han pedaleado, aunque con la satisfacción de haber pasado por cultura, naturaleza y aventura. Fabiola Calderón estaba disfrutando del cicloturismo, hasta que se salió el pedal izquierdo y después, cuando inclinó la bicicleta, el otro. Ahora está sentada en una vereda, algo agotada, pero confiada en que sus nuevos amigos encontrarán los repuestos para solucionar la avería.

Con pernos prestados y algún alambre al que se le amplió su vida útil, otra vez la comitiva completa recorre el área rural alteño hasta llegar a Amachuma, donde están los chullpares de Kaque Marka. La hazaña de manejar bicicleta por El Alto a través de lugares bellos se repetirá el 18 de marzo. Llévame en tu bicicleta.  l

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