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Lino Alberto Velásquez

La paternidad despertó lo pedagógico en el orureño para que sus hijos aprendan aritmética jugando y así inventó el denominado Cacho Aritmético, donde los dados son la mejor forma de aprender. Ingenioso.

Lino Alberto Velásquez. Ilustración: Frank Arbelo

Lino Alberto Velásquez. Ilustración: Frank Arbelo

La Razón (Edición Impresa) / Liliana Aguirre

00:00 / 09 de julio de 2017

Nunca había jugado cacho, jamás le llamó la atención, pero desde hace 10 años, Lino Alberto Velásquez Barral instaló en su casa “El cachódromo”, un espacio donde se dedica a enseñar operaciones matemáticas de suma, resta, división y multiplicación de manera lúdica con la invención de un juego al que denominó  Cacho Aritmético, que consiste en aprender jugando con los dados.

“Los niños y niñas son torturados al momento de aprender matemáticas, cuando deberían acercarlos a ella con gusto. Un estudiante motivado puede aprender muy rápido”, explica el ingeniero civil.

Padre de tres hijos, no quiso que sus retoños la pasaran mal aprendiendo operaciones aritméticas y con ellos probó su invento. “Mis hijos son mi testimonio educativo familiar, ellos dieron frutos porque uno se ganó una beca Simón I. Patiño a Suiza, para estudiar informática. Sucedió en 2007  y con esa gran noticia decidí dejar mi trabajo en el Ejecutivo municipal para enseñar el cacho aritmético a otros niños”, recuerda hoy.

Este hombre orureño explica que con el cacho aritmético se pueden hacer más de 177 operaciones; desde la más sencilla hasta la más compleja y que todos aprenden desde los cinco años hacia adelante. “Doy por sentado que todos los que juegan saben sumar y no importa la edad. Entre sus pares habrá un ganador y el ganador le cobrará sus penitencias. Eso aviva las ganas de competir y todo es diversión”.

Si bien gran parte de las actividades que realiza don Alberto son financiadas por su familia, él brinda cursos y talleres para niños. “Aún cuesta bastante subsistir de esto, pero es una forma de darle gracias a Dios por los hijos que me dio, que ahora tienen 22, 26 y 28 años”.

Su pasión es tan grande que publicó dos libros donde condensa esta historia de éxito y se centra en que se puede aprender jugando. También organiza campeonatos de cacho por diferentes ciudades. “Hay profesoras que me invitan a sesiones para capacitarlas o enseñe a sus alumnos. Todos se divierten aprendiendo”. Velásquez Barral se encuentra en La Paz y en su visita dará clases desde el 3 de julio en el salón Momoka (Almirante Grau 541). Sus sesiones son ocho en total de 80 minutos cada una, en las que promete que los estudiantes se harán amigos de los números. “Invito a los padres a que permitan que sus hijos se diviertan en este invierno aprendiendo matemáticas y desarrollando su agilidad mental.

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