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CHICO vol. I

Ch’enko total. El papirri: personaje de la Pérez, también es Manuel Monroy Chazarreta.

Chico Buarque

Chico Buarque

La Razón (Edición Impresa) / Manuel Monroy Chazarreta

13:00 / 05 de diciembre de 2019

Un honor escribir sobre uno de mis ídolos: Chico Buarque. Francisco Buarque de Hollanda nació en Río de Janeiro en 1944. Acaba de cumplir 75 años. Juega fútbol tres veces por semana en una canchita que hizo hacer en las afueras de Río llamada Vinicius, en homenaje al poeta. Me atrevo a plantear una primera gran etapa en su vida hermosa, desde su nacimiento en 1944 hasta 1967, cuando cumple 23 años. A los dos añitos la familia Buarque lo traslada a San Paulo; su padre, un académico, erudito, historiador, Sergio Buarque de Holanda, y autor del libro fundamental Raíces de Brasil, es trasladado de universidad. A Chico le decían El carioca en su barrio paulista. Dice que escuchaba a Elvis, a Los Platters, a Sinatra, hasta que aparece en 1959 la iluminación de Chega de saudade inaugurando la bossa nova con la triada perfecta: el intérprete Joao Gilberto con su batida (ritmo) en la guitarra y su voz minimalista, la composición de Tom Jobim con una armonía inusual y jazzística, pero con ritmo afrobrasilero nacido del samba, y la letra de calidad del poeta Vinicius de Moraes. Chico tenía 15 años, siente que con la bossa podía ser moderno y brasilero simultáneamente, sin embargo siempre reconoce que la música brasileña de los ‘40 y ‘50 de Noel Rosa, Ataulfo Alves, Dorival Caymmi lo alimentaron desde el útero.

Saliendo bachiller se va a estudiar Arquitectura a Río; universitario empieza a componer sus primeras canciones con pura intuición y tocando en la guitarra pedazos de bossas de Jobim, Lyra y Toquinho. Compone a los 21 años Sonho de Carnaval y Pedro Pedreiro, logrando su primer simple y primer contrato con TV Record, era 1965, decide dejar la Arquitectura para cantar y componer profesionalmente. En 1966 su canción A banda gana el Festival de la Record, es un hit, tapa de revista, autógrafos, unanimidad, hasta Mina graba la canción en Italia. Sale su primer LP Chico Buarque que además contiene la bella canción Carolina, canción que me enamoró de mi esposa.

1967 es clave, inicia la segunda etapa que propongo se extienda hasta 1978. Chico conoce ese año a su ídolo, Tom Jobim, un compositor de 36 años que le agarra gran cariño, juntos van a comprar un piano eléctrico para el joven, estudia un año de piano, armonía, teoría de la música con la profesora Wilma Graza. —Aprendí más en la práctica, dice, brigando con mis músicos y mis parceiros (las parejas autorales en brasilero)—. Chico comienza a ser letrista de varios músicos. Su primer parceiro importante fue el mismo Tom Jobim quien le pide le ponga letra a Retrato en branco y preto, una hermosa canción. En esta segunda etapa, Chico se consolida como gran compositor y por sus ideas siempre progresistas y de izquierda conoce la censura y la persecución política de la dictadura. En 1969 decide asilarse en Roma, no daba más, allí con esposa e hija la cosa se le pone muy difícil, hace canciones bajo presión para sobrevivir, su destierro dura 14 meses, vuelve a Brasil para —de una manera inteligente— soportar la censura. De esta época son canciones impresionantes como Atrás da porta, parceria con Francis Hime; la dramática Olhos nos olhos, al crearla Chico imagina el rostro de Maria Bethania cantándola. Es notable su talento para componer canciones femeninas, Chico escribe muchas obras como mujer, cuenta que afina ese talento componiendo canciones para personajes femeninos de obras de teatro.

La década de 1970 es vital, nace Construcción (1971), una obra maestra, el texto penetrante cuenta la historia de aquel Pedro Pedreiro ahora en tragedia, la música es tensa, conmovedora, la orquestación magistral. Luego llega la poderosa O que será (1976), compuesta para el filme Doña Flor y sus dos maridos, de Bruno Barreto, en base a la novela de Jorge Amado. Por la censura, Chico es obligado a hacer tres versiones de la canción, O que será, A flor da pele y A flor da terra, su versión es la primera, sale junto a la voz de Milton en el discazo Meus caros amigos de 1976. De esta época es la hermosa Valsinha con parceria de Vinicius de Moraes —Él no necesitaba que yo le haga la letra, le dice a Almir Chediak, pero era un gesto de ser amigos, compadres. Graba el disco Ao vivo junto a Caetano Veloso que marca una época en la MPB. Chico desarrolla una particular manera de enlazar la armonía con un resultado melódico sorprendente; aquello de aprender retazos de canciones creo tiene algo que ver pues genera con esta búsqueda a tropezones su propio estilo. Reconoce y ama el mestizaje brasileño resaltando que lo negro es lo esencial, sus textos son poéticos, relata crónicas, reflexiona, ama, chora. Sobre la censura crea un himno, A pesar de voce (1978), un samba coreado por todos que propone, detrás de una discusión de pareja, la protesta contra la dictadura y logra sortear de manera magistral la censura. Porque la censura aquella tenía dos etapas: se presentaba la letra de la canción a un Comité de Censura dependiente de los militares, allí se censuraban palabras o todo el texto. Luego se hacía una función exclusiva con otro comité más intelectual, menos milico, para que compruebe con bolígrafo y papel si se cumplía la orden. En el caso de la hermosa Atrás da porta, el comité censuró la palabra pelos cuando en el dramático texto ella se abraza al pijama, a teus pelos… Chico cambió la palabra por pechos; en la versión en vivo de la gran Elis Regina, la cantante le cascó nomás pelos, la solución fue subir los aplausos de la gente en la palabra prohibida y zafar. Chico Buarque dice que desde 1978 su música respira mejor, es posible que esto esté relacionado con una dictablanda en Brasil decadente. Sin embargo, esta segunda etapa tuvo mucho aire, tal vez apretado en la garganta y en el pecho, pero aire bendito que hasta hoy nos hace arrepiar.

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