El Financiero

El 73% del turismo se concentra en Avaroa

Este año implementarán un sistema de cobros en 19 áreas nacionales con resguardo.

La Razón (Edición Impresa) / Marco A. Ibáñez / La Paz

00:00 / 06 de febrero de 2019

De las 22 áreas protegidas que tiene Bolivia, la más visitada en 2018 fue la de Eduardo Avaroa. 152.892 turistas (73,8%) recorrieron esa reserva nacional de fauna andina, dejando una recaudación de Bs 22 millones.

Otras zonas a las que llegaron los viajeros fueron Torotoro (11,3%), Madidi (3,4%), Otuquis (2,7%), Sajama (2,5%), Tunari (1,3%) y Carrasco (1,2%), que junto al resto de las zonas sumaron 54.141 visitas y Bs 3 millones.

Con el objetivo de incrementar la cantidad de visitantes y las recaudaciones por esa actividad en las regiones menos visitadas, el Servicio Nacional de Áreas Protegidas (Sernap) llevará adelante este año actividades de promoción en los sectores de turismo y producción ecológica.

Las primeras comprenden la definición de rutas, paquetes, ofertas turísticas y reglamentos, así como la implementación del Sistema de Cobros (Sisco). Las segundas, la difusión de actividades productivas como del asaí, castaña, café, cacao, y miel, entre las comunidades y pueblos originarios que habitan en las zonas de protección, detalló el director del Sernap, Abel Mamani.

Esas actividades se realizarán en el marco de la estrategia Marco Referencial para el Desarrollo del Turismo Sostenible en Áreas Protegidas, que desde el año pasado define criterios e indicadores para la elaboración de planes estratégicos de desarrollo y manejo sostenible del turismo.

“Con esta herramienta estamos conservando la biodiversidad que existe en esos espacios protegidos (...) en coordinación con sus habitantes”, señala Mamani.

Las áreas protegidas nacionales cuentan con más de 150.000 habitantes que tienen relación directa con otros 2 millones de personas de 100 municipios relacionadas con zonas resguardadas, con 14 Tierras Comunitarias de Origen (TCO) y más de 10 mancomunidades municipales.

Representan, asimismo, un 16% del territorio nacional que con la suma de las zonas con resguardo departamental y municipa alcanza un 22% del país, terriotorio que concentra el 80% de la biodiversidad de Bolivia.

“El desarrollo del turismo organizado y responsable integra a las comunidades locales a la actividad turística y genera empleos directos e indirectos y prestación de servicios de hospedaje, alimentación, guía, transporte, venta y otros. El turismo tiene un efecto multiplicador, por cada empleo directo generado se producen tres indirectos”, destaca Mamani.

Planificación. Para esta gestión, el Sernap cuenta con un presupuesto de Bs 78 millones, destinado a gastos administrativos y operativos, como el pago de salarios para 325 guardaparques y jefes de protección, combustible, mantenimiento de vehículos de transporte, campamentos y equipamiento.

El año pasado, se recaudó con el Siscor unos Bs 25 millones de los cuales 22 millones fueron originados por Eduardo Avaroa.

Al respeto, Mamani anticipa que hasta diciembre, otras 19 zonas en preservación aplicarán este sistema, mejorando el control de ingresos y optimizando su distribución entre los actores. “Con este sistema estamos construyendo la base hacia la autosostenibilidad financiera”, afirma.

Los recursos captados por el Sisco se distribuyen en cuatro ítems: mantenimiento del área protegida, fondo de emergencias para atender contingencias, ahorro en un fondo fiduciario administrado por el Banco de Desarrollo Productivo (BDP) y un fondo de gestión social que beneficia a los comunarios que habitan en las zonas de preservación.

Pero no todas las comunidades están de acuerdo con los porcentajes y el destino de los recursos. Tal es el caso de los pobladores de Torotoro, que en pasados días expresaron su molestia y exigieron transparencia en la administración de los fondos recaudados.

Al respecto, el Director del Sernap indicó que el conflicto fue el resultado de la falta de información y que se solucionó luego de efectuar una explicación a los representantes de las 11 comunidades. Se ratificó, agrega, que los Bs 850.000 acumulados en los últimos años se utilizarán en la construcción de albergues turísticos en ese parque nacional.

El guardián de parques es un ‘todoterreno’

El déficit de presupuesto y personal afectan a todas las áreas protegidas del país

La falta de personal y presupuesto para combustible, mantenimiento de vehículos, deslizadores y motores fuera de borda son algunas de las dificultades que enfrentan la Asociación Boliviana de Guardaparques y Agentes de Conservación (Abolac), que trabaja en las 22 áreas protegidas del país.

“Al margen de realizar nuestro trabajo en las fronteras, nosotros sentamos soberanía en regiones a las que no llegan ni la Policía ni los militares”, resalta Santos Mamani, presidente de Abolac y guardián del parque Cotapata.

La Asociación, indica, protege un área de más de 180.000 kilómetros cuadrados con 325 guardaparques de 1.200 que se requieren para esa tarea. Pese a prestar este importante servicio, los guardaparques todavía son contratados de manera eventual, pese a que cuentan con más de 20 años antigüedad laboral.

Su labor, lamenta, pone muchas veces sus vidas en riesgo frente a las actividades del narcotráfico en zonas fronterizas, como en San Fermín (Madidi), al norte de La Paz y en la frontera con Perú. “Es una zona de nadie, donde no quieren saber de la existencia de militares y policías”, señala.

Pese a las carencias para desarrollar su trabajo, el guardaparque boliviano es un “todoterreno”, destaca, ya que está capacitado en atención de desastres y emergencias, labores de búsqueda, sobrevivencia y manejo de recursos naturales.

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