El Financiero

El ‘oro blanco’ se transforma en batería en 22 pasos

La Razón visitó las plantas que ‘tejen’ la industria boliviana de los evaporíticos.

La Razón (Edición Impresa) / Micaela Villa / Llipi, La Palca (Potosí)

00:00 / 21 de agosto de 2019

Volvió a funcionar luego de 34 años de encierro. Un montacargas construido en la desaparecida Unión Soviética transporta hoy equipamiento impulsado por litio extraído del mar de sal que Bolivia transforma en tecnología.

Para alcanzar esta meta, son al menos 22 las fases que los científicos, químicos e ingenieros de Yacimientos de Litio Bolivianos (YLB) deben seguir con exactitud, desde la obtención de la materia prima hasta el etiquetado final de los acumuladores de energía para su uso en los mercados.

Toda esta cadena de producción es trabajada en cuatro plantas en operación: en las plantas Industrial de Producción de Sales y Piloto de Carbonato de Litio, que se encuentran dentro del salar de Uyuni, en la localidad de Llipi, y en las factorías piloto de Materiales Catódicos y de Baterías de Litio que se instalaron en la población de La Palca.

En la primera —a través de un proceso de evaporación que tarda hasta un año— se extraen de la salmuera que cubre 160 piscinas gigantes formadas en 20 hileras cristales de silvinita, sodio, potasio y sulfatos de magnesio y de litio, entre otras sales.

Este complejo está a 140 kilómetros al oeste de la ciudad de Potosí, rodeado por las pequeñas comunidades de Chuvica y Río Grande y custodiado por el Regimiento “Loa” IV de Infantería.

“La salmuera es sal mezclada con agua natural que se trasvasa a las piscinas desde pozos que están a unos 50 metros de distancia”, detalla a La Razón Nahún Choque, ingeniero químico y técnico en procesos de la Planta Industrial de Producción de Sales.

En época de invierno y clima seco (de junio a agosto), la evaporación es favorable debido a que los rayos del sol golpean directamente a las piscinas, pero en época de calor y precipitaciones pluviales (de noviembre a febrero) la  obtención de cristales es menor, debido a que éstos se diluyen con el agua de lluvia y a que las piscinas llegan a inundarse, por lo cual algunas de ellas entran en mantenimiento y otras son reactivadas.

“La época de lluvias es crítica para nosotros”, afirma Choque.

La evaporación “podría ser forzada (con el uso de gas, por ejemplo), pero es un gasto de tecnología”. Así que “todo lo estamos haciendo naturalmente”, agrega.

El profesional asegura que actualmente todas las piscinas están funcionando y que para “más adelante” se proyecta la construcción de más albercas, para dar continuidad a la producción de sales pese a los aguaceros.

Mientras, las bombas continúan trasvasando por día de 1.000 a 1.500 metros cúbicos de salmuera a cada una de las piscinas de hasta 1,5 metros de profundidad, las cuales ocupan una superficie total de 10 hectáreas y no se ven con facilidad, ya que al igual que los caminos que las conectan fueron construidas con sal.

Espere…

Insumos.  Una vez concluido el proceso de evaporación, los cristales resultantes —que desde el suelo alcanzan una altura de entre 60 y 80 centímetros— son cosechados con  maquinaria pesada.

De todas estas sales, solo el sulfato de litio pasa a la Planta Piloto de Carbonato de Litio, la cual está a cargo del químico Fidel Usnayo.

Luego de al menos siete pasos, el sulfato de litio se convierte allí en carbonato de litio (Li2CO3) de grado técnico (con 99% de pureza) que es embolsado en yutes de 20 y 500 kilos para su exportación a Estados Unidos, Rusia y China.

“Se utiliza generalmente en la industria del vidrio y de la cerámica, en revestimientos especiales. Este año, se prevé comercializar entre 200 y 300 toneladas”, afirma Patricia Morales, encargada del Área Comercial de Yacimientos del Litio Bolivianos (YLB).

En esta planta piloto, el Li2CO3 se vuelve a purificar hasta obtener una pureza con grado de batería (de 99,5 y 99,7%).

Ese compuesto se transforma después en la Planta Piloto de Materiales Catódicos en NMC (óxido de níquel,  manganeso, cobalto y litio) y LMO (óxido de manganeso y litio), elementos que tienen una coloración oscura y aspecto polvoriento y son la base para producir baterías de litio.

Según los técnicos, existen otros “caminos” para el desarrollo de acumuladores de electricidad, pero fueron patentados por otras industrias del mercado emergente de energías limpias.

Hugo Avilés, técnico en producción del LMO, indica que, para anular la humedad en la planta, el trabajo científico se realiza en un clima atemperado de entre 20 y 25 grados centígrados, mientras en el exterior predominan en invierno temperaturas bajo cero. Para evitar cualquier contaminación; asimismo, técnicos y visitantes deben usar ropa de protección “química y biológica” para que nada de polvo pueda ingresar al interior de esa factoría,

Esta etapa —al igual que las demás en el resto de las plantas— se encuentra a cargo de ingenieros bolivianos que tienen entre 20 y 45 años de edad, ellos proceden de otros departamentos y están “listos para ingresar a la fase industrial”. Un ejemplo de esa determinación son las filas de baterías para carros eléctricos y sistemas fotovoltaicos listas para usar, que permanecen acumuladas en uno de los estantes del complejo.

En el lugar, los especialistas combinan en un líquido el NMC y el LMO con otros componentes anódicos y catódicos, mezcla que luego se utiliza para recubrir láminas metálicas colectoras de corriente. Después se procede al ensamblado, se sueldan los bornes positivos y negativos, se llenan la baterías con electrolitos y se aplican las primeras recargas eléctricas.

La batería terminada se blinda contra explosiones y se somete a más de 20 pruebas de calidad y seguridad: de sobrecarga, corte circuito, caída libre, sobretensión, perforación, deformación y almacenamiento a altas y bajas temperaturas, entre otras, detalla el jefe de la Planta Piloto de Baterías, el físico José Tito Churqui.

Espere…

Funcionamiento. El último paso es darles distintas configuraciones para alcanzar voltajes y corrientes según su aplicación.

Uno de los proyectos exitosos  de todo este proceso es un pack ligero de 64 baterías de ión-litio de 32 voltios que desde este año impulsa un montacargas ruso fabricado en 1974. Este artefacto, bautizado como “Chapulín”, que funcionaba antes con una pesada batería de plomo, posee hoy una autonomía de hasta cuatro horas de rodaje y sirve para probar el alcance del talento tecnológico boliviano.

Otro proyecto es la construcción de un automóvil experimental que funcionará con un pack de 200 baterías de 100 amperios hora y 64 voltios, adelanta Herwing Borja, director de  Electroquímica y Baterías de YLB, empresa a través de la cual el Estado impulsa la industrialización de los recursos evaporíticos del país.

Las pruebas en este motorizado ligero permitirán determinar niveles de energía, acumulación, tiempo de autonomía y otras características necesarias para una batería de alta capacidad.

“Este pack es un inicio. Primero hay que gatear, luego caminar y luego correr. Hoy, estamos probando (los acumuladores) en vehículos pequeños para ver las necesidades y requerimientos. Tal vez en un futuro produzcamos baterías más grandes (las actuales miden unos 15 cm de largo), con mayor potencia y con otro tipo de configuraciones”, dice Borja.

Al momento, la planta piloto también produce baterías que hasta septiembre llevarán energía eléctrica hasta 200 familias de Yocaya (Potosí) que aún usan mecheros. Luego se llegará con estos productos a otros municipios.

También se proyecta la fabricación de acumuladores de energía para laptops, computadoras y bicicletas eléctricas.

El proyecto de industrialización del salar de Uyuni con la alemana ACI Systems requerirá de una inversión de $us 1.300 millones, que incluye la actual construcción de una planta industrial de carbonato de litio; mientras que el trabajo con la china Xinjiang Tbea Group-Baocheng en Coipasa y Pastos Grandes requerirá de unos 2.300 millones.

En el segundo caso, las negociaciones están en curso, pero se espera que esa firma, asociada con YLB, instale una planta en China.

El mar de sal ha permitido llegar al proyecto hasta este punto, pero el camino aún es largo.

Recursos para nuevas capacidades

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El Estado invertirá en La Palca unos $us 35 millones en la construcción de un centro de investigación científica para el desarrollo de las capacidades del litio y de otros minerales.

Alcance

Este laboratorio “será uno de los más modernos de América Latina y el más importante del país”, asegura el gerente ejecutivo de YLB, Juan Carlos Montenegro.

Objetivo

“Estará orientado al desarrollo de la investigación para el procesamiento de sales y a los materiales para la fabricación de baterías de litio”.

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