El Financiero

Fernando Hurtado: ‘Es inaudito que estemos hoy con 70% de empleo informal’

El presidente de la Cámara de Industria, Comercio, Servicios y Turismo (Cainco) de Santa Cruz propone para la implementación de un nuevo modelo “trabajar de manera más coordinada, como socios, con los tres niveles de gobierno”.

Fernando Hurtado Peredo, presidente de la Cainco de Santa Cruz

Fernando Hurtado Peredo, presidente de la Cainco de Santa Cruz Foto: Cainco

La Razón (Edición Impresa) / Walter Vásquez / La Paz

00:00 / 03 de abril de 2019

— En estos 13 años de gobierno del MAS ¿el empresariado privado ha sido tratado como “socio” del Estado boliviano?

— El concepto de ser socio del Estado trasciende más allá de la política y del gobierno de turno. Según la Real Academia de la Lengua Española, socio es una persona que está asociada con otra para conseguir un fin común. En ese sentido, con la mirada puesta en el crecimiento y desarrollo del país consideramos que los empresarios somos socios no solo del Estado en sus distintos niveles, sino del país entero en su conjunto, porque buscamos ese fin que es el bien común. Por eso debemos ser tratados como socios; es decir, brindándonos condiciones para que podamos ampliar nuestro aporte al país generando más fuentes de empleo y oportunidades para más bolivianos. Las experiencias exitosas de crecimiento en el mundo durante las últimas décadas han sido resultado de una asociación en pro del desarrollo entre los sectores privado y público, a los cuales se debe añadir también la academia o investigadores (...). En lo específico, como es de conocimiento público, las relaciones entre el sector empresarial privado y el gobierno del MAS han sido al inicio tensas por una fuerte carga ideológica que consideraba al empresario como alguien únicamente interesado en el lucro y no como lo que es: un protagonista del desarrollo que, en conjunción con los empleados, generan valor a la economía. Hoy las relaciones han mejorado ante el convencimiento parcial de parte de las autoridades de que los empresarios son fundamentales para promover mejores oportunidades. Desafortunadamente, todavía se sienten limitaciones en el área de la política laboral, en las restricciones a la actividad económica —en especial en las exportaciones—, y en las excesivas fiscalizaciones de los distintos órganos públicos que generan multas y otras contravenciones que impiden que las empresas se focalicen en producir.

— ¿Cuáles son las condiciones que la inversión privada necesita para ampliar su participación en el país?

— Varios análisis serios sobre el tema ubican a la (actual) política laboral como la barrera más significativa para la formalidad, para la creación de empleo y para el desarrollo. Esto está incluso en lo más básico, que es la forma en que se define los incrementos salariales, la cual debe tomar en cuenta la posición del sector empresarial privado, como lo establece la Organización Internacional del Trabajo (OIT). Uno de los parámetros fundamentales para tal fin, sino el más importante, es medir el crecimiento de la productividad de los trabajadores de la empresa. Bajo estos parámetros tendríamos una negociación más equitativa que nos permitiría ser competitivos en el nuevo contexto de la economía que está en una etapa del ciclo de crecimiento bajo. Nos parece inadecuado para el país que el crecimiento del salario mínimo haya sido 16% desde 2012, puesto que va más allá de lo que es reponer el costo de vida —que aumentó 4% en promedio— y no es equiparable al incremento de productividad que habría tenido la población con menores calificaciones. Otro aspecto es la lucha contra la informalidad y el contrabando, que están ahogando a las empresas que pagamos todos los tributos y respetamos todas las normativas nacionales, por onerosas que éstas sean. Por eso solicitamos fortalecer esta lucha para disminuir la informalidad y fundamentalmente el contrabando. Valoramos los esfuerzos, pero necesitamos resultados; y si no es suficiente, cambiar la estrategia de lucha contra ambos flagelos. Es inaudito, por decir lo menos, que todavía estemos en pleno siglo XXI con 70% del empleo informal y que casi la mitad de la producción se desarrolle fuera del ámbito de la ley, en el contexto de una sociedad principalmente urbana. Igualmente, la excesiva burocracia es otro de los factores que limita el accionar del sector empresarial privado. A medida que se apliquen medidas que simplifiquen trámites, no destinaremos tantos recursos económicos y humanos a la excesiva tramitología que emana del sector público y podremos destinarlos a ser más productivos.

Asimismo, parte del reclamo justo que hacemos sobre el desafortunado enfoque punitivo o castigador de los impuestos radica en que estemos con una nota de 22 sobre 100 en los trámites para pagar tributos, según el ranking de “Haciendo Negocios” del Banco Mundial, lo que nos coloca en el puesto 186 de 190 países. Esto nos debe llevar a la reflexión sobre cómo facilitamos al empresario y al ciudadano cumplir sus deberes y no generamos una legislación tributaria que implique una alta posibilidad de que se generen errores con altos costos por multas y sanciones.

— ¿De qué manera impactará en la economía cruceña el desarrollo de proyectos como los biocombustibles, Puerto Busch y otros estratégicos?

— Primero debo puntualizar que el impacto de estos proyectos no solo repercutirá en la economía cruceña, sino en todo el país. Todas ellas son obras localizadas en Santa Cruz, pero enfocadas en Bolivia. Por ejemplo, el beneficio de los biocombustibles es liberar recursos para obras en todo el país, además de aportar un punto porcentual al crecimiento del PIB en el corto plazo. A su vez, los puertos que ya están operando mediante el canal Tamengo y la hidrovía Paraguay-Paraná están dinamizando el comercio con el Atlántico. Además que su uso implica un ahorro de al menos 14% de los costos logísticos a los principales mercados, algo que también es de beneficio para exportadores y también consumidores a nivel nacional. Con la implementación de Puerto Busch, el efecto será aún mucho más visible y tangible para el comercio exterior.

— ¿Qué otros proyectos de envergadura impulsa hoy el sector en el departamento?

— Es prioritaria la provisión de infraestructura y logística que continúan pendientes y que son cruciales para el país, y esa sincronía necesaria con el sector privado. Por citar algunas y solo refiriéndome a las de esta región: el proyecto hidroeléctrico de Rositas, la explotación e industrialización del Mutún y el Hub de Viru Viru para mejorar la conectividad aérea. Todo esto debe ser hecho tomando en cuenta lo mejor en alternativas técnicas, procedimientos y prácticas para la licitación, adjudicación y ejecución de los mismos, como su posterior administración. Además, debe estar garantizado su financiamiento en el marco de una estrategia sostenible de endeudamiento para el país.

— El empresariado cruceño ha sido en ocasiones cuestionado por tener una presunta visión “regional”, ¿cuál es su posición al respecto?

— Santa Cruz no solo tiene una visión nacional, sino una esencia boliviana. Desde una perspectiva histórica, la bolivianidad se concentró en una etapa inicial en el suroeste del país, después en el occidente y actualmente en el oriente. En nuestro departamento habitan migrantes y sus descendientes que llegan incluso hasta el 40% de la población total. Así que la Bolivia del siglo XXI palpita en Santa Cruz (...). Por tanto, la visión regional ha sido complementada por una de profundo sentimiento boliviano. Santa Cruz es Bolivia y Bolivia es Santa Cruz. En retrospectiva, los proyectos que se desarrollaron desde los años cincuenta hasta el presente han sido generadores de empleo y oportunidades para todos los bolivianos que migraron a esta región. De igual forma, la lucha por las regalías petroleras permitió que todos los departamentos productores de hidrocarburos tengan recursos para su desarrollo. Actualmente, empresas cruceñas tienen una presencia nacional, con sucursales en todo el país, para brindar servicios y productos bolivianos de calidad. La vocación productiva de Santa Cruz tiene un impacto nacional, el cual no hubiese sido posible sin una visión nacional.

— ¿Cuáles son las principales propuestas de Cainco para impulsar el desarrollo nacional?

— En nuestra propuesta de desarrollo Desafíos del Siglo XXI para Santa Cruz, que lanzamos en 2016, propusimos tres líneas claras: la diversificación, la educación y la digitalización. Y no solo propusimos postulados, sino líneas específicas de trabajo en cada una de estas áreas, las cuales hemos impulsado en nuestros diálogos con todos los niveles de gobierno. En este nuevo punto de la historia económica mundial de alta disrupción hay que implementar una cultura innovadora, que desde las empresas, las universidades y la sociedad genere los cambios que precisa Bolivia. Por otro lado, trabajar en una exhaustiva revisión del modelo de desarrollo actual para que esté adecuada a la nueva realidad económica nacional e internacional.

— El vicepresidente Álvaro García pidió al empresariado privado propuestas para efectuar un posible cambio de modelo en la economía. ¿Qué planteamientos iniciales puede hacer la Cainco para impulsar esta transformación?

— El crecimiento se ha basado fundamentalmente en dos pilares: el mercado interno en su conjunto y la inversión pública. Durante el auge fue posible sustentar esta visión porque se tenía la entrada de recursos externos suficiente como para utilizar estas herramientas. Pero con el cambio de ciclo, existe un límite dado por el financiamiento. No podemos seguir endeudándonos de forma sostenida, puesto que un déficit fiscal promedio de 8% del PIB es complicado aun en un entorno en el cual la deuda externa está en torno al 25% del Producto. Tampoco es conveniente que nos financiemos con el uso de reservas internacionales por el rol que tienen en el sistema financiero y en mantener el régimen cambiario. Debemos ver que se preserve su nivel para tranquilidad financiera y externa. En ese contexto, el sector privado puede y quiere contribuir más al crecimiento y al empleo. Para eso planteamos trabajar de manera más coordinada, como socios, con los tres niveles de gobierno. Con el nacional, en regulaciones, especialmente laborales. Somos el cuarto país más caro en términos salariales en Latinoamérica, según el BID. Con el gobierno departamental podemos trabajar sobre el plan de uso del suelo y en temas medioambientales, para dar certeza para las inversiones en el sector agroindustrial. Y con el municipal en temas de coordinación metropolitana, ya que varios de los trámites más largos para crear y operar empresas están en el ámbito municipal. En síntesis, existe una dimensión macro que debe ser analizada para generar un ambiente de estabilidad global y otra micro que se refiere a los detalles para promover la producción y el empleo en los ámbitos regulatorios.

Perfil

Nombre: Fernando Hurtado Peredo

Nació: 18-12-1979

Cargo: Presidente de la Cainco

Un joven empresario con amplia experiencia en salud

Obtuvo su grado en Ingeniería Biomédica y su maestría en Administración de Empresas en la Universidad de Miami. Tiene una amplia experiencia empresarial en el sector de salud. Al momento, es director secretario del Proyecto Clínica Metropolitana de las Américas, director del Grupo Nacional de Inversiones-Nacional Vida y director ejecutivo de HP Medical. Entre 2009 y 2013 fue gerente de HP Medical en Santa Cruz. Se vinculó a la Cainco en 2010, cuando fue elegido director por primera vez. Desde esa fecha fue director de Fexpocruz, la UPSA y la AmCham.

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