El Financiero

Desayuno escolar sobreexige al pequeño productor

Sistema. El rubro confirma la baja cuota directa para la oferta de menor escala

Entrega del desayuno escolar.

Entrega del desayuno escolar. Foto: Fernando Cartagena – archivo

La Razón (Edición Impresa) / Walter Vásquez / La Paz

17:06 / 17 de julio de 2019

“No es tan fácil venderle al Estado y mucho más para un pequeño productor”, quien para acceder de manera directa a la riqueza generada por el desayuno escolar confronta un sistema de puertas abiertas para todos, basado en una lógica industrial.

Para comenzar a vislumbrar las oportunidades económicas que ofrece la Alimentación Complementaria Escolar, solo la Alcaldía de La Paz —una de las 339 que hay en el país— destinó Bs 75,88 millones a este beneficio en el periodo 2017-2018, según un análisis a las contrataciones públicas de esa institución edil efectuado por La Razón, en el marco de una alianza con Hivos y Miga para impulsar una serie de productos periodísticos basados en datos.

El trabajo revela que el pequeño productor no llega a tener una participación notable —al menos sin intermediarios— en ese rico mercado, pese a que un amplio marco legal aprobado en la última década dispone la protección, apoyo, fomento, incorporación y priorización de la micro y pequeña producción en las compras de las instituciones del Estado, no solo de su materia prima sino de sus productos procesados.

A modo de ejemplo, la investigadora Geovana Mercado recordó que en 2012 “se calculó que de todas las compras públicas de alimentos, el 3,2% corresponde a los pequeños productores”.

Aunque la proporción no se pudo actualizar —según explicó la ingeniera agrónoma— debido a que la base pública informativa del Gobierno no es clara y está incompleta, ésta sí pudo ser convalidada en su área de influencia por el Gobierno Autónomo Municipal de Cochabamba (GAMC). 

“Por los volúmenes de raciones consumidas en el desayuno escolar y por la composición de las acciones accidentales adjudicadas en el último quinquenio, no es difícil deducir que la mayor parte de las empresas para la provisión y distribución de los productos son grandes y medianas, y excepcionalmente en esta gestión una cooperativa y una empresa pequeña (PAN)”, corroboró Jenny Rivero, secretaria Municipal de Desarrollo Humano de esa Alcaldía.

PROVEEDORES. Así, en ese municipio, la provisión de líquidos fue adjudicada a la asociación accidental Unidos por la Nutrición, compuesta por PIL Andina, la Empresa Boliviana de Alimentos y Derivados (EBA) y la Cooperativa Integral de Servicios (Melqui); el suministro de sólidos a la asociación accidental Mi Llajta, conformada por Melqui, Inpasa, Orgánica del Sur, Productos Alimenticios Nutritivos (PAN) y el Grupo Valencia; y el abastecimiento de fruta a la compañía Capra.

Este grupo empresarial posibilita que 50 millones de raciones de 15 diferentes tipos de lácteos, de 11 variedades de sólidos y de tres categorías de frutas con origen en la producción local lleguen en esta gestión a 172.000 niños y jóvenes de 362 unidades educativas vallunas, con una inversión de Bs 58,32 millones.

En otras ciudades grandes, como La Paz y El Alto, se necesita de la misma manera “contar con empresas capaces de producir diariamente con inocuidad, higiene y sanidad”, remarcó Gabriela Terán, de la Fundación Alternativas, quien analizó la Alimentación Complementaria Escolar en las jurisdicciones mencionadas, que tienen 140.000 y 280.000 estudiantes, respectivamente,

Esos municipios “necesitan de empresas que tengan certificación del Servicio Nacional de Sanidad Agropecuaria e Inocuidad Alimentaria (Senasag), que cumplan con todas las normas y que tengan la logística para la distribución del desayuno”, afirmó la investigadora. “A veces, los proveedores pequeños no cuentan con esa capacidad y ambos municipios lo saben”, remarcó.

Estas debilidades de la oferta de menor escala tienen que ver específicamente con su insuficiente capital de operaciones, limitada capacidad productiva derivada de una menor capacidad instalada, tecnología precaria, ausencia de un sistema de costos y procesos productivos artesanales que comprometen la inocuidad de sus alimentos y bebidas; las que además tienen una presentación precaria, detalló la Secretaria Municipal de Desarrollo Humano de Cochabamba.

A estos puntos frágiles se añaden “la falta de conocimiento de normas y leyes de parte de sectores de decisión (en los municipios) que permitan la participación de estos productores” y la reducida capacidad organizativa del sector para darle valor agregado a su oferta, dijo Gonzalo Rocha, gerente de Negocios Institucionales de la Sociedad de Alimentos Procesados (Soalpro), una de las empresas más importantes del sistema.

Espere…

EBA —otro de los grandes actores del desayuno escolar, sino el mayor— identifica también como flaquezas de los proveedores chicos: sus carencias de procedimientos, normas y políticas para controlar, monitorear y efectuar el seguimiento al control de calidad; su falta de capacitación y gestión empresarial para la mejora continua, sus recursos económicos limitados, la distribución que efectúan mediante canales informales y el bajo nivel de calificación de su mano de obra.

A esto se suma el cambio constante de la dirigencia y la carencia de estatutos que debilitan la continuidad y sostenibilidad de estas empresas. Su incapacidad de mantener un abastecimiento continuo, sus mayores y cambiantes costos de producción, la variación en la calidad de su oferta, la dispersión de sus afiliados y su poco personal; de acuerdo con información de la Alcaldía paceña.

VALOR. Estas y otras características, así como el limitado entorno social en el que se desarrollan, hacen que casi todos los agentes del rubro no logren certificar sus alimentos y bebidas en el Senasag ni cumplir con los análisis, microbiológicos y de calidad de aguas —por mencionar algunos—, requeridos por los municipios; indicó Mercado, especialista en adquisiciones públicas de alimentos como mecanismo de inclusión para la pequeña producción.

Bajo este marco, concluyó la ingeniera agrónoma, la alimentación complementara escolar “es un sistema casi diseñado para la agroindustria”, que “desconoce la realidad del pequeño productor” y que “no responde a sus verdaderas necesidades”.

“No es tan fácil vender al Estado y mucho más para un pequeño productor”, remarcó. “Hay demandas muy poco realistas” para que el sector sea parte directa del desayuno escolar “tanto de los municipios como de las instituciones adyacentes, como el Senasag, Impuestos Nacionales y otros”, dijo.

Ante esta situación, los municipios no tienen más remedio que activar medidas indirectas para cumplir con la promoción de la pequeña producción y el impulso al crecimiento de la economía local, como la inclusión de cláusulas para contratar a proveedores pequeños en las especificaciones técnicas de los contratos con las grandes empresas, reveló Terán.

La Alcaldía de La Paz, por ejemplo, faculta a sus proveedores a subcontratar micro y pequeñas empresas (mype), cooperativas, asociaciones accidentales entre empresas y asociaciones mype, Organizaciones Económicas Campesinas (Oecas), asociaciones de pequeños productores urbanos y rurales y emprendimientos nutricionales, entre otras. El  municipio tiene como único proveedor  a EBA, la cual a su vez se respalda en 11 subproveedores.

Esa empresa estatal, bajo marcos similares, cubre también con lácteos, néctar, horneados, panificados, cereales, barras energéticas, frutos deshidratados, alimentos proteicos, miel, granos y frutas al desayuno escolar en Oruro, Potosí, Cochabamba, Santa Cruz, Montero, Colcapirhua, Villa Tunari, Entre Ríos, Puerto Villarroel, Vinto y Challapata.

Este alcance nacional se apoya en 10 empresas de derivados, 544 productores de frutas, 555 de miel, 1.471 de lácteos y 205 comunidades campesinas indígena originarias recolectoras de castaña; entre las cuales apoyó y asesoró a 12 para que reciban la certificación orgánica de sus productos.

Soalpro, por su lado, está presente a través de asociaciones accidentales en El Alto, Potosí, Achocalla, Viacha, Charaña, Laja, La Guardia, Santa Cruz, Quillacollo y Tiquipaya con el apoyo de 79 pequeños productores, Oecas, y mypes del país a las que compra harinas andinas, miel, frutas, hortalizas y leche fluida natural.

“Esto de la alimentación complementaria escolar tiene mucho que ver con la voluntad política del municipio y la forma en que sus autoridades planifican sus compras y el desarrollo económico local”, sostuvo Mercado.

La Paz, por ejemplo, instruye a sus proveedores incluir en días determinados (12 de abril, 21 de septiembre y otros) raciones especiales elaboradas exclusivamente por pequeños productores. “En caso de no contar con una oferta adecuada, se proveerá con otras empresas o con la proveedora contratada”.

Otra iniciativa es la programación de entregas en pequeña escala —en rutas o macrodistritos— de productos de empresas pequeñas que pueden cumplir con estos pedidos de forma regular.

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