El Financiero

Luego de 20 años, el euro es un coloso incompleto

Poco o nada se ha hecho para corregir las fallas innatas  de la divisa.

BCE. Los billetes de 500 dejarán de emitirse en 17 bancos desde el 27 de enero.

BCE. Los billetes de 500 dejarán de emitirse en 17 bancos desde el 27 de enero. Foto: abc.es

La Razón (Edición Impresa) / AFP / Fráncfort

12:00 / 09 de enero de 2019

El 1 de enero se cumplieron 20 años de la creación del euro. La moneda se impuso en los mercados y carteras de valores y sobrevivió a su gran crisis, pero parece condenada a ser un coloso frágil incapaz de lograr una mayor solidaridad europea.

Primero fue un instrumento virtual utilizado solo por financieros, contadores y administradores, hasta que se materializó el 1 de enero de 2002, por lo que 340 millones de ciudadanos de 19 países (de la zona euro) comparten actualmente la misma moneda.

El Banco Central Europeo (BCE), que tomó las riendas de la política monetaria en 1999, presume de haber evitado una escalada de precios, a pesar de que la imagen de un euro inflacionario sigue siendo como una marca en su piel.

No obstante, la popularidad del euro está en su nivel más alto. Una media del 74% de los ciudadanos de la eurozona cree que la moneda única ha sido beneficiosa para la Unión Europea (UE), y el 64% para su propio país, según sondeos publicados en noviembre por el BCE, y esto ocurre al mismo tiempo que los movimientos populistas anti-UE ganan terreno en todas partes del continente.

MERCADOS. “El euro está anclado en la población, incluso los partidos contrarios al sistema han tenido que reconocerlo”, como ocurrió recientemente en Italia, destaca Nicolas Véron, economista de los institutos Bruegel en Bruselas y Peterson en Estados Unidos (EEUU). La divisa  también ha impulsado el comercio intercomunitario, y es la segunda moneda más utilizada en todo el mundo, aunque muy por detrás del dólar estadounidense.

Pero a mediados del verano de 2012, la joven historia de la moneda única casi se interrumpe y fue arrastrada por la crisis de deuda soberana que amenazaba con dislocar al sistema bancario.

Estos acontecimientos revelan sus deficiencias originales: falta de solidaridad presupuestaria por la mutualización de la deuda, de las inversiones y, por lo tanto, riesgo de disparidades profundas entre las economías de la zona euro, a falta de un prestamista como último recurso para los Estados en dificultades, entre otros.

Con la crisis griega, en particular, como telón de fondo, “el euro ha atizado los reproches recíprocos, por su parte los países latinos del sur atacan a los del norte por su ordoliberalismo (corriente del pensamiento económico vinculada a la economía de mercado, desarrollada varias décadas atrás en Alemania), y por otra los del norte a los latinos por su laxitud”, señala Eric Dor, director de estudios económicos de la escuela de comercio internacional IESEG.

Mario Draghi, presidente del BCE, lograría apagar el incendio en aquel verano de 2012, afirmando que su institución hará “todo lo posible para salvar al euro”.

Desde entonces, el Banco cuenta con un programa para comprar, bajo ciertas condiciones, una cantidad ilimitada de deuda de un país atacado en los mercados. Un arma de disuasión hasta entonces nunca utilizada, pero que sirvió para restablecer la calma.

Y, para detener al espectro de la deflación, considerado como un veneno para la economía, la institución ha recurrido a acciones sin precedentes, llevando sus tasas de interés al nivel más bajo y comprando sobre todo deuda pública desde 2015 a 2018, por un monto total de 2,6 billones de euros.

Sin embargo, a nivel político, poco o nada se ha hecho para corregir los defectos innatos de la divisa. Los 19 aún no tienen herramientas para corregir las disparidades de desarrollo o invertir para enfrentar los retos económicos.

Los argumentos iniciales para “vender” el euro a la población fueron suficientes en los 90, pero desde entonces el edificio no ha logrado consolidarse, según Gilles Moec, economista del Bank of America Merrill Lynch y exfuncionario del Banco de Francia.

De acuerdo con la reforma “mínima” de la zona del euro anunciada en diciembre de 2018, los 19 países miembros solo lograron acuerdo sobre un instrumento presupuestario muy limitado.

Las ideas más audaces —un ministro de Finanzas para la eurozona y un Fondo Monetario Europeo, entre otras— han sido descartadas en los últimos 18 meses de negociaciones. Por su parte, “el BCE se ha quedado un poco” tras estabilizar la moneda y el sistema bancario, advierte Moec.

Las últimas horas del billete de 500 euros

Los cortes representan  el 20% del valor acumulado que circula

AFP - París

Los bancos centrales de la eurozona cesarán este mes, como estaba previsto, de emitir billetes de 500 euros, que las autoridades consideran que facilitan las actividades ilegales, aunque Alemania y Austria contarán con un plazo extra.

“A partir del 27 de enero de 2019, 17 de los 19 bancos centrales nacionales de la zona euro no emitirán más billetes de 500 euros”, informó el Banco Central Europeo (BCE).

El Banco Federal de Alemania y el Banco Nacional de Austria continuarán, sin embargo, emitiéndolos hasta el 26 de abril, precisó el BCE.

La institución explicó que tenía en cuenta las “inquietudes sobre el hecho de que este billete pueda facilitar las actividades ilícitas”. Su mala reputación le valió incluso la calificación de “billetes Bin Laden”.

Estos billetes de color púrpura en circulación seguirán siendo “legales y podrán por consiguiente ser utilizados como medio de pago”, precisó el BCE. Además, mantendrán de manera permanente su valor y podrán cambiarse en los bancos centrales de la zona euro sin límite de tiempo.

Los de 500 representan hoy apenas el 2,4% del número de billetes de euros en circulación, pero un poco más del 20% de su valor acumulado, es decir, unos 261.000 millones de euros.

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