Animal Político

De títulos y tituladores

El autor reflexiona sobre redundancias en los titulares que se ven en dos diarios locales.

La Razón (Edición Impresa) / Ernesto Calizaya es periodista y escritor

08:00 / 14 de marzo de 2018

Sobre todo en la prensa escrita, un titular debe condensar la noticia, usar la palabra precisa y —de ser necesario— complementarse con antetítulos y subtítulos que sirvan de gancho para llegar al lector, más cuando muchos de ellos rara vez pasan de leer el titular de un periódico. ¿Son estas las condiciones que cumplen actualmente los títulos y tituladores?

A colación, se puede citar dos casos recientes en medios impresos locales: el primero hace uso recurrente del verbo haber, en su forma impersonal, en el presente indicativo (hay); y el otro matutino practica la reiterada alusión al sujeto de la noticia, en ambos casos, posiblemente, de manera involuntaria.

Titular en portada: Policía sugiere atentado y no hay aprehendidos. Titular en páginas interiores: Policía sugiere atentado; no hay aprehendidos. Otra página:

Hay multas de hasta Bs 21.400. Pasamos de página y se lee: Hay ‘empate técnico’ en Costa Rica. Más: Hay el interés de otras 13 gasolineras; luego: Hay 10.000 pollos muertos en Punata. Y para rematar: Hay casas anegadas en tres municipios.

Un adagio popular dice que “es peor cuando no hay”, así que no deberíamos alarmarnos por tanto “hay”. Muchas veces se adopta esta forma verbal porque en el oficio de titular se debe salvar las limitaciones de espacio e incluso estilos y tipografía. Lo que no debe faltar, sin embargo, son opciones para referir el carácter informativo del hecho, jugar con variables que nos ofrece el lenguaje.

En los hechos, una práctica común entre los tituladores es darle duro al track o tracking, una herramienta que permite separar o apretar los espacios entre los caracteres (letras) de una selección de texto. También se modifica el punto de la fuente, esto quiere decir reducir o ampliar el tamaño de las letras. Estos recursos ayudan a salvar más que nada el manejo de los tiempos en una redacción, cumplir con cronogramas de cierre de páginas, pero —está demostrado— no se salvan repeticiones en titulares como los mencionados, que se dieron en una misma edición del 15 de febrero.

Respecto del segundo caso. La publicación es del 23 de enero reciente. Librando ladillos, cintillos, antetítulos y subtítulos, además del titular de portada, encontramos: Evo proyecta el segundo aguinaldo, y muy cerca: Evo destaca potencial... luego: Evo destaca el agro…, Morales asume…, Evo convoca a jóvenes…, Evo Morales garantiza…, Evo resalta la unidad…, Evo fija cinco compromisos…, Evo espera fallo… y así, en todo el rotativo. Cierto. Se trata de una edición que debe reflejar el informe presidencial que se dio un día antes; no es menos cierto que el Jefe del Estado fue y es el protagonista de cuanto se informó y se tituló ese día; lo que falló, si se debe considerar como falla, es la ausencia de una mirada integral al impreso, antes de la impresión, valga la redundancia.

La excusa radica en que las más de las veces, este tipo de material está a cargo de más de un redactor a la vez, y llega a más de un editor y corrector, por tanto es lógico que uno deje pasar un título una vez y que a otro se le ocurra hacer lo mismo, de manera que se llegue a resultados como los citados arriba.

Que debería haber una lectura del material en conjunto, es posible, pero cuando apremia el tiempo para el envío a imprenta de los pliegos, por más bueno que sea el artículo o la nota, se va nomás con el título del titulador. Parecerá una excusa más, pero tanto redactores como editores y correctores no tienen una bola mágica para ver qué se les va. Lo único a la mano es el impreso, pero éste llega al día siguiente. No hay receta, pero puede servir el ejercitarse una y otra sobre un mismo titular.

Aunque tampoco es garantía, ya que en el inventario de titulares, en Visceral, el blog de la periodista Marcela Araúz, encontramos Corazón en llamas (6 de diciembre de 2017), perfecto para referirse a la vida y obra de una anticuchera de la avenida 20 de Octubre, de La Paz. Pocas palabras, sugerente, comprime la información, y se advierte que fue pensado; y estamos en lo cierto, el encabezado maduró por más de una década. El origen de este titular data del 13 de diciembre de 2004. En su forma primigenia, se usó: Con el corazón en llamas, para otra anticuchera, quien fue protagonista de una nota elaborada por la misma Araúz, para el periódico Extra.

Y ahora viene una pregunta: ¿Qué hace este artículo en un suplemento político? La respuesta se la dejamos a los lectores de títulos y tituladores, conscientes de que pueden ser comidilla de todos los días y que, según la postura de Araúz, “la comida es un acto político, un referente de historia”.

Ediciones anteriores

Lun Mar Mie Jue Vie Sab Dom
1 2 3
4 5 6 7 8 9 10
18 19 20 21 22 23 24
25 26 27 28 29 30

Suplementos

Colinas de Santa Rita, Alto Auquisamaña (Zona Sur) - La Paz, Bolivia