Animal Político

Superar el trauma de la elección anulada

El reto para el nuevo Órgano Electoral no solo es técnico e institucional, sino de confianza ciudadana.

La Razón (Edición Impresa) / Iván Bustillos es periodista

00:00 / 11 de diciembre de 2019

El nuevo Tribunal Supremo Electoral (TSE), que aún está en pleno proceso de formación, tiene un desafío inédito: superar el trauma institucional y social que significa la anulación de las últimas elecciones generales, enfatiza el único vocal en ejercicio, Salvador Romero Ballivián. No es poco. Si bien la actual situación es comparable con la de 1991, cuando por acuerdo de los partidos políticos de entonces (MIR, MNR, ADN, MBL y Condepa) se nombró la llamada Corte de los Notables, buscando sobre todo su independencia política (tras la amarga experiencia de manipulación del voto a través de la anulación de las mesas por la “banda de los cuatro”); ahora se trata, dice Ballivián, no solo de reponer al Órgano Electoral, sino de también de recuperar la confianza ciudadana. 

“El reto principal de la Sala Plena del TSE y de los TED (Tribunales Electorales Departamentales) es la reconstrucción de la institucionalidad del organismo electoral. El organismo electoral ha quedado muy golpeado; está saliendo del evento más traumático que puede tener una entidad electoral: la anulación de un proceso”, destaca el vocal designado por la presidenta Jeanine Áñez.

La anulación de las elecciones del 20 de octubre reciente implica un costo no solo monetario (costaron casi 245 millones de bolivianos), sino también de legitimidad que sí o sí hay que restituir: “El gran reto del 2020, aparte de todos los desafíos técnicos, es de reconstruir la confianza ciudadana en los procesos electorales y generar un resultado electoral que sea incuestionable como base de legitimidad de las nuevas autoridades”, remarca Romero.

“Recuperar la legitimidad del organismo electoral”, complementa el politólogo especialista en procesos electorales Eduardo Leaño Román, a través de un trabajo más eficiente y trasparente: “Hacer pública toda la información, todas las faces del proceso electoral, transparentar cada uno de los procesos y llevarlos a cabo con la mayor eficiencia”.

Para lograr al referida credibilidad en el Órgano Electoral, se plantean al menos tres grandes tareas: el saneamiento del padrón electoral, el tratamiento de los sistemas informáticos y la recuperación de la institucionalidad del Órgano Electoral.

En lo relativo al saneamiento, el vocal Romero Ballivián afirma que esto, en lo básico, es el “análisis y una revisión minuciosa del padrón, para detectar errores, fallas y llegar a la elección con una base de datos, que eso es el padrón, que sea sólida y confiable para la ciudadanía”.

LÍNEA. Una “línea de base” para el saneamiento (que además será paralelo a la organización misma de la elección) serán, dice Romero, los resultados de la auditoría del mismo que entre 2017 y 2018 llevó a cabo la Organización de Estados Americanos (OEA). “Este es un elemento central, la auditoría que realizó la OEA; un elemento valioso porque es una línea base para poder comparar y hacer ajustes. Pero también vamos a tomar en cuenta todos los informes de observación electoral que hizo la OEA; además vamos a recoger las observaciones de la ciudadanía y las organizaciones políticas; para subsanar el mismo”, destaca Romero Ballivián.

La principal ventaja de dichos anteriores estudios radica en que ya identifican los puntos oscuros del sistema: “Están identificados los focos de problemas, y en los informes técnicos están calibrados en su dimensión exacta; por tanto, no se está partiendo a tientas para realizar el saneamiento del padrón, porque se tienen estos informes, que tienen bien identificados los núcleos problemáticos.  Por tanto, es más sencillo abordar la resolución de esos problemas”, relevó el vocal del TSE.

Para Leaño Román, que tuvo la oportunidad de trabajar con la Corte de los Notables, el saneamiento no es otro que la actualización del padrón (incluidos los nuevos inscritos) y su depuración a través de la “eliminación” de los fallecidos, migrantes o personas ausentes.

Una de las formas de saneamiento que propone Leaño es que hasta donde se pueda el padrón sea público; que el común de la gente, pero especialmente los partidos, puedan saber, por ejemplo, algunos rasgos de la población de cada mesa o recinto electoral, “que un elector, por ejemplo, sepa cuántos y cómo son los votantes de su mesa”.

SANEAMIENTO. Hay que recordar que en 2018, cuando la presidenta del TSE era Katia Uriona, ya se tenía previsto el saneamiento del padrón electoral, tarea que luego no se pudo concluir.

En lo relativo al soporte informático, el vocal Romero Ballivián informó que la necesidad básica es su modernización.

Justo la semana pasada se hizo un relevamiento y un diagnóstico de la situación informática; “preliminarmente, tenemos claro que existe la necesidad de una modernización informática”; para ello se cuenta, dice, con la predisposición de los países de los organismos multilaterales de colaborar; una modernización por de pronto exclusiva para garantizar el proceso electoral de 2020.

“Se va a identificar las prioridades para el proceso 2020 que se debe hacer en modernización. Equipos y programas pueden ir quedando obsoletos, el desafío será ponernos a la altura de las nuevas posibilidades que ofrece la tecnología”.

El viernes ya sostuvo una reunión con los técnicos nacionales e internacionales para identificar las necesidades en el área tecnológica e informática de cara a la elección de 2020.

Al respecto, es llamativa la observación que hizo Álvaro Andrade, de la empresa Ethical Hacking, contratada por el anterior TSE para auditar el software utilizado para las elecciones del 20 de octubre, en entrevista con el Canal Universitario (UMSA) en esta semana. “El padrón biométrico, dijo, está descontinuado, tienen equipo hardware con más de diez años, que ya está obsoleto; nos dijeron que está con windows 2003, lo que ya no se usa hace muchos años, ya no hay soporte para ello”.

El mayor riesgo de esto último, afirmó, es la mayor vulnerabilidad del sistema.

En cuanto a recuperar la institucionalidad del Órgano Electoral, Romero Ballivián adelantó que lo primordial es restablecer el carácter colegiado de la institución, revalorizar la Sala Plena como instancia de gobierno electoral: “Seguro van a haber varias propuestas que se van a estudiar en Sala Plena para generar el manejo colectivo, la dinámica colectiva que necesita el organismo electoral. Dicha entidad, tanto a nivel nacional como departamental, es una institución colegiada, cuya máxima autoridad es la Sala Plena, que debe tomar las grandes decisiones institucionales”.

EFICIENCIA. Al respecto, Leaño observa que la institucionalidad del TSE ganaría en mucho si sus procedimientos fueran más eficientes, si fuera más operativo. Recuerda que en la época de los Notables (1991 a 2001), cuando cada vocal era responsable de un área determinada  (financiera, jurídica, educación ciudadana, informática, entre otras), el procedimiento básico consistía en que cada vocal tomaba las decisiones sobre los temas de su área y el resto de la Sala Plena solo aprobaba; en cambio, en las dos últimas gestiones, esto cambió: todo era puesto a discusión y aprobación de todos (la Sala Plena). “Por ejemplo, para discutir el logotipo de la elección, la unidad encargada propuso un diseño y eso fue a discusión en Sala Plena y allí todos debatieron el diseño, que aquí debería la wiphala, que allí una llamita... se hicieron 80 diseños, 80 modelos de diseño gráfico para el logo, y es que cada quien aumentaba una y otra cosa, y al final eligieron el diseño original propuesto”.

Esta gestión centralizada, según Leaño, convierte a la institución en demasiado pesada en su operatibidad.

Para Romero Ballivián, el Órgano Electoral también tiene que recuperar su doble naturaleza, de administrador de los procesos eleccionarios y de juez electoral.

“Bolivia es parte del modelo mayoritario en América Latina, que es el organismo electoral unificado, que es un tipo de institución que organiza técnica, administrativa y logísticamente el proceso electoral, pero además tiene la función jurisdiccional; es decir que ambas funciones están concentradas en una misma institución y ambas deben ser ejercidas a plenitud; por supuesto, en el marco que señala la ley y la Constitución”.

El vocal designado por el Ejecutivo no dejó de recordar que a la fecha “tanto en el Tribunal nacional como en los departamentales existen numerosas acefalías y es uno de los primeros desafíos que tendrán cada una de las Salas Plenas, en el TSE y en los TED, para cubrir estas acefalías con personal técnico solvente”.

En cuanto a tener el día de la elección el resultado y dada la problemática experiencia del TREP (Transmisión de Resultados Electorales Preliminares), Romero Ballivián señaló que de todos modos tiene que haber un sistema de resultados rápidos.

“La elección de 2019 ha dejado lecciones importantes, hay que recoger todo eso, de tal manera que la transmisión de resultados rápidos y todo el esquema de difusión de datos que tenga el organismo electoral en la jornada de votación ayude a generar transparencia, seguridad y certeza. El nombre puede variar, pero lo importante es el compromiso que va tener el organismo electoral de brindar información de mayor calidad y más completa posible de los resultados de la votación”.

IDONEIDAD. Pero hay que sopesar bien, llama la atención: “Definitivamente, se va a trabajar muy rápidamente en encontrar el mecanismo idóneo para  informar los resultados de la manera más rápida posible, pero también de la forma más segura; hay que insistir en esta doble dimensión: la rapidez es importante, pero la seguridad lo es aún más”.

Al respecto, Leaño propone que una forma de acelerar y asegurar el resultado el día de elección es trasladar el escaneo del acta al mismo recinto electoral; lo que se quiso hacer con el celular y la fotografía del acta en el TREP (y su transmisión vía internet) más bien hacerlo vía escáner; claro que ello implicaría una inversión, pero valdría la pena, dice, porque con eso se aseguraría la idoneidad de la transmisión de datos y reduciría los procedimientos en los tribunales departamentales.

Ahora, en el ámbito de los tribunales departamentales, el vocal del TED La Paz designado por la presidenta Jeanine Áñez, Luis Fernando Arteaga, informó que por ahora su trabajo es más operativo, de preparar todo para cuando haya Sala Plena (lo mismo que el vocal del TSE Romero Ballivián). “Un primer tema que se está trabajando es un proyecto de presupuesto, tanto para la elección nacional como para las subnacionales en La Paz, porque sobre eso el TSE debe presentar el presupuesto al Ministerio de Economía”.

En lo relativo a lo informático, también habrá algunas formas de modernización, señala, aunque no deja de contar un hecho ciertamente anecdótico: por lo de las denuncias de fraude en la pasada elección, la Fiscalía precintó toda el área de informática, para investigar, “recién ayer (el jueves) han procedido a retirar los precintos para que el personal pueda trabajar nuevamente”.

Hay que recordar que el TSE y los TED en proceso de formación tendrán una vigencia de seis años, de 2020 a 2026; en este sentido, administrarán al menos cinco elecciones de primera importancia: las presidenciales fracasadas el 20 de octubre, la subnacionales que debían ser del primer trimestre de 2020, las elecciones judiciales de 2023, las presidenciales y subnacionales de 2025; esto, al margen de los procesos electorales que se presente a nivel local o regional, con nuevas autonomías indígenas o referendos revocatorios.

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