Animal Político

Una solución para crecer es incorporar a la mujer al trabajo

Cada año hay una reunión en la ONU sobre la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres; en 2017 es la primera vez que los gobiernos de Latinoamérica y el Caribe llevarán una posición única y conjunta.

Luiza Carvalho. Algunos aspectos de la Declaración de Panamá: del empoderamiento de las mujeres y la igualdad de género en primer lugar debe ocuparse el Estado; toda reforma institucional del Estado debe incluir políticas de igualdad y no discriminación; en todos los casos se debe tender al empleo decente; que la educación sea igualitaria y se eliminen los estereotipos discriminadores; que se impulse a mujeres al emprendimiento económico; que se promueva el acceso a la información sobre derechos laborales.

Luiza Carvalho. Algunos aspectos de la Declaración de Panamá: del empoderamiento de las mujeres y la igualdad de género en primer lugar debe ocuparse el Estado; toda reforma institucional del Estado debe incluir políticas de igualdad y no discriminación; en todos los casos se debe tender al empleo decente; que la educación sea igualitaria y se eliminen los estereotipos discriminadores; que se impulse a mujeres al emprendimiento económico; que se promueva el acceso a la información sobre derechos laborales. Fotos: Alejandra Rocabado-archivo

La Razón (Edición Impresa) / Iván Bustillos Zamorano es periodista.

00:00 / 12 de marzo de 2017

En una semana más, entre el 13 y 24 de marzo de 2017, en Nueva York (Estados Unidos), sede de las Naciones Unidas, tendrá lugar el Sexagésimo primer (61) periodo de sesiones de la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer (CSW61, por sus siglas en inglés). Esta Comisión es el “principal órgano internacional intergubernamental dedicado a la promoción de la igualdad de género y el empoderamiento de la mujer” (sitio web de ONU Mujeres).

La Comisión se reúne cada año durante dos semanas en Nueva York para debatir avances y carencias en todo lo relacionado con la igualdad de género y empoderamiento de las mujeres. En dicha reunión participan representantes de 45 estados miembro de la ONU, organizaciones de la sociedad civil y entidades de Naciones Unidas. El principal tema de la reunión 61 será “El empoderamiento económico de las mujeres en el cambiante mundo del trabajo”.

Para asistir a la cita en Nueva York, entre el 6 y 8 de febrero en Panamá tuvo lugar la denominada “Consulta Regional para América Latina y el Caribe” (una reunión de ministras de la Mujer, autoridades en el área, académicos y representantes de la sociedad civil) en vistas a preparar una posición única de Latinoamérica y el Caribe hacia la CSW61.

Según la denominada “Declaración de Panamá” (el documento final que salió de la Consulta Regional de febrero), esta es la “primera vez” que se presentará una “posición y propuestas conjuntas, como región, a la comunidad internacional que se reunirá en el 61 periodo de sesiones de la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer”.

Es sobre esta reunión de febrero que la directora regional para Latinoamérica y el Caribe de ONU Mujeres, Luiza Carvalho, habló brevemente desde Ciudad de Panamá con Animal Político. No deja de insistir en la importancia de la Declaración y las demandas y análisis que encierra, como aquel que señala, por ejemplo, que el Producto Interno Bruto (PIB) de la región podría subir hasta en un 14% de insertarse mejor a la mujer en el trabajo y la economía.

    

— ¿Cómo evalúa la reunión latinoamericana de Panamá?

— Estamos muy contentas. Pero aparte de eso, éste es un tema muy complejo porque el empoderamiento económico de la mujer hay que verlo dentro de una perspectiva que va desde lo macro, desde las políticas macroeconómicas, desde las políticas fiscales, cómo eso altera e influencia sobre la situación de la mujer, hasta la cuestión del cuidado de los adultos y de los niños, porque todo este cuidado normalmente se da a las mujeres.

— ¿Todo eso se plasma en la Declaración?

— Es muy interesante y muy rica; salimos con una declaración muy fuerte, muy comprensiva, muy conectada, y muy preocupada por las poblaciones que están más afectadas en esta región por la crisis económica, que son las poblaciones indígenas, rurales, la de las periferias de las ciudades, los afrodescendientes; también se ve la vulnerabilidad de las niñas, el empleo doméstico...

— Éste, el empleo doméstico, sigue siendo uno de los grandes temas.

— Salimos con una sugerencia de ratificación: tenemos un buen número de países en la región que ha ratificado el convenio de la formalización del empleo doméstico, el Convenio 189 de la OIT (Organización Internacional del Trabajo).

— ¿A qué se han podido comprometer las ministras, qué se puede esperar operativamente?

— Operativamente, estas conclusiones serán llevadas al encuentro de la Comisión (CSW61, Nueva York). Allí se analiza las declaraciones de varios países, y ahí todo está sujeto a negociaciones. La importancia de la declaración de América Latina y el Caribe es que normalmente tenemos las declaraciones más adelantadas, en términos de postura, y hay una gran expectativa de que nuestros países puedan llegar juntos y hacer una muy buena negociación y lograr arrastrar también a otros países. Y las conclusiones que se acuerden en la reunión de marzo gradualmente se irán transformando en resoluciones, convenios internacionales, en muchos casos de implementación vinculante. Entonces, tiene una gran responsabilidad esta declaración porque es una indicación de políticas, de compromiso de los países; de definición de estándares.

— ¿Hay algunos problemas o temas clave que se plantearon en la reunión de Panamá?

— Sabemos que la situación de la mujer en el mundo del trabajo es bastante diferente de la situación del hombre; el nivel de formalización del empleo de las mujeres es muy bajo; la vinculación de la mujer al empleo, a los mercados laborales, es de 50%, mientras que en el caso de los hombres es de 80%; la diferencia de sueldos entre ellos es muy alta; y cuanto mayor es la escala social, más amplia es la diferencia entre la mujer y el hombre. En varios estudios de la región, la mujer indígena está a lo más bajo, es la primera de toda la cadena; después vienen los hombres indígenas y afrodescendientes; luego, las mujeres de los pueblos. Entonces, existe una discriminación muy fuerte contra la que tenemos que luchar en todos los niveles. En este informe, se sienta las condiciones para que las mujeres puedan trabajar, vincularse íntegramente al mercado laboral, y no depender de una solución de cuidado de niños y adultos mayores, que normalmente involucra a otra mujer; cuando los hombres deberían compartir ese cuidado, así como el Estado y la empresa. La declaración tomó todos estos aspectos en cuenta.

— Un tema especial de la reunión de ‘ministras de la Mujer’ iba a ser el trabajo doméstico. ¿Qué se ha podido analizar al respecto?

— Sí, claro; hablamos mucho de eso, y es una de las prioridades. Recomendamos que los países que todavía no ratificaron el convenio (189 de la OIT) lo hagan, que ratifiquen el convenio. Hay 23 países en el mundo que ratificaron el convenio hasta hoy; de esos 23, tres son de América Latina y del Caribe; dos latinoamericanos y Jamaica del Caribe. Hubo una indicación de las ministras, que todos los países llegarán a ratificar el convenio, para que pudiéramos avanzar con él. Pero solo ratificar no es suficiente, tenemos que cumplir todo lo que viene junto, que es que la mujer, como el hombre, tenga acceso a un sistema de pensión; acceso a ser remunerada, a una jornada de trabajo controlada, con un determinado número de horas; y que tenga acceso también a sistemas de salud. No importa cómo, hay soluciones diferenciadas; lo importante es que se pueda garantizar el acceso de la mujer a eso.

— ¿Ya hay experiencias específicas en esto?

— Eso es una cosa muy linda porque en los países donde notamos que eso ya pasó, vemos claramente un cambio en la calidad del empleo, en la calidad de las relaciones; eso cuando en la mayoría el empleo sigue siendo muy complicado; hay una relación de subordinación muy fuerte, de dominio muy fuerte sobre el cuerpo, sobre las horas de descanso; entonces, es muy importante que lo tengamos regulado.

— Hablan del empoderamiento económico de las mujeres, pero en un ‘cambiante mundo del trabajo’. ¿Qué alcance tiene esto?

— Sí, hablamos mucho sobre eso. Sabemos que la recesión ataca principalmente a las mujeres y los niños; por esto hubo una indicación de las ministras de que todo el crecimiento sea muy cuidado, que sea un crecimiento que proporcione empleo inclusivo, garantizar un nivel de renta, que el salario mínimo y su poder adquisitivo puedan ser priorizados y protegidos. Ahora, una cosa que vimos desde hace 20 años en América Latina y el Caribe, hasta 2014, fue que hubo crecimiento, que el poder adquisitivo del salario mínimo hace una tremenda diferencia, modificó considerablemente la condición de la pobreza en la región, que disminuyó significativamente.

— Habla mucho del salario mínimo. ¿Es un indicador que se maneja a escala internacional?

— Queremos que los países adopten la metodología del salario mínimo, que normalmente está establecido como la capacidad de una trabajadora para mantener a una familia. Entonces, es muy importante que los países puedan respetar y garantizar la protección al trabajo de la mujer frente a la recesión económica, controlar su impacto, principalmente en la mujer, el niño y la niña, que son los más sufridos, más que todo en estos momentos, cuando los gobiernos tienden a cortar mucho los programas sociales, lo que impacta directamente en la mujer, que es la que necesita tener los programas sociales para apoyar las necesidades de una familia.

— Se dice que eliminar la brecha de género incrementaría el PIB en un 14%.

— Exactamente. Vemos que esta es la gran solución de la región, que la incorporación de la mujer al mercado laboral es una solución para el crecimiento. Estamos hablando de que hay un contingente enorme de mujeres que todavía pueden ser incorporadas (al mercado laboral); cada día estamos, como dije, 50% incorporadas, y los hombres, 80%; entonces, hay un grande espacio para el crecimiento; y si vamos por este crecimiento y por este promedio en todos los países de la región, aumentaremos el 14% en el PIB de los países; ése es el punto.

— Ahora, en esto del empoderamiento también la ONU postula el trabajo decente.

— Hay que tomar medidas relacionadas con la protección del crecimiento de la economía, protección a las poblaciones más vulnerables, porque no queremos un empleo que reproduzca los patrones de explotación, de precarización, de ausencia de seguridad; entonces, ahí hay que pensar que si crece la economía, también crecen las relaciones sociales, las relaciones laborales. Es en esta perspectiva que la declaración y los compromisos de las ministras y viceministras, es un crecimiento sustentable, un crecimiento inclusivo, que presta mucha atención a la cuestión indígena, a la de la tierra y el territorio, a la cuestión de la afrodescendencia, la exclusión escolar que tenemos en la región; sobre la violencia que la mujer pasa y que es tan inhibidora de su potencial económico.

— Hay una responsabilidad estatal en todo esto. 

— Todo eso es discutido y retomado como un nuevo crecimiento, un crecimiento que sirva para la población; por ejemplo, cuando tuvimos la recesión en 2007 varios países de la región que habían aprendido con la recesión anterior tomaron medidas de incentivos fiscales, aumentaron el consumo interno y pudieron mantener la economía crecida; entonces, ahí tenemos que equilibrar las fuentes porque hay momentos en que algunos modelos se saturan; también tenemos que votar fuertemente para la productividad del empleo, para las inversiones internas, para la distribución y acceso a tierra; todos estos componentes fueron discutidos e incluidos en esta declaración.

Datos

Nombre: Luiza Carvalho

Profesión: Socióloga

Cargo: Directora Regional para las Américas y el Caribe (desde noviembre de 2014)

Perfil

Luiza Carvalho posee un PhD en Sociología por la Universidad de Essex (Reino Unido) y una maestría en Planificación y Desarrollo Social de la London School of Economics and Political Science (Reino Unido). Representante Residente Adjunta del PNUD en Venezuela, Costa Rica, entre otros.

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