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El nuevo desafío del periodismo ante las redes

Siempre habrá casos de corrupción, algo oculto que revelar y esa es la tarea.

EL nuevo desafío del periodismo ante las redes.

EL nuevo desafío del periodismo ante las redes.

La Razón (Edición Impresa) / Jorge Quispe / La Paz

00:00 / 06 de diciembre de 2017

Hace solo unos minutos, CNN en español mandó un mensaje a través de Twitter con el rótulo de urgente: “Declaran a Mauricio Funes, expresidente de El Salvador, responsable de enriquecimiento ilícito”. La noticia fue amplificada al mundo entero también por otras plataformas digitales mediante las redes sociales (RRSS).

Al día siguiente, este detalle pasó a ser simplemente una noticia vieja, porque a través de la radio, la televisión, los periódicos digitales y otros medios, hoy mismo y hasta la noche, con seguridad se seguirá hablando sobre Funes, pero se enfocarán todos en realidad sobre el qué de la noticia; sin embargo, qué pasa con el por qué y qué quedará para los diarios mañana.

Hasta hace unos 25 años, los periódicos eran los encargados de entregar mayores detalles, el perfil, las reacciones de otros políticos, fotos antiguas y otros pormenores, pero ahora ya no es lo mismo. Hoy, a la hora de enviado el mensaje por Twitter y otras RRSS, éstos y otros asuntos estarán ya en la base de datos de Google.

Si a ello le sumamos la televisión, que además llevará analistas y políticos antiguos, tendremos un panorama mucho más completo. Esa era una característica que prometían los diarios, una cualidad por la que al día siguiente era el preferido entre medios. Sin embargo, los tiempos han cambiado y no volverán esas épocas.

Hace años, cuando la radio apareció se creyó que los periódicos iban a desaparecer, cuando llegó la televisión, se dijo hasta el cansancio que la radio y la prensa perecerían, pero esto no sucedió. ¿Pero qué acontece ahora?

En estos días, los diarios ya no pueden seguir apostando a la vieja receta con la que fueron exitosos durante toda su historia, no podemos seguir escribiendo como hace 40 años y no podemos seguir haciendo reportería como hace 30 años. Hay que cambiar de estrategia. Ya no podemos seguir yendo a la guerra con un máuser al hombro, cuando otros ya utilizan artefactos de guerra química.

Y esa estrategia se llama investigación periodística, la novia a la que pocos sacan a bailar. La tarea es revelar lo oculto, un trabajo que siempre lo hicimos, pero que ahora más que nunca debe convertirse en la punta de lanza de los medios escritos que se tienen que convertir en productos de culto o imperdibles para la población de lectores.

No sabemos qué más nos traerán las innovaciones tecnológicas, pero de algo estoy seguro, seguirán existiendo denuncias de corrupción en instituciones y siempre habrá manejos poco transparentes de las entidades. Allí hay material para trabajar.

Siempre nos preguntan dónde podemos encontrar temas de investigación. Las ideas están allí, en la calle, solo hay que buscarlas. Si algo está perfecto, uno debe empezar a sospechar o preguntarse por qué no quieren que se sepa algo y si aquello podría afectar a algún grupo, a alguna persona. Así se comienza.

En algunos casos son imperceptibles para la televisión que entrega torbellinos de información, pero también están los espacios que la radio da al ciudadano para quejarse, allí se pueden obtener datos valiosísimos. Y el dato es la célula con la que los periodistas trabajamos.Habrá teléfonos celulares mucho más modernos que los que utilizamos actualmente, pero el dato, que es la principal materia prima del periodista, debe seguir siendo el norte para nuestras investigaciones.  

Debemos hacer indagación periodística, pero tampoco debemos olvidarnos de las reglas básicas como la contrastación o el ir a nuestras fuentes. Si hace unos años algunos colegas recibían el mote de “colgandijos”, por colocar solamente la grabadora, ahora qué nos dirían si no asistimos a la conferencia y confiamos que nos envíen por WhatsApp, con audios y videos íntegros.

La tecnología nos ayuda muchísimo y basta con recordar que antes debíamos ir a revisar uno a uno los periódicos en la hemeroteca para conseguir un dato o una imagen, pero ahora es suficiente poner el dato en el Google y aparecen decenas de entradas. Las RRSS son las grandes protagonistas de esta segunda década del siglo XXI, son todavía la amenaza a los diarios, pero un Twitter de 140 caracteres (ahora creo que son más) jamás podrá reemplazar a una buena investigación periodística.

De seguro que los portales digitales de El Salvador informarán hasta el cansancio sobre Funes, el expresidente, pero la tarea del diario será entregarnos mañana algo revelador, un detalle noticioso que lo haga un producto de culto, un periódico imperdible, así seguirá atando a sus lectores, de lo contrario solo será un amplificador de noticias viejas.   

Acabé de escribir esta columna y CNN en español a través del Twitter informó hace un par de minutos que: “EEUU cree que Pyongyang podrá miniaturizar una cabeza nuclear en un misil para 2018, lo que en teoría le daría la capacidad de atacar”.

Como vieron, la noticia de Funes, el expresidente de El Salvador, pasó a ser  viejísima. ¿Con qué nos tendrían que sorprender mañana los diarios?

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