Animal Político

El milagro socialista

El triunfo socialista en España ocurre cuando casi desaparecen los partidos socialistas francés, griego...

La Razón (Edición Impresa) / Xavier Vidal-Folch es periodista español*

13:41 / 08 de mayo de 2019

Los profetas de la muerte de la socialdemocracia contemplan hoy, arruinados, sus pronósticos fallidos. La causa de su tristeza nutrirá de alegría a quienes comparten la causa del progresismo. Y es que el socialismo español ha ultimado un milagro para su asténica familia europea. Porque milagrosa era ya su supervivencia, cuando desaparecían del mapa el PS francés, el Pasok griego y, casi enteramente, el Partito Democratico italiano.

Y mientras capotaban sus otrora florecientes partidos hermanos en Holanda y Austria y sufría y sufre el SPD alemán (Partido Socialdemócrata de Alemania, por sus siglas en ese idioma). El de Pedro Sánchez encabeza hoy —por peso de país y rotundidad de su victoria— un resurgir de las izquierdas continentales ya balizado (marcado) recientemente por las escandinavas, y desde hace tres años, por las portuguesas.

Con sus aciertos estratégicos, sus incomodantes vaivenes argumentales y sus errores tacticistas y propagandísticos, el PSOE (Partido Socialista Obrero Español) ha capitalizado con eficiencia su brevísima etapa al frente del Gobierno.

Ha recogido frutos abundantes de su activismo legislativo; de su orientación hacia el rescate social de quienes quedaron en la cuneta de la recuperación económica; de su sesgo feminista sin embozo y de su apuesta por el diálogo territorial.

Así que ha logrado saldar algunas facturas que le atenazaban ferozmente, como su mediocre (y aún peor explicada) gestión política de la Gran Recesión.

Un reproche bastante general que le adjudicó exageradamente el sambenito de corresponsable pasivo      —cuando no de factor desencadenante— en la agudización de las tremendas secuelas sociales generadas por la gran crisis económica desatada en 2008. Se trataba de un baldón letal, especialmente para un partido que se titula socialista desde hace 140 años.

Además, el insidioso problema planteado por el unilateralismo independentista —y especialmente el autoritarismo extremista de Quim Torra [líder independentista catalán] y de Waterloo [ciudad belga donde se reúnen los independentistas catalanes]—, aunque haya servido para abonar el cultivo del partido ultra, no le ha descabalgado.

La combinación de firmeza —con episodios torpes como el comunicado de la reunión de Pedralbes [diciembre de 2018, cuando el presidente socialista Pedro Sánchez y el líder catalán Quim Torra declararon que había un “conflicto sobre el futuro de Cataluña”]— e intenso diálogo institucional más bien le ha favorecido. Le ha ayudado a recuperar a sectores centristas y moderados en Cataluña y Euskadi: donde, por cierto, el Partido Popular ha enterrado su carácter de partido nacional, o sea, aquel que mantiene una presencia relevante en todo el territorio español. Mientras que esta vez no le ha apuntillado en Andalucía.

La notoriedad de esta victoria queda subrayada por la competición del PSOE consigo mismo, con sus resultados históricos.

El de ayer supera en seis puntos sus cuotas de electores alcanzadas en 2015 y 2016, cuando el cuatripartidismo ya estaba instalado en el sistema. E iguala casi al milímetro el obtenido en 2011 (28,8%), en la última gran cita del bipartidismo.

La evaluación del resultado de un concursante se completa y adquiere relieve cuando se mide con los de sus rivales. Y en este capítulo, resulta abrumador. Casi duplica al PP [Partido Popular, de derecha], dobla largamente a Ciudadanos, aumenta la distancia con Unidas Podemos y quintuplica al partido ultraderechista.

Lo más trascendente es el desplome de la derecha convencional. El PP de Pablo Casado y Josemari Aznar se demedia respecto al de Mariano Rajoy y Soraya Sáenz de Santamaría. Y el fiasco ultra en Galicia —donde Alberto Núñez Feijóo y Ana Pastor profesaron de centroderechistas nada aznarizados— es susceptible de fraguar tensiones intestinas. A lo que coadyuvará el práctico empate con Ciudadanos.

Claro que, pese a todo ello, el PSOE no se basta por sí solo —ni siquiera con su vecino más próximo— para reauparse al Gobierno. Necesitará más aliados. Y por tanto, deberá proponer un programa de segunda modernización de España —tras la que supuso su retorno a Europa— capaz de encandilar a una sociedad todavía atribulada.

(*) Tomado del periódico español El País

Ediciones anteriores

Lun Mar Mie Jue Vie Sab Dom
1 2 3 4
5 6 7 8 9 10 11
19 20 21 22 23 24 25
26 27 28 29 30 31

Suplementos

Colinas de Santa Rita, Alto Auquisamaña (Zona Sur) - La Paz, Bolivia