Animal Político

La infancia de Bolivia, reportes del nuevo país

Los dos primeros informes sobre el estado de la nación datan de 1827 y 1830; ambos son publicados en un solo tomo por la Biblioteca del Bicentenario.

‘Escudo Nacional de Bolivia’ de Melchor María Mercado de 1840, reproducido del ‘Álbum de paisajes y costumbres de Bolivia’ del BCB 1994.

‘Escudo Nacional de Bolivia’ de Melchor María Mercado de 1840, reproducido del ‘Álbum de paisajes y costumbres de Bolivia’ del BCB 1994.

La Razón (Edición Impresa) / Mauricio Quiroz / La Paz

00:00 / 09 de julio de 2017

Han pasado casi 200 años desde que fueran redactados los dos primeros reportes sobre la Bolivia recién nacida. Ambas obras se publican ahora en un solo tomo a instancias de la Biblioteca del Bicentenario (BBB). Se trata del Informe sobre Bolivia (1827), presentado en su tiempo por el irlandés Joseph Pentland, y el Bosquejo del estado en el que se halla la riqueza nacional de Bolivia con sus resultados, presentado al examen de la nación por un aldeano hijo de ella (1830) de autor anónimo.

Las obras, presentadas a un mes del 195 aniversario patrio, contienen un estudio introductorio de la historiadora Ana María Lema, quien explica el contexto en el que publican los reportes y valora la importancia de la información para comprender mejor el presente.

“Estos dos textos escritos con pocos años de diferencia son a la vez complementarios y antagónicos: ambos describen en detalle la vida de la nueva república, enfatizando aspectos económicos. Pero, mientras Pentland lo hace fríamente, aunque con optimismo, el aldeano expresa su desasosiego ante la crisis de la que era testigo”, escribe Lema. El nuevo país enfrentaba problemas económicos derivados de la larga guerra de la independencia que interrumpió las actividades comerciales y productivas que controlaba la colonia. 

Lema también hace notar que una sequía afectó la actividad minera, asentada especialmente en Potosí, en las vísperas de la independencia, mientras se elevaban los costos de producción por el encarecimiento de insumos como el mercurio, que el país no producía y que eran imprescindibles para el desarrollo del sector.

“Son pocos los libros de Bolivia en los albores de la república (...). Estas dos obras nos permiten ver cómo era el país, qué problemas tenía y, además, en el caso Pentland, es una mirada desde afuera”, explica Alfredo Ballerstaedt, quien fue parte del equipo de expertos que tuvo a su cargo el cuidado de la edición, en una conversación con Animal Político. ¿Pero, por qué un extranjero es responsable de este primer informe?

En 1826, a solo un año del nacimiento de “la hija predilecta” del libertador Simón Bolívar, Pentland recibió el encargo de elaborar un informe sobre la nueva república por parte del consulado inglés en Lima para el Ministerio de Relaciones Exteriores de Gran Bretaña, un Estado que entonces experimentaba el inicio de la Revolución Industrial a partir de la invención de máquinas a vapor, la producción textil en masa y la construcción de ferrocarriles.

“Los ingleses querían ampliar su influencia en los países de la América que recién había salido de la dominación española; por lo tanto, ahí se abrió un mercado enorme donde ellos podían ver posibilidades de negocio para sus empresas”, precisa Ballerstaedt.

El 12 de junio de 1826,  Bolívar envía una carta al mariscal Antonio José de Sucre —entonces ya presidente de Bolivia— en la que le pide todo el apoyo necesario a Pentland, tras recordarle que se trataba de un científico formado en París junto con el famoso naturalista francés Georges Cuvier (1769-1832). “Por estas consideraciones yo espero, mi querido general, que Vmd. (vuestra merced) tratará a este señor con toda aquella atención que él merece, y que Ud. tomará el mayor interés en que el señor Pentland realice el objetivo de su viaje, que es el de hacer descubrimientos en un país que aún no es conocido en el mundo científico. Vmd. puede aprovechar esta favorable ocasión para obtener del señor Pentland todos aquellos informes que desee con respecto a las minas y otros objetos, seguro de que este caballero se complacerá en darlos siendo sus miras puramente científicas”, escribió el Libertador desde Magdalena, Colombia. Esta carta junto con otros documentos complementarios forman parte de esta entrega de la BBB.

¿Cómo era el país en sus primeros años? En Bolivia, su historia. Tomo IV. Los cien primeros años de la República (2015) de la Coordinadora de Historia se señala que junto a Sucre estaban los ministros Facundo Infante (Interior y Relaciones Exteriores), Agustín Jeraldino (Guerra y Marina) y Bernabé Maduro (Finanzas), de los que solo el tercero había nacido en Bolivia. En tanto que para mayo de 1826 se instalaba el Congreso Constituyente.

“La población de Bolivia puede estimarse en 1.100.000 almas, sin incluir las numerosas tribus nómadas de indios salvajes que habitan en las provincias del norte y el oriente de la república. El Gobierno boliviano está actualmente empeñado en levantar un censo de la república”, escribe Pentland en su Informe sobre Bolivia con base en la recopilación de datos que Sucre hizo de acuerdo con la información de bautizos y defunciones que tenían entonces las Parroquias.

Los datos son un referente de esa época, pues recién en 1900 se hizo el primer censo, cuyos resultados se pueden consultar en la web del Archivo y Biblioteca Nacional de Bolivia: www.archivoybibliotecanacionales.org.bo.

El aldeano, cuya identidad sigue siendo un tema de discusión entre historiadores, escribe en su Bosquejo (1830) con pesimismo sobre el futuro del país. Se preocupa por el aniquilamiento de la producción textil, asentada especialmente en Cochabamba, debido al “comercio libre extranjero”, particularmente de productos ingleses, a menor precio y de mayor calidad. Critica a los comerciantes, mientras reflexiona sobre la necesidad de encarar la infancia boliviana con austeridad. “La felicidad de un pueblo depende no solo de la libertad, seguridad y prosperidad, sino también de la abundancia. Bolivia goza de recursos y riquezas suficientes para ello”, escribe.

“La situación que describe (el aldeano) se parece singularmente a la que se vive en Bolivia en la actualidad, donde pequeños y medianos empresarios bolivianos se quejan del contrabando y de las importaciones legales de productos chinos”, anota Lema sobre el debate entre proteccionismo y apertura que provocan ambos textos.

Ballerstaedt precisa que la primera edición en castellano del Informe (1827) de Pentland se editó en 1975 a propósito del Sesquicentenario de la República, luego de que el investigador inglés Lewis Hanke trajera el documento desde Londres. Para esta edición, explica el editor, se hizo una compulsa con el manuscrito original que está en los Archivos Nacionales del Reino Unido.  

En el caso del texto del aldeano, éste fue hallado por Lema en la biblioteca de la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA) mientras realizaba una investigación sobre la coca. La historiadora publicó por primera vez esta obra en 1994 acompañada por siete estudios. La BBB, este caso, se remitió al documento original y realizó varios ajustes respecto al libro de 1994.

“¿Por qué leer estas fuentes ahora? Las razones no faltan, pues es apasionante, tanto por los datos proporcionados por los autores y el testimonio que ofrecen sobre su tiempo como por la posibilidad de penetrar en la intimidad del pensamiento, en el caso del aldeano, de un boliviano testigo del cambio de régimen (...).  Ambos anhelan que Bolivia madure, que deje de ser ‘niña’, para convertirse en una nación donde crezcan sus hijos, libres, sabios y justos.

¿Lo logrará?”, señala Lema en la parte final del estudio.

La tapa del texto es ilustrada por un dibujo de Melchor María Mercado (1840). “Es un escudo en construcción (...) es Bolivia joven”, añade Ballerstaedt.

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