Animal Político

Ante la hostilidad del norte, hay que buscar la integración

Walker San Miguel conversó con Animal Político sobre los desafíos que enfrenta el actual proceso de integración tomando en cuenta el viraje de Estados Unidos, que ha dado señales de aplicar una política de mayor proteccionismo.

El secretario general de la CAN, Walker San Miguel. Foto: Comunidad Andina

El secretario general de la CAN, Walker San Miguel. Foto: Comunidad Andina

La Razón (Edición Impresa) / Mauricio Quiroz / La Paz

00:48 / 18 de junio de 2017

El bloque andino enfrentó varios problemas en el escenario político y el secretario general de la CAN, Walker San Miguel, cree que es posible hacer un balance “descarnado” del proceso de integración, aunque también valora la base institucional de esta entidad, lo que permitió —según remarca— la vigencia del mercado subregional y la proyección de otros proyectos vinculados con carreteras y telecomunicaciones.

La CAN cumplirá 50 años de vida institucional en 2019. Es una de las entidades más antiguas del continente, pero los presidentes de los cuatro países que la conforman —Bolivia, Colombia, Ecuador y Perú— no se reúnen desde 2011. El secretario del organismo ve posible una reunión de mandatarios, aunque sin fecha a la vista.

San Miguel cree además que el proteccionismo de Estados Unidos no afectará a la CAN, aunque plantea la necesidad de fortalecer un reencuentro con proyectos tangibles.

La autoridad andina, cuya sede laboral está en Lima, estuvo hace algunos días en el país con un programa en favor de la protección de la propiedad intelectual a escala regional. San Miguel tomó un receso en sus actividades y conversó con Animal Político.

— La Comunidad Andina cumple 50 años en 2019, pero los presidentes del bloque no se reúnen desde 2011 ¿Está viva la entidad?

— Hay que hacer un balance muy objetivo, incluso muy descarnado. Evidentemente, la Comunidad Andina, como mecanismo de integración, ha atravesado por momentos muy difíciles. En varios momentos de su vida institucional pasó por situaciones críticas, como cuando Venezuela dejó la CAN en 2006.Es evidente también que el Consejo Presidencial Andino se desactivó en 2011 y desde entonces no se han vuelto a reunir de manera formal como los presidentes lo hacían regularmente.

Pero, las actividades y tareas de la integración no han tenido pausa. Un ejemplo. Solo el año pasado se han reunido 400 veces, en muchos casos por videoconferencia, distintos comités de trabajo de la Comunidad Andina: Migración, de asuntos fitosanitarios, controles aduaneros, el tema del operador económico autorizado de los cuatro países, el Comité Andino de Telecomunicaciones, el Comité de Propiedad Intelectual.

Gracias a la institucionalidad que posee la Comunidad Andina se ha seguido trabajando este mecanismo de integración en todos sus temas, señalados en el Acuerdo de Cartagena y documentos posteriores. Lo deseable es para el siguiente año, ojalá que para este mismo, incluso antes de que la Comunidad Andina cumpla 50 años, reactivar el Consejo de Presidentes.

— Claro y es la entidad política de más alto nivel en la CAN… 

— Evidentemente esto es así, pero no debemos olvidar que ahora hay foros que antes no existían, como el caso de Unasur (Unión de Naciones Suramericanas), que reúne a mandatarios, o la Celac (Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños), que es un foro más político pero que también tiene presencia de mandatarios. Lo que pasa es que la Comunidad Andina, por su antigüedad, ha marcado hitos, ha marcado el camino a seguir, el camino de la integración en distintos órdenes. Muchos otros organismos han transitado por una vía que los antiguos mecanismos, como la Comunidad Andina, Aladi, Mercosur, ya habían avanzado, así que hay que continuar trabajando para integrarnos más entre los países de Sudamérica.

— Precisamente, ¿cómo está la coordinación con estos otros mecanismos de integración?

— Destacar dos reuniones que tuvieron lugar el año pasado, un foro de Unsaur que fue convocado por el exsecretario Ernesto Samper, que tenía como objetivo hallar puntos de convergencia de distintos mecanismos de integración. Sacamos la conclusión de que se deben continuar con estas reuniones de coordinación para lograr resultados y no se dupliquen esfuerzos. Por ejemplo, está el lograr la ciudadanía sudamericana.  

Tenemos una base cultural común, incluido Brasil. Tenernos los mismos problemas. Nos falta infraestructura, somos víctimas del cambio climático, requerimos mayor capacidad de comercio, pero también necesitamos ser un bloque para enfrentar a naciones que mueven el comercio mundial.

— A parte de las que ya mencionó, ¿cuáles han sido otras causas, en su criterio, para que el Consejo Presidencial Andino no esté tan activo? ¿Se prevé una cumbre para 2019?

— Eso es muy deseable, pero no debemos olvidar que el mundo es muy dinámico y ahora el proteccionismo viene del norte, concretamente de Estados Unidos, que está con posturas muy complejas respecto a México y a otros países de Latinoamérica. Es aquí que nuestros países tienen que pensar más en su encuentro interno, en verse los rostros. Nos vemos todos los días, pero por algún momento nos distanciamos y esto lo digo además como testigo de encuentros binacionales, de gabinetes binacionales entre varios de los países de la CAN. Por eso, considero que en un escenario de hostilidad que viene del norte, respecto al proteccionismo, son los países sudamericanos los que retomen las carpetas que han sido trabajadas hace cinco, diez o quince años para integrarse a partir de esos proyectos.

— ¿Esta tendencia proteccionista influye en la CAN?

— Afortunadamente en la CAN no, porque los cuatro países andinos (Bolivia, Colombia, Ecuador y Perú) han levantado sus barreras entre sí, ya podemos hablar de un comercio intracomunitario, por eso es que considero que una de las mayores virtudes de la Comunidad fue consolidar el área de comercio, pero cuando me refiero al proteccionismo es que cuando vienen posturas contrarias a las aperturas comerciales por el lado de Estados Unidos, que en realidad ha cambiado de línea porque antes era pro libre comercio y ahora no.

En vez de que los países sudamericanos estén pendientes de Estados Unidos, más bien debiéramos integrarnos mejor; tenemos un mercado grande. Entre los cuatro países somos 100 millones de habitantes y si a eso le sumamos Brasil, Argentina y a todas las naciones de Sudamérica estamos hablando de un bloque de una fortaleza comercial muy grande, además teniendo en cuenta que en los últimos 10 años los países de Sudamérica han crecido.

El ejemplo más importante es Bolivia, aunque ciertamente hubo un bajón de los commodities, que eso ha afectado a la mayoría de los exportadores de materias primas; pero aún con eso, los países latinoamericanos tienen un crecimiento. Perú lo está demostrando; Colombia, que está en un proceso de paz.

Todos estos aspectos deberían hacer un reencuentro de los temas de integración con mayor énfasis, pero con los desafíos del siglo XXI, porque lo cierto también es que nuestros mecanismos de integración fueron creados en otra realidad, la realidad de la sustitución de las importaciones, cuando se quería industrializar toda América Latina. Se creó la Asociación Latinoamericana de Libre Comercio (Alalc) para promover el libre comercio en la región, pero no se dio. Ahora estamos ante un siglo que nos presenta más desafíos.

— ¿Cómo le explicaríamos a nuestros lectores la diferencia entre el libre comercio andino y los TLC que promovió Estados Unidos sobre los cuales existía una resistencia ideológica?      

— Creo que tendría que tomar más tiempo para contestar estos aspectos, pero lo que sí puedo apuntar es que entre Colombia, Bolivia, Ecuador y Perú hay un comercio intracomunitario. Es decir, que nosotros podemos venderle a cualquiera de esos países con las reglas de la Comunidad Andina. El mejor ejemplo es que uno de los grandes compradores de la soya de Bolivia es Colombia, justamente gracias a esas reglas de apertura interna. Ahora, intentar vender soya a Estados Unidos, difícil porque ahora hay que pasar por 50.000 controles y por una política propia de las grandes potencias que se vuelven proteccionistas para ciertos productos.

— ¿Cómo se evalúa desde Lima los problemas de integración  de Bolivia a través de Chile?

— Siempre salen en la prensa estas noticias y es motivo de preocupación que dos países de Sudamérica estén atravesando por un problema tan álgido. El comercio de Bolivia ha enfrentado enormes problemas (…). Lamentablemente, Chile no es miembro activo de la Comunidad Andina. Esperamos que todos estos problemas se resuelvan cuando antes, porque lo peor que pueden hacer los países es bloquearse a sí mismos en el comercio.

‘Se debe profundizar la facilidad para el comercio’

— ¿La Comunidad Andina va a tener un papel protagónico en  el proyecto del tren bioceánico?

— Mucho no, porque ahora es un tema bilateral, pero en el momento en el que esto sea una realidad, por ejemplo, si ya existiría una línea que una a Perú y Bolivia, la Comunidad Andina ayudaría muchísimo a superar problemas técnicos, superar problemas relativos al trabajo —bolivianos que trabajen en Perú o peruanos que trabajen en Bolivia— y si esto va a involucrar a otros países, las negociaciones serían mucho más ágiles con un ente coordinador. Para eso se ha creado la Secretaría de la Comunidad Andina, para que exista un acervo normativo para que los países acudan (…) y coordinen con otros bloques que tienen también en carpeta proyectos de integración ferroviaria.  

— ¿Cuál es la estrategia para poder relanzar el bloque?

— Creo que hay que profundizar la facilidad del comercio; ya hemos logrado una zona de libre comercio entre los cuatro países, superando las barreras parancelarias. Pero, lo más importante para relanzar la integración es pasar a la integración física, es decir que haya conectividad ferroviaria. Está ahí el gran proyecto del ferrocarril bioceánico entre Bolivia, Perú y Brasil; probablemente Paraguay y Uruguay es una prueba de lo que se puede hacer con carreteras, pero también conectividad en telecomunicaciones, interconexión eléctrica.

Estos elementos le darían un contenido mucho más dirigido a lo que el ciudadano sudamericano, latinoamericano quiere. El BID ha hecho una encuesta el año pasado que señala que la gran mayoría de los ciudadanos desea más integración física, incluso mayor movilidad humana, incluso que no hayan tantas trabas para viajar de un país a otro; por tanto creo que esas deberían ser algunas de las principales tareas para más adelante, fortalecernos como Sudamérica.

— ¿Hay decisiones?

— Los ministros de Relaciones Exteriores han exteriorizado, en la última reunión del 9 de mayo, la voluntad de profundizar los mecanismos de integración física, especialmente facilitando el transporte de mercancías; haciendo mayor énfasis en la interconexión eléctrica, ya tenemos una decisión aprobada en abril. También veremos la necesidad del eliminar el doble cargo del roaming entre el tráfico de móviles de los cuatro países.

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