Animal Político

Las disputas vigentes de la revolución

Intelectuales y dirigentes políticos reflexionaron en una cita internacional sobre la influencia de la Revolución rusa en América Latina y en Bolivia. Aquí, un pantallazo.

Las disputas vigentes de la revolución. Foto: Álvaro Valero

Las disputas vigentes de la revolución. Foto: Álvaro Valero

La Razón (Edición Impresa) / Mauricio Quiroz / La Paz

00:50 / 15 de noviembre de 2017

Una cápsula del tiempo ha sido descubierta estos días tras permanecer 50 años enterrada; allí —según explicó el sociólogo brasileño Emir Sader— escribieron intelectuales y dirigentes con una visión prospectiva sobre los frutos que hoy mismo estaría dando la Revolución rusa, 100 años después.

“Los más optimistas anotaron que ahora ya se estaría llegando al comunismo, pero ninguno imaginó el mundo sin la Unión Soviética; era algo impensado”, aseguró el intelectual, quien participó junto con otros del encuentro internacional que organizó la Vicepresidencia del Estado, precisamente para analizar la influencia de estos acontecimientos en Bolivia y la región.

El experto cree que el impacto de la Revolución rusa también puede medirse por el tamaño del desconcierto que produjo la caída del mayor bloque socialista que se generó durante el siglo XX. “El modelo soviético fue predominante para la izquierda de todo el mundo y en consecuencia cuando terminó fue el fin de la revolución. Y esto fue una derrota”, anotó.

La historiadora Magdalena Cajías, quien actualmente es cónsul de Bolivia en Chile, señaló que la Revolución rusa generó un modelo internacionalista con la idea de crear un modelo revolucionario. “Eso es fundamental para toda la historia del siglo XX, pero no hay que olvidar que la caída del socialismo acabó con esa idea de revolución, que cuando emerge provoca la idea de que todo es posible y cuando cae provoca la idea de que el modelo fue un fracaso”, anotó la historiadora.

El zar ruso Nicolás II había abdicado al trono en febrero de 1917 por efecto del primer estallido revolucionario de ese año, tras ello se formó un gobierno provisional liderado por Alexandr Kerensky que cayó luego, el 7 de noviembre (25 de octubre según el antiguo calendario ruso), con la toma del Palacio de Invierno de Petrogrado por parte de los bolcheviques, que encarnaron la principal fuerza revolucionaria socialista de entonces.

Andrei Schelchykov, de la Academia de las Ciencias de Rusia, recordó durante el encuentro desarrollado en La Paz que el movimiento bolchevique finalmente triunfó en 1922 tras una guerra civil. Sin embargo, el proceso histórico concluyó en 1989 con la caída de la Unión Soviética.

Estos acontecimientos fueron deshuesados precisamente con una mirada crítica sobre el legado de la revolución que “cambió la historia de la humanidad”, según anota Sader, tras asegurar que las contradicciones y disputas que generó el proceso político de 1917 aún están vigentes entre los movimientos y Estados progresistas que han bebido de los errores de la experiencia de la Unión Soviética que se mantuvo en pie 72 años. “Fue un siglo corto”, había escrito Eric Hobsbawn, precisamente en el texto que describe los hitos de la centuria anterior.   

La mirada de Cajías sobre la influencia de la Revolución rusa se centró además en los años 70, cuando Rusia ya era una potencia mundial, “competitiva” y rodeada de experiencias revolucionarias que tuvieron otras referencias. “En Bolivia, por ejemplo, esta utopía socialista no solo la planea el Ejército de Liberación Nacional (…). Está también en el socialismo inicial de Marcelo Quiroga Santa Cruz; están los maoístas de la profundidad de la revolución”, señala Cajías sin perder de vista otras corrientes teóricas como la que trajo consigo la teología de la liberación o la del socialismo europeo que trabajó la tesis del “hombre nuevo”, la premisa que fue enarbolada por Ernesto Che Guevara, cuando intentó activar un movimiento foquista desde Bolivia.

“Lo que podemos advertir es que a finales de la década de los años 70 la izquierda creció hacia la configuración de los movimientos sociales”, anota la historiadora tras advertir que esta concepción de cambio tomó varios referentes históricos.

Gustavo Rodríguez Ostria, historiador y actual embajador de Bolivia en Perú, está concluyendo una investigación sobre las motivaciones que tuvo Guevara para llegar a Bolivia, partiendo del supuesto ideario de la Revolución rusa en la alforja del guerrillero, ejecutado hace 50 años en La Higuera (Santa Cruz) tras una campaña que solo duró ocho meses.

El historiador, que revisó los llamados “documentos de Praga” que Guevara escribió tras su fallida campaña en el Congo (1965), señaló que el argentino-cubano planteó una aguda crítica al modelo económico de la Unión Soviética, pues creía que esa nación estaba cerca de volver al capitalismo habida cuenta de su interés por competir con Estados Unidos, antes que profundizar los valores morales con los que nació esa revolución.

Rodríguez dijo que Guevara y Mario Monje, líder del Partido Comunista en Bolivia, mantenían diferencias insuperables. “El objetivo del Che no era Bolivia; en su concepción es un país de tránsito, de acumulación de fuerza, de entrenamiento”, afirmó tras señalar que Monje creía en el cambio pacífico y desde la estructura del partido.

La agenda feminista en favor del cambio

Aunque no figuran regularmente en la historiografía formal, las mujeres rusas promovieron varias movilizaciones sociales en el marco de la revolución que terminó por consolidarse el 7 de noviembre con la toma del Palacio de Invierno por parte de los bolcheviques.

De hecho, según anota la historiadora ruso-boliviana Eugenia Bridikhina el 8 de marzo de 1917 (la fecha que más tarde sería reconocida como el Día Internacional de la Mujer) las rusas salieron a las calles de Petrogrado para reclamar por la hambruna y el costo social de la Primera Guerra Mundial, que para entonces ya se había cobrado la vida de 1,2 millones de soldados rusos, además de demandas electorales.

“Estos eventos son considerados como los primeros de la revolución de febrero (según el antiguo calendario ruso que estuvo atrasado con 13 días respecto al que se usa en la actualidad)”, expresó la experta.

La presidenta de la Cámara de Diputados, Gabriela Montaño, aseguró que al igual que hace 100 años la lucha por los derechos de las mujeres es aún “uno de los centros más difíciles de romper de toda la maquinaria de las relaciones del poder patriarcal que sostiene una desigualdad”.

La legisladora valoró, desde la perspectiva de la revolución de Bolivia, la pelea por las demandas estructurales que se han sumado a causas feministas, que aún son resistidas, incluso más allá de la visión partidaria.

Para Irene Montero, del partido español Unidos Podemos, 100 años después, las mujeres tienen que asumir un papel protagónico en favor de las sociedades.

El magnetismo de la revolución

Los movimientos radicales posteriores de América Latina fueron capturados por el magnetismo del acontecimiento ruso, todos los movimientos radicales posteriores eran pensados según los momentos y figuras que proporcionó la vara soviética, de esas izquierdas buscaban los equivalentes locales de Kerenski y Lenin, entre otros.

  • Horacio Tarcus, Universidad de La Plata

Una historia sin retrocesos

La Revolución rusa era la confirmación de que la rueda de la historia no vuelve atrás; era un proceso irreversible, comenzando por la periferia, Rusia, China, Vietnam, era la confirmación de que estaba implícita en las visiones históricas de Marx. La revolución surgió y tenía todas las condiciones de ser el mayor fenómeno histórico del siglo XX.

  • Emir Sader, de la Universidad de Sao Paulo

El Che Guevara, crítico de la URSS

La superioridad de la Unión Soviética se medía porque producía más acero que los Estados Unidos. Para el Che Guevara esto no era una superioridad. Para el Che la superioridad de un proyecto revolucionario estaba dada por su superioridad moral respecto del otro proceso; era crítico de la Unión Soviética de entonces.

  • Gustavo Rodríguez, historiador y diplomático

Rusia no fue el único referente

En América Latina estuvo la influencia del socialismo humanista europeo que planteó la tesis del hombre nuevo, ese hombre que transformará la sociedad a partir de su propia manera de ser (...). La influencia de la teología de la liberación; del movimiento hippie ¿Y el Partido Comunista? Es visto como el referente ortodoxo.

  • Magdalena Cajías, historiadora y diplomática

Las mujeres en la política

Transcurridos 100 años de la Revolución rusa, las mujeres todavía necesitamos un capítulo para hablar de nosotras mismas, porque sigue existiendo un sistema de dominación patriarcal. Las mujeres tenemos que hablar de política, de industria y economía, más aún cuando existe la necesidad de crear cohesión y vertebración.

  • Irene Montero, de Unidos Podemos de España

Mujeres luchan por sus derechos

La clase trabajadora de las ciudades industriales de Rusia se nutría de mujeres trabajadoras (...). Las mujeres rusas activaron la primera gran movilización contra la Primera Guerra Mundial y pelearon por sus derechos electorales que luego se consolidaron a merced de una Constituyente, en septiembre de 1917.

  • Eugenia Bridikhina, historiadora rusa

Ediciones anteriores

Lun Mar Mie Jue Vie Sab Dom
1 2 3 4 5
6 7 8 9 10 11 12
13 14 15 16 17 18 19
20 21 22 23 24 25 26
27 28 29 30

Suplementos

Colinas de Santa Rita, Alto Auquisamaña (Zona Sur) - La Paz, Bolivia